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Elecciones en Brasil

Lula abre la campaña electoral con un mensaje a Trump: "Quiero estar preparado para que nadie invada este país y se lleve al presidente"

Según el último sondeo, el presidente está más cerca de la reelección pero la campaña puede deparar sorpresas si Trump profundiza su intervención

El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un mitin de campaña en Sao Paulo, este domingo.

El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un mitin de campaña en Sao Paulo, este domingo. / MIGUEL SCHINCARIOL / AFP

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Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires

São Bernardo do Campo, en la periferia paulista, está asociado al mito de Luiz Inácio Lula da Silva. En ese municipio del estado más rico e industrial de Brasil se forjó como sindicalista durante la última dictadura militar. Si hay un punto en el mapa municipal asociado a aquel momento es el estadio de Vila Euclides. Allí se celebraron asambleas de los metalúrgicos del llamado ABC Paulista, y allí, Lula, con 80 años, no solo recordó este domingo aquellos tiempos de lucha desigual y se humedecieron sus ojos al evocar a su madre, quien falleció mientras se encontraba en la cárcel. Las emociones no estuvieron al servicio de la nostalgia. Lula inició formalmente su campaña para la reelección en el lugar asociado a sus primeras victorias políticas con una consigna afirmativa. "Brasil listo para más". El presidente sostuvo que el gigante sudamericano requiere todavía "más" de sus servicios en un mundo peligroso e incierto, con la ultraderecha regional cercando prácticamente al gigante sudamericano. Una manera de convocar al fantasma de Donald Trump en el momento de mayor deterioro de las relaciones bilaterales que se recuerden debido a la decisión del magnate republicano de apostar sin ambigüedades por la candidatura de Flávio Bolsonaro, el hijo del expresidente encarcelado por conspirar contra Lula y el sistema republicano en enero de 2023.

"Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra", dijo el gobernante a sus seguidores, mayoritariamente del Partido de los Trabajadores (PT). Pero de inmediato añadió, para que se entendiera: "Quiero estar preparado para que nadie invada este país y se lleve al presidente". La alusión al caso venezolano ubicó la disputa con Washington en el centro de su alocución. "Quiero estar preparado para que nadie se atreva a tomarnos por tontos. ¿Está claro? Por eso es importante saber que necesitamos invertir en la defensa". Lula hizo de inmediato un guiño a las Fuerzas Armadas. "¿Cómo es posible que un país del tamaño de Brasil no tenga una fábrica de drones? ".

Lula compitió por la presidencia en 1989, 1994 y 1998. Tras las sucesivas derrotas le llegó la hora del triunfo en 2002 y 2006. La séptima candidatura lo encuentra, de acuerdo con la consultora Datafolha, a ocho puntos de distancia del ultraderechista Bolsonaro. En un segundo turno lo derrotaría 48% a 43%. Pero todavía es prematuro dar por hecho ese escenario porque el bolsonarismo también jugará sus cartas y una de ellas tiene el rostro de Trump. Tan candente es el tema de los diferendos con Washington que Lula se comprometió a resguardar los recursos minerales estratégicos codiciados por EEUU.

El lenguaje encendido por este Lula octogenario, todo de blanco y con sombrero de paja, trata de no arruinar la arquitectura pragmática que levantó en 2022 al salir de la prisión y vencer a Jair Bolsonaro asociado a sectores moderados que antaño lo combatían. Como parte de esa estrategia integró a la fórmula presidencial a Geraldo Alckmin, con quien se había enfrentado en los comicios de 2006. Alckmin vuelve a ocupar el mismo puesto en estos comicios. "Me preguntan por qué quiero un cuarto mandato. Porque, mientras esté vivo, no voy a permitir que la derecha, responsable de 400.000 muertes por el covid 19 por irresponsabilidad, regrese". Precisamente fue el horror a la continuidad del bolsonarismo el que permitió hace cuatro años que Lula y Alckmin pasaran de página y constituyeran una sociedad política a la que pocos le daban cuatro años de gracia.

Alckmin sabe que Lula puede rugir como en aquellas asambleas sindicales, pero, pasada la instancia de fogosidad, impera en el presidente el sentido negociado. Por eso se permite aplaudir a su compañero de fórmula cuando agita el pasado plebeyo y pide a "cada trabajador" brasileño "que el día de la elección tenga el coraje de poner en la presidencia a un peón casi analfabeto, que sabe cómo se siente cada uno de vosotros". Ese mismo espíritu se verifica en la decisión de convocar a Benedita da Silva, de 84 años, una exempleada doméstica que se convirtió dirigente del primer PT como candidata al Senado. Lula también tuvo un doble mensaje destinado al electorado femenino. "Nunca bajen la cabeza, porque nosotros, los hombres, tenemos que aprender a respetarlas como compañeras, no como sirvientas". A la par, la actual primera dama, Janja da Silva, homenajeó a Marisa Letícia, la anterior esposa del presidente, con quien estuvo casado por más de 40 años y falleció en 2017. "Junto con tantas otras mujeres que no estaban en la planta de la fábrica en 1979, desempeñó un papel esencial entre bastidores". Ellas "fueron el cimiento para que sus maridos pudieran luchar por mejores salarios y más dignidad para sus familias".

Bolsonaro, en nombre del padre

Para el diario paulista Folha, la campaña se ha iniciado con el "culto a la personalidad" a Lula de parte del PT y a la ultraderecha presentándose como la posibilidad de desbancarlo en las urnas. Bolsonaro, en tanto, reunió a miles de sus seguidores en el balneario de Copacabana, uno de los balnearios de Río de Janeiro, y también aludió a Trump. "Este Gobierno pelea con gobiernos a 10.000 kilómetros, pero no con el ladrón del vecino, el traficante, el violador". Lo aplaudió un público que agitaba banderas de Estados Unidos e Israel. El senador comparó a su padre con Pelé. A él, como hijo, le toca la tarea de continuarlo. "Voy a enfrentarme a este sistema". Prometió recortar el gasto público y hacer honor a la tijera que convirtió en emblema, como buen alumno del argentino Javier Milei y su "motosierra".

El problema de la seguridad

Pero, sobre todo, puso énfasis en el tema de la seguridad que, según otros sondeos, constituye una de las principales preocupaciones de los brasileños. Un sondeo publicado por el diario carioca O Globo da cuenta de que dos de cada tres personas tienen temor a sufrir un asalto a mano armada. "Además de la pérdida de bienes materiales, el temor a ser víctima de delitos contra la vida también es elevado: el 63,1% tiene miedo de ser agredido físicamente en un asalto, y el 62,9%, casi el mismo porcentaje, teme ser asesinado en un robo. Por su parte, el riesgo de ser víctima de una bala perdida genera una preocupación más acentuada en el 60,9%". Cila Schulman, directora del Instituto Ideia, sostuvo que "existe una percepción aguda de inseguridad, y la violencia física y patrimonial se entremezclan". El miedo a perder el celular, que atraviesa diferentes clases sociales y regiones, "termina conectándose con el temor de ser agredido o incluso asesinado en un asalto". Bolsonaro intentará aprovecharlo.

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