Tamar Novas [Santiago, 1986] y Clara Lago [Torrelodones (Madrid), 1990] son los grandes protagonistas de Clanes, la nueva ficción de Netflix grabada en Galicia que el próximo 21 de julio acercará el mundo del narcotráfico a través de la historia de Ana (Clara Lago), una abogada que llega desde Madrid a la localidad gallega de Cambados en busca de venganza. Su presencia no pasará desapercibida para nadie, incluido Daniel (Tamar Novas), hijo de un importante narcotraficante y cabeza visible del clan de los Padín mientras su padre dirige todo el negocio y hace frente a las traiciones desde la prisión.

Venganza, traición, pasión y narcotráfico, menuda combinación… ¿Hay algo con lo que no cuente Clanes?

Clara Lago (C. L.) Desde luego tiene muchísimos elementos para que pueda atraer a muchos tipos de espectadores y, sobre todo, está muy bien realizada en todas las fases de creación y crecimiento que ha tenido la serie. Cada departamento lo ha hecho lo mejor que se podía hacer, desde la investigación que se ha hecho a la escritura, la dirección, el rodaje de toda la serie, el montaje, la música...Siempre en un rodaje, por más que haya buenos elementos, hay cosas por el camino que pueden hacer que luego tengas la sensación de que no termina de cuajar, ¿no? Y, en este caso, estoy muy contenta porque la serie ha superado incluso las buenas expectativas que tenía.

Tamar Novas (T. N.) Nosotros no lo sabíamos al principio, pero la serie cuenta con auténticos temazos.

Una serie que atrapa desde el primer momento y, en ello, influye en gran medida esa trama amorosa que desarrollan sus personajes, tanto Ana como Daniel.

T. N. La serie plantea grandes dilemas y eso, como espectador, es muy jugoso. El amor que parece imposible es uno de ellos.

¿Cómo les llega la oportunidad de formar parte del reparto?

C. L. Llegó por la vía natural, a través de mi representante. Tuve que hacer dos pruebas. La primera la realicé sin saber quiénes eran mis posibles personajes. La segunda ya la hice con Tamar para comprobar si había química entre los dos.

T. N. Exactamente igual. Fue un proceso muy divertido.

Es la primera vez que actúan juntos. Es curioso que no lo hayan hecho antes teniendo en cuenta que empezaron en el mundo de la actuación a muy temprana edad, con apenas unos diez años de edad. ¿Qué tal la experiencia?

C. L. ¡Fatal! No le soporto ni un minuto más (ríe). No, todo lo contrario. Tenía muchas ganas de trabajar con Tamar porque es un grandísimo actor y eso siempre es un buen aliciente, el saber que tu compañero de reparto con quien vas a compartir gran parte de las escenas es muy buen actor. Egoístamente, sabes que a ti te va a hacer mejor actriz, pero lo que fue una sorpresa muy grata es que luego, encima, como persona es más majo que las pesetas. Nos hemos entendido muy bien a todos los niveles y yo me lo he pasado muy bien. Es una persona muy divertida.

T. N. Nos hemos reído muchísimo.

¿Qué retos os ha representado preparar vuestros personajes? En su caso, Tamar, ya contaba con algo de ventaja al hacer un papel similar, salvando las distancias, en Fariña.

T. N. Realmente la historia, el momento y el estilo es muy diferente al de Fariña. Sí creo que jugaba más a favor que sea una historia que se desarrolla en mi tierra, algo que está cercano, que hay una forma de hablar, una forma de comportarse que yo puedo encontrar familiar. Al final no es que esto sea más fácil, pero sí te compromete más con la historia. Es un lujo haber participado en este proyecto tan cerca de casa.

C. L. En mi caso, Ana es un personaje muy complejo, que tiene unas motivaciones que hay que entender bien para poder justificarlas.Para adentrarme en él he tenido que hacer un trabajo de investigación previo y conocer una realidad que, probablemente, nunca hubiera tenido acceso a ella de no hacer este papel.

Le hemos visto (Tamar) conducir de todo: avionetas, lanchas, coches de lujo... ¿Le ha servido esta serie para sacarse todo tipo de carnés?

T. N. Estoy en proceso de convalidar avioneta, tractor, lancha ilegal y coches de lujo (ríe). Espero que llegue alguna oferta de casas de coches de lujo para, por lo menos, que los pruebe. Ferrari igual no, porque tengo que decir que me cargué el parabrisas de uno. Además, el dueño estaba presente pero, por suerte, se pudo reparar. Sin embargo, el estar subido junto a un cámara en un avión o en una lancha y ponerte a los mandos es una apuesta de la dirección y la producción para tratar de buscar la mayor fidelidad y que todo respire verdad.

Aunque Clanes se ha grabado en lugares como Madrid, Marbella, Fuerteventura, Porto, Canarias o Senegal, la mayoría de localizaciones de la serie tienen lugar aquí, en Galicia. Usted, Tamar, como actor gallego, ¿cómo ve que grandes plataformas como Netflix apuesten cada vez más por grabar en nuestra comunidad con profesionales de la zona como en este caso hacen Miguel de Lira, María Pujalte, Xosé Antonio Touriñán, Chechu Salgado, Melania Cruz o el compostelano Diego Anido?

T. N. Es un lujo. Creo que en Galicia hay muy grandes actores. Estar bien rodeado te hace estar más metido en la historia.

¿Con qué se quedan de sus personajes? ¿Con qué se quedan de Clanes?

C. L. Al final lo que más me llevo son las personas. Me quedo con el factor humano. El haber podido trabajar con Tamar mano a mano y que hoy por hoy ya sea un amigo al que llamo y con el que quedo a comer es al final lo que más se me queda en el corazón. Eso, y la sensación de haber terminado de ver el resultado final y tener la necesidad de escribirnos y llamarnos para comunicarnos lo que nos había gustado. Eso también me lo llevo, porque no siempre pasa.

T. N. Suscribo cada palabra.

Hablando de futuro, ¿qué le depara la vida a Clara Lago y a Tamar Novas?

C. L. Ahora mismo estoy rodando una película que se llama Mis hijos valen oro, una comedia familiar, y justo me acaban de confirmar otros dos proyectos para final de año. Me siento muy privilegiada y enormemente agradecida. Además, entre proyecto y proyecto, que muchas veces hay que esperar meses, estoy pendiente del restaurante que abrí hace ya un año y haciendo cosas que me nutren y me divierten como hacer un pódcast (Melón Imposible) junto a una de mis mejores amigas.

T. N. Estoy terminando de rodar una película con Antonio Hernández, Parecido a un asesinato. Y me siento muy afortunado porque este año también pude rodar con uno de los directores con los que siempre he querido trabajar, que es Julio Medem, y, en unos meses, haré lo propio con otro de los directores con los que llevo toda la vida queriendo grabar.