Conferencia de Seguridad
Rubio llama a Europa a unirse a la lucha "contra los enemigos de nuestra civilización"

PI STUDIO

"No es cierto que busquemos separarnos de Europa. Queremos una Alianza y una Europa fuertes (…) Los europeos siempre serán nuestros mejores amigos (...) Pero debemos combatir juntos a quienes buscan destruir nuestra civilización"... Con un discurso sembrado de alusiones a las raíces cristianas de europeos y americanos, al "deber" del presidente Donald Trump de combatir "la inmigración masiva”, la "desindustrialización de Occidente" y todo aquello que, a su parecer, frena la prosperidad, como los acuerdos contra el cambio climático, se erigió el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en defensor de un nuevo orden mundial que no excluye a Europa, sino que aspira a que se oriente hacia esos mismos objetivos.
"En un mundo ideal, conflictos como el de Irán o Venezuela se resolverían por la vía diplomática. Pero no vivimos en un mundo ideal", aseguró, desde su posición de emisario de Trump ante la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC). Todas las miradas de ese foro internacional, al que asisten 60 jefes de estado o de Gobierno, ministros y representantes de un centenar largo de países, estaban depositadas en Rubio. Se esperaba de él un discurso en línea con las consignas de Trump. Pero que, a la vez, actuara de bálsamo frente a la hostilidad antieuropea marcada el año anterior por el vicepresidente JD Vance.
En la jornada de apertura, tanto el canciller alemán Friedrich Merz como el presidente francés Emmanuel Macron habían dejado clara su apuesta por una nueva Europa fuerte, capaz de defenderse y de invertir en el rearme, incluidas alusiones a la disuasión nuclear. También dieron por terminado el viejo orden mundial o el fin de una unipolaridad, como lo definió Merz, o el dominio único estadounidense.
"No buscamos desmantelar las instituciones del antiguo orden, sino reformarlas y reconstruirlas", afirmó Rubio. Puso como ejemplo la ONU, un organismo que, según él, "no tiene respuestas" ante los conflictos actuales, que no ha sabido resolver el de Gaza -como a su parecer sí logró Trump-, tampoco logra avances en Ucrania ni supo abordar "las amenazas de un narcodictador en Venezuela", en alusión a Nicolás Maduro, que ahora deberá responder ante la justicia de EEUU.
Un bálsamo desde el trumpismo
El discurso de Rubio se acogió con alivio y se cerró con una ovación de los líderes presentes en pie. Pero más allá del bálsamo por su tono conciliador, los elogios hacia "nuestros amigos europeos" o las alusiones a las raíces compartidas -desde el "explorador italiano" Cristóbal Colón, a colonos irlandeses, ingleses, holandeses o incluso los orígenes españoles-, dejó también un mensaje muy claro de cuáles son las prioridades de Trump.
"Hemos pagado un precio altísimo de la visión dogmática del libre comercio, que otros han aprovechado para socavar nuestra nación", afirmó. "Hemos cedido soberanía a otras naciones (...) hemos dejado que el culto climático nos debilitara (…) Hemos abierto las puertas a una migración masiva que amenaza el futuro de nuestro pueblo", prosiguió. A Trump le corresponde ahora revertir esa situación y avanzar hacia "la reconstrucción de nuestras naciones".
"Podemos hacerlo solos. Pero esperamos contar con ustedes, nuestros amigos de Europa", enfatizó, para referirse una y otra vez a los "lazos forjados por siglos de fe cristiana". Trump exige reciprocidad de sus aliados, advirtió. Pero por encima de las diferencias que puedan surgir, incluido en cuestiones como el gasto en defensa, lo fundamental es preservar juntos "un modo de vida y una civilización que tiene muchos motivos para estar orgullosa".
Mensajes a la ultraderecha
La migración masiva "es una crisis que nos está desestabilizando". Buscar recuperar el control sobre las fronteras “no es xenofobia”, dijo, sino la expresión de “nuestra obligación” de defenderse frente aquellos que “pone en peligro a nuestras naciones”.
La intervención de Rubio, al que se reconocía de antemano como un visitante menos virulento o tóxico que Vance, abrió la segunda jornada de la MSC, marcada también por las presencias del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el ministro de Exteriores chino Wang Yi, así como la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y el premier británico Keir Starmer.
Por primera vez en años, la MSC había invitado a miembros de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza a escala nacional y afín al trumpismo.
Arropando a Zelenski
Rubio había mantenido ya en la jornada anterior diversas bilaterales, una de ellas con Merz. No asistió en cambio, según fuentes estadounidenses por razones de agenda, a los diversos encuentros mantenidos en Múnich por Zelenski con sus aliados occidentales, una de ellas en el llamado “formato Berlín” -con Merz, Macron y Starmer, más otra ronda con Frederiksen, el primer ministro polaco, Donald Tusk, y el presidente finlandés Alexander Stubb, entre otros. El propósito de estos líderes europeos era arropar a Zelenski, mientras Trump le apremia a cerrar un acuerdo con Rusia y a celebrar elecciones presidenciales en los próximos meses.
"No sabemos si los rusos van en serio en lo de acabar con la guerra. Ellos dicen que sí", se limitó a afirmar Rubio este sábado de ante la MSC, para insistir en que Estados Unidos seguirá poniendo a prueba la "voluntad negociadora" de Moscú.
La respuesta de Francia y Alemania
La rebaja del tono en el discurso de Rubio, aunque fue bien recibida entre los líderes europeos, no disipó su escepticismo sobre la postura de la Administración estadounidense. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, afirmó que el mensaje conciliador del secretario de Estado, Marco Rubio, “no cambiará la estrategia” de París para promover “una Europa independiente y fuerte”.
“Este mensaje, que ha sido bien recibido, no va a modificar nuestra estrategia. Lo dicho hoy lo hemos escuchado en el pasado de administraciones demócratas y republicanas. Queremos construir una Europa fuerte e independiente”, declaró Barrot en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Por su parte, el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, consideró este sábado que Rubio es un “socio real” y subrayó la importancia de los lazos transatlánticos. No obstante, recalcó la necesidad de “defender el orden internacional basado en reglas, especialmente el sistema de Naciones Unidas”. Además, rechazó la idea de minimizar el papel de esta institución y defendió “señalar cuando ese orden sea vulnerado”.
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