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Entrevista | Carlos Solano Director de la película 'Leo&Lou'

«Es importante poner en valor las segundas oportunidades»

Tras ser nominado al Goya en 2016 por el cortometraje ‘Extraños en la carretera’, el cineasta Carlos Solano acaba de estrenar en las salas de cine españolas su primer largometraje, ‘Leo&Lou’, una emotiva comedia rodada en Galicia que nos presenta a Leo, una niña muda y huérfana que hará lo posible por un sueño. En su camino se cruzará Lou, un adulto que no quiere escuchar al que conseguirá convencer para que le acompañe en esta particular aventura

Carlos Solano, a la izquierda, dando indicaciones a Isak Férriz, en el centro, y a Julia Sulleiro, durante los rodajes en Galicia de ‘Leo&Lou’, película que acaba de llegar a cines

Carlos Solano, a la izquierda, dando indicaciones a Isak Férriz, en el centro, y a Julia Sulleiro, durante los rodajes en Galicia de ‘Leo&Lou’, película que acaba de llegar a cines / Jaime Olmedo

Rodrigo Paz

Rodrigo Paz

Santiago

¿Qué se encuentra el espectador en Leo&Lou? ¿Tiene su director idea de qué va esta aventura? Lo pregunto porque parece que uno de sus protagonistas, Lou (Isak Férriz), no lo tiene tan claro…

Es una película que habla sobre las segundas oportunidades, que pasan, a veces, en trenes que no nos esperaríamos y de la manera más inesperada. Es lo que le sucede al personaje de Lou, interpretado por Isak (Férriz), que se ve envuelto en llevar a una niña, supuestamente, con sus padres. Juntos, siendo dispares prácticamente en todo, comienzan una aventura en la que aprenderán que la empatía es la mejor manera de lidiar con este mundo cada vez más individualista. Una aventura que, como en la vida misma, hay momentos para reír, para emocionarse, momentos más tiernos… Es una película pensada para que adultos y niños se lo pasen bien, se emocionen, rían y lloren. Espero que ese cóctel de emociones sea lo que se encuentren, que haya sido un viaje emocional que les haya merecido la pena y recomienden.

¿Contento con el resultado de su primer largometraje? Mire que ha tardado en salir a la luz.

¡Muy contento! Más que nada porque nos ha costado mucho tiempo, unos ocho o nueve años. En parte, ya había perdido la esperanza de poder sacar esta película adelante, pero Miriam Rodríguez, una de las productoras, siempre creyó en el poder de esta historia. Estoy muy contento de que haya podido hacerse realidad, porque, cuando te planteas un proyecto así, tu principal miedo es si encontrarás a un niño de diez años que te vaya a hacer un trabajo profesional. Por lo general, asumes que no, y eso te genera un poquito de ansiedad y estrés. Y de repente, de la nada, aparece en la quinta o sexta prueba de casting Julia Sulleiro y te quita todos los miedos.

Cuesta creer que sea también la primera película de Julia Sulleiro…

Como actriz, hace un papel increíble. Quedé muy sorprendido de la capacidad de empatía y profesionalidad que descubrí en ella.

Una joven que protagoniza este filme al ponerse en la piel de Leo, una niña de diez años que deja de hablar desde que pierde a sus padres en un accidente en el mar. Junto a ella encontraremos a un Isak Férriz que da vida a Lou, un adulto que le cuesta encajar y que se siente constantemente como pez fuera del agua. Curiosa combinación, el juntar a una niña que no habla con un hombre que no quiere escuchar, para hablar de la comunicación…

La idea era juntar esos dos polos que, en un principio, pueden parecer que son como agua y aceite y hacerles que se tengan que mezclar. Por un lado, tienes a un personaje que signa, que tiene mutismo selectivo y, por lo tanto, para comunicarse, tiene que hacerse entender por otras vías, pero activamente lo intenta y lo consigue. Por otro lado, a un personaje, que es el de Lou, que tiene la capacidad de hablar oralmente y, sin embargo, cada vez que abre la boca, probablemente espanta a toda la gente que tiene alrededor. Cuando tienes personajes así, te salen los típicos Timón y Puma, una combinación de personajes que, en realidad, las carencias de uno se apoyan en las fortalezas del otro y, parte de lo bonito de este viaje, es que Leo y Lou se tienen que acercar física y emocionalmente para comunicarse más allá de las palabras.

Y darse una segunda oportunidad, como comentó con anterioridad.

Es importante poner en valor las segundas oportunidades. A veces vienen de la forma menos esperada, pero, a pesar de lo inesperado, si lo abrazas, de alguna manera, tanto Carlos Camba (guionista de la película) como yo, queríamos pensar que algún día nos llegaría a nosotros nuestro tren, y aquí estamos.

¡Y qué importante es tener a alguien que te entienda a tu lado, ya sea familiar o no! Aunque, como dice Lou (Isak Férriz), «la familia está sobrevalorada».

Somos seres sociales. A veces estamos más en nuestro teléfono, en nuestras trincheras, en nuestra opinión… y en el momento en el que alzamos la vista y la sacamos de nuestro teléfono, podemos ver que la calle está plagada de personas, cada una con sus inquietudes y problemas. Si nos vamos desligando de esa sensación de vivir en comunidad y nos vamos encerrando más en nosotros mismos, hacemos que la trinchera sea más profunda y eso es un error. Una de las cosas de las que habla la película es que, independientemente de cuáles sean tus diferencias, y parece que las diferencias entre Leo y Lou parecen irreconciliables al inicio, si quieres hacer el esfuerzo de empatizar, puede ser que llegues a sitios de entendimiento y de oportunidad.

La película es una auténtica metáfora sobre la vida desde el primer momento al mostrarnos ese viaje que uno inicia, aunque sea a edades diferentes, como es el caso de Leo y Lou, en busca de ese lugar al que uno siente que pertenece. ¿Usted lo ha encontrado?

Yo siento que ese lugar al que pertenezco se llama Covas (Ferrol), que es el nombre de mi pueblo. Supongo que, por eso, hemos ido acercando el rodaje de forma natural a ese entorno para acercar una huida que resulta ser una búsqueda metafórica de un hogar, un sitio en el que encajar. Para mí, eso significa las brisas, los vientos, la salitre y esos 15 kilómetros a la redonda ubicados en Ferrolterra que aparecen en la película, que es donde siento que se encuentra mi lugar en el mundo.

Un trabajo rodado íntegramente en Galicia, especialmente en Ferrolterra. La verdad es que los paisajes le aportan bastante vida a ese camino que recorren Leo y Lou…

¡Los paisajes e incluso el clima! Los hemos intentado utilizar de manera narrativa desde el comienzo, que arranca en una ciudad lluviosa, con un clima pesado, que es como el estado emocional de los personajes al inicio. Un clima que cambia conforme comienzan a conectar los protagonistas durante su viaje, haciendo que esos nubarrones empiecen a disiparse y que Leo y Lou realicen un camino hacia la luz.

¿Tiene pensado acercar estos espacios nuevamente a la gran pantalla?

Me encantaría rodar más películas, pero no solo en Galicia.

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