Cuerno de África
La sequía y los recortes de la ayuda internacional ponen a Somalia al borde de una nueva catástrofe humanitaria: "El riesgo de hambruna es serio"
La ciudad de Baidoa, en el suroeste del país, se ha convertido en el epicentro de una crisis que ha obligado a más de 500.000 personas a dejar sus hogares sólo en los tres primeros meses del año

Vista aérea de un campo de desplazados en Baidoa, Somalia. / PLAN INTERNACIONAL

La ciudad somalí de Baidoa está al borde de su capacidad desde hace meses. El número de personas que se instalan en esta localidad, la más poblada del suroeste del país, no ha parado de crecer desde principios de año debido a las sequías, las cuales han dejado sin cosechas a miles de familias y han disparado los casos de desnutrición infantil. Baidoa se ha convertido en el epicentro de una crisis que ha obligado a más de 500.000 personas a dejar sus hogares sólo en los tres primeros meses del año y que está llevando al límite a las organizaciones humanitarias, cada vez más golpeadas por los recortes de la ayuda internacional.
Cada vez más familias, especialmente mujeres y niños, están llegando a los campos de desplazados de la ciudad con problemas de salud derivados de la falta de alimentos. Un estudio elaborado en julio por Médicos Sin Fronteras (MSF) ha concluido que la mitad de los niños sufren desnutrición aguda, mientras que uno de cada cuatro se encuentra en un estado de desnutrición grave. "Los menores de cinco años son los más vulnerables por la desnutrición, una situación que se agrava todavía más si no están bien vacunados. Estamos viendo muchos casos de difteria y de sarampión por este motivo", asegura Carmen Bernal, responsable médica de MSF para Somalia. El número de niños ingresados en los hospitales de la organización desde principios de año ha aumentado un 78% respecto al mismo periodo del año anterior.
A pesar del apoyo prestado por las organizaciones humanitarias, la situación por la falta de alimentos en Baidoa es preocupante. Más de un tercio de las familias sobreviven con una comida al día, según MSF, y enfrentan dificultades para acceder al agua, un recurso cada vez más escaso debido al aumento acelerado de la población. "La ciudad se diseñó inicialmente para acoger a muy pocas personas y se han perforado o rehabilitado muy pocos puntos de abastecimiento de agua", asegura Hassan Ali, jefe de equipo de Plan Internacional en Baidoa. "La gente hace colas de hasta cinco horas para obtener unos 20 litros de agua", añade.
Caída de la ayuda humanitaria
La dramática caída de los presupuestos destinados a ayuda humanitaria ha añadido más dificultades a una región cada vez más afectada por las alteraciones climáticas. El impacto se ha notado especialmente por la decisión de Estados Unidos de suspender la ayuda a Somalia tras las denuncias de que parte de los alimentos fueron incautados ilegalmente por funcionarios somalíes, unas acusaciones que el Gobierno de Mogadiscio niega. La directora ejecutiva de Plan Internacional, Reena Ghelani, asegura que la decisión de la Administración estadounidense ha obligado a las organizaciones humanitarias a "ser lo más eficientes posible" y a "priorizar" los gastos, pero advierte de que la falta de fondos amenaza con provocar una crisis parecida a la de 2022, cuando esta misma zona del país se quedó al borde de la hambruna.
"Hay una zona de Somalia, muy cerca de Baidoa, en la que el riesgo de hambruna es serio. Estamos intentando frenar para evitar un escenario como el de 2022, cuando murieron entre 70.000 y 74.000 personas, según las estimaciones", explica Ghelani a EL PERIÓDICO. "Por eso es importante la previsión, y no esperar a ver imágenes de personas muriendo en las noticias. Si tomamos medidas ahora, nos saldrá entre una y siete veces más barato que si esperamos a que se produzca la catástrofe, por no hablar del número de vidas que podríamos salvar", añade.
Enfrentamientos violentos
A la falta de alimentos y comida se suma el aumento de la violencia en la zona. Los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes del suroeste del país, comandados por el expresidente regional, Abdiaziz Laftagareen, están añadiendo más dificultades a las organizaciones desplegadas en Baidoa y un mayor temor entre la población, que ya empieza a plantearse desplazarse a otros puntos del país para escapar del conflicto.
Al menos cuatro personas murieron en los enfrentamientos de mediados de este mes en los alrededores de la ciudad y más de 70 resultaron heridas, según MSF. "Nuestros servicios están desbordados y se encuentran muy por encima de su capacidad", alertó el representante de la organización en el país, Elshafie Mohamed, a través de un comunicado. "Cada nuevo ciclo de violencia ejerce mayor presión sobre el sistema de salud y aleja aún más los cuidados que salvan vidas de quienes los necesitan".
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