Fiesta de Interés Turístico

Desde la ermita del Santo Hadrián do Mar se divisan las islas Sisargas, un refugio natural para las gaviotas y los cuervos marinos. Este paisaje singular de la Costa da Morte imprime a esta romería un incentivo añadido ya que la pequeña capilla del siglo XVI está situada en el cabo Santo Hadrián. Hasta aquí tienen que subir los infatigables romeros con el santo a hombros desde la iglesia parroquial de San Xulián en Malpica. Al amanecer, tras el anuncio de los fuegos y bombas de palenque, empieza un inolvidable recorrido de cinco kilómetros que pasa por caminos y playas. A su paso por la playa de Seaia, una serpiente tallada sobre una piedra recuerda que Santo Hadrián libró a esta zona de una terrible plaga. La mayoría de los fieles van a pie, aunque es frecuente ver a romeros a caballo. La romería atrae a millares de devotos no solo de la Costa da Morte, sino de toda Galicia. En las proximidades de la capilla, los romeros se lavan en la fuente de aguas milagrosas, muy buenas para las enfermedades de la piel, especialmente para las verrugas. Después cuelgan los pañuelos de los árboles del entorno. Durante jornada, la capilla acoge la celebración de varias misas mientras la imagen del santo es venerada. No falta el pulpo ni la música, y las familias disfrutan de una comida campestre.