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Estrenos de series

'Elle' (Prime Video): la vida (adolescente) en rosa de 'Una rubia muy legal' 

Reese Witherspoon produce esta incoherente exploración de los años de instituto de Elle Woods, aquella rubia (no tan) superficial que acababa estudiando derecho en Harvard

Lexi Minetree (Elle Woods) en 'Elle'

Lexi Minetree (Elle Woods) en 'Elle' / Kimberley French/Prime Video

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Juan Manuel Freire

'Elle'

Creadora: Laura Kittrell

Dirección: Jason Moore 

Reparto: Lexi Minetree, June Diane Raphael, Tom Everett Scott, Chandler Kinney

País: Estados Unidos

Duración: 46 min. (8 episodios)

Año: 2026

Género: Comedia

Estreno: 1 de julio de 2026 (Prime Video)

★★

En un par de semanas se celebra el 25º aniversario del estreno de 'Una rubia muy legal', comedia tan deliciosamente frívola y absurda como su heroína, Elle Woods (Reese Witherspoon), aquella ingenua (pero menos) licenciada en comercialización de moda que vivía en una burbuja de color rosa chicle. Siempre acompañada de su chihuahua Bruiser, la prototípica rubia californiana se dirigía a Harvard para estudiar derecho solo por reconquistar a un exnovio (Matt Davis) con aspiraciones de senador y de marido de una Jackie, no de una Marilyn. Y acababa superando al susodicho en todo, en los estudios, en círculo social y en futuro. 

La sorprendente recepción propició una secuela (muy inferior), un musical premiado en los Olivier o una película directa-a-vídeo sobre las primas gemelas británicas de Elle. Ahora, y tras intentos infructuosos de armar otra entrega para salas, llega una precuela en forma de serie. Abandonar el escepticismo es casi una posibilidad cuando se sabe que Laura Kittrell (guionista de los equipos de 'Insecure' y 'High school') es la creadora o que la propia Reese Witherspoon ejerce como productora. Según esta última, la idea era explorar de dónde sacó Elle Woods la fuerza para superar tan rápido la humillación de llegar vestida de conejita a una fiesta que no es de disfraces. En qué otros momentos de su vida se sintió poca cosa y aprendió a emerger. Suena casi interesante.

Nos reencontramos con Elle (estimable pero menos carismática Lexi Minetree) seis años antes del primer filme, en plena celebración de su decimosexto cumpleaños con sus mejores amigas, que no son las que conocemos; la principal es ahora Madison, encarnada por Jessica Belkin, nieta de Mitch Buchannon en el 'reboot' de 'Los vigilantes de la playa'. Elle tiene perfectamente diseñado un plan vital para los próximos años. Entre sus objetivos, un primer beso con el chico ideal, que no es el decepcionante Warner, sino Josh (Logan Shroyer). Su biblia es la 'Cosmopolitan' y su única forma de quitarse las penas es, claro, comprando. 

Hasta aquí todo coherente. El problema (o la retrocontinuidad más problemática) llega cuando, debido a cuestiones reputacionales de su padre cirujano plástico (Tom Everett Scott), Elle ha de mudarse de Los Ángeles a la lluviosa Seattle, ese "sitio olvidado por Dios y por Gucci", en sus propias palabras. La premisa tenía su potencial: se podía extraer oro cómico del choque de los modelitos rosas con las sudaderas grises que son uniforme en el instituto; de la pasión de Elle por la 'Cosmo' con los fanzines underground que circulan por clase. Por momentos, el personaje recuerda a la Sally Hawkins de 'Happy, un cuento sobre la felicidad', de Mike Leigh. Su optimismo irredento contrasta con el afán de casi todos los que la rodean por estar de bajón. 

Por desgracia, el contraste cultural y de actitud se basa en referencias básicas y elecciones musicales poco imaginativas. Pero lo peor es que esta aventura 'grunge' de Elle no encaja en la lógica argumental de la franquicia. Teóricamente, el despertar de la protagonista a la justicia social y a su propia empatía no se dio en Seattle, sino después en Harvard; fue allí donde demostró al mundo que no era tan superficial ni egocéntrica. Si Elle Woods aprendió algo en el noroeste del Pacífico, a la altura de 'Una rubia muy legal' ya lo había olvidado por completo. Pervirtiendo todavía más el canon, incluso se propone una nueva explicación para la llegada del chihuahua Bruiser, ahora heredado del productor Aaron Spelling en lugar de encontrado abandonado.

Otro día hablamos de un humor que puede reírse con y no del clasismo, como cuando cierto personaje acaba trabajando en un puesto de pescado en un mercado y la serie describe el trabajo como denigrante, por no decir apestoso. La clase de chiste sin gracia que nace del privilegio inconsciente. 

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Fuente: El Periódico

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