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Entrevista

Isak Férriz: "El personaje de Verónica Echegui en 'Ciudad de sombras' creció mucho gracias a ella, una actriz única"

El actor protagoniza la serie de Netflix basada en las novelas de Aro Sáinz de la Maza sobre Milo Malart, el último trabajo de la fallecida actriz

Verónica Echegui e Isak Ferriz en 'Ciudad de sombras'.

Verónica Echegui e Isak Ferriz en 'Ciudad de sombras'. / Lucía Faraig / Netflix

Marisa de Dios

Isak Férriz nació en Andorra, aunque su familia es del barrio de Gràcia y él se mudó a la capital catalana a los 18 años, donde veraneaba desde pequeño. Por eso el actor de 'Cites', 'Gigantes', 'El cuerpo en llamas', 'Feria' y 'Asalto al Banco Central' se siente un barcelonés más y disfrutó tanto en el rodaje de la nueva serie de Netflix 'Ciudad de sombras'. Además de por haber coincidido con Verónica Echegui, a la que recuerda con emoción.

Su personaje en 'Ciudad de sombras', Milo Malart, es un 'mosso' con un bagaje emocional muy fuerte y con muchos problemas personales.

Sí. Es un personaje de novela negra bastante arquetípico y muy jugoso de interpretar, con muchos fantasmas que sanar y que van a la par que la investigación. A medida que él se adentra en la encrucijada del caso, sus propios fantasmas se van apoderando de su tiempo presente.

En los libros en los que se basa la serie se dice de él que, por su apariencia descuidada, es el tipo con el que nadie querría sentarse al lado en el autobús, pero que cuando lo conoces te apetece quedarte charlando un rato. ¿Le parece una buena definición?

Sí. Yo soy muy fan de las novelas. Cuando me propusieron la serie me leí las cuatro prácticamente del tirón, porque no las conocía de antes. Me gusta mucho bucear cuando tengo material del que agarrarme, ir conformando los anclajes que luego uso como mapa para el personaje. ¿Y quién no querría tener un Milo cerca? Alguien sin pelos en la lengua, que siendo él mismo se mete en muchos problemas, pero que también es el típico compañero que todo el mundo querría tener al lado.

¿Diría que los lectores de la saga van a encontrar realmente la historia de Milo en la serie?

Absolutamente. Esta primera temporada adapta la primera novela, 'El verdugo de Gaudí'. El otro día hicimos un pase para el equipo y había lectores de la novela que estaban encantados con la adaptación. Aro [Sainz de la Maza, el autor de las novelas] también, está encantadísimo con la serie. Es verdad que siempre que adaptas tienes que podar por un lado u otro, hay que ajustarse al nuevo medio, y eso se ha hecho. Pero aun así la esencia está: esa nostalgia por una Barcelona desaparecida en pos de la modernidad y el progreso, y los damnificados que eso deja por el camino. Esa es la base sobre la que se erige la crítica social, tanto en la serie como en las novelas. Eso es lo que más me gusta de los libros de Aro, y en especial de esta saga de Milo Malart, la crítica social, ese clasismo inverso de Milo, que dispara siempre hacia arriba en la pirámide social y no entre nosotros. Señala quién se ha lucrado con esa transformación de la Barcelona preolímpica. En la serie hay mucha imagen de archivo de esa ciudad que se remodeló casi de manera sangrienta para abrirse al mundo, y deja claro que hubo unos cuantos que se lucraron de mala manera.

¿Tuvo contacto con Aro Sáinz de la Maza durante el rodaje? ¿Habló con él sobre Milo?

Sí, Aro vino a visitarnos en el rodaje. Hacia la segunda semana ya se pasó un día y luego fue viniendo periódicamente. La verdad es que departí mucho con él sobre Milo y sobre todo esto que te cuento. A mí el personaje me fascina y, al final, no deja de ser una especie de alter ego de Aro.

La serie aborda temas sociales, pero también la Barcelona más turística. ¿No cree que el misterio de los edificios de Gaudí encaja muy bien con los asesinatos?

Sí. La mística que envuelve toda la obra de Gaudí, que normalmente se ve desde el prisma de la explotación turística y la belleza del modernismo, aquí de golpe cobra otro cariz, porque el caso y los asesinatos apuntan a que se usa desde un lado mucho más oscuro. Ese contrapunto es muy interesante. Y poder rodar en sitios como el Palau Güell o la Pedrera, recorrerte todos los entresijos de la casa, ha sido un lujo. Hemos tenido mucha suerte. Eso sí, es muy incómodo rodar en esos lugares porque son de los sitios más turísticos del mundo.

Isak Férriz y Verónica Echegui, protagonistas de 'Ciudad de sombras'

Isak Férriz y Verónica Echegui, protagonistas de 'Ciudad de sombras' / Netflix

En ese sentido, el rodaje sería complicado.

Tienes muy pocas horas de rodaje, ruedas de noche… En la Pedrera rodamos dos noches seguidas y a las nueve de la mañana te tienes que ir porque ya tienes una horda de turistas abajo a punto de entrar.

¿Alguna localización le impactó especialmente?

Todas las de Gaudí impresionan, pero el Palau Güell es fascinante. Yo solo lo conocía por fuera, de pasar por delante en Nou de la Rambla, una zona más asociada a la fiesta, y nunca había entrado. Me dejó noqueado descubrir que era la residencia habitual de la familia Güell, los mecenas de Gaudí. Me parece una locura vivir en una mansión casi eclesiástica, de mármol negro, con pinturas religiosas oscurísimas, un órgano gigante… Creo que luce muy bien en la serie. Me chocó mucho que eso pudiera ser la residencia de alguien. Cuán alejado de la realidad tienes que estar para encargarle al mejor arquitecto del momento que te construya esa mansión en mitad del Raval de Barcelona.

Por lo que me dice, Barcelona es un personaje más de 'Ciudad de sombras'.

Sin ninguna duda. Y no solo en la primera novela, sino en todas. Aro es un barcelonés de pro y ama esta ciudad con todos sus colores y todo el abanico de personajes que la habitan, no solo un tipo de Barcelona. Yo creo que los que vivimos aquí lo agradecemos mucho. Hay una pátina de nostalgia por esa Barcelona desaparecida. Yo aún me acuerdo de los chiringuitos de la Barceloneta a pie de arena. Todo eso se derribó para construir el paseo marítimo, para que los atletas y los turistas vieran unas playas estupendas. Pero ahí había gente que vivía y tenía negocios desde hacía años, que le daban mucha personalidad a la ciudad. En la serie se ven imágenes del Gòtic y del Raval de antes, que yo todavía recuerdo de cuando era pequeño [porque veraneaba en Gràcia]. Me estoy haciendo mayor y no puedo evitar sentir nostalgia por según qué cosas… (ríe).

Al haberse leído las novelas, ¿pudo proponer cosas sobre Milo o no hacía falta?

Sí. Yo me fijaba mucho en los diálogos de Milo, en lo que él siente. Entonces, en rodaje decía: “En esta escena, en la novela él dice esto, ¿puedo añadir esta frase poque creo que es más precisa respecto a Milo?”. Jorge siempre ha estado muy abierto a ese tipo de propuestas.

Verónica Echegui i Isak Férriz, en una imatge de ‘Ciudad de sombras’.

Verónica Echegui i Isak Férriz, en una imatge de ‘Ciudad de sombras’. / Lucía Faraig / Netflix

¿Qué ha sido lo más difícil de interpretar a Milo?

La intensidad emocional, aunque en el fondo eso también es divertido de hacer. Así que diría que bañarse de noche en la Barceloneta en noviembre.

'Ciudad de sombras' adapta el primero de los libros de Milo Malart, pero es una saga. ¿Le gustaría seguir dándole vida durante más temporadas?

¡Ojalá! Estoy muy agradecido que pensaran en mí para este personaje. Conecté con él desde la primera lectura. Trabajar con Jorge Torregrossa [el creador, director y guionista de la serie] es una gozada, con Arcadia [la productora] se trabaja muy bien, y además rodamos en Barcelona, lo cual es maravilloso para la conciliación familiar. Y hay tres novelas más para explorar ese universo. Si a la gente le gusta, que espero que sí, sería un placer seguir.

Para muchos espectadores será también la última serie en la que veamos a Verónica Echegui. ¿Cómo recuerda el rodaje con ella? ¿Qué le impresionaba más?

Yo solo me siento capacitado para decir la fortuna que siento de haber trabajado con una actriz única que hemos tenido en este país, con un alma única y una precisión actoral brutal. El personaje de Rebeca creció muchísimo con la llegada de Verónica. Ya desde guion Jorge [Torregrossa] tenía previsto que Rebeca tuviera más peso respecto a las novelas, que fuera un contrapunto fuerte a Milo. Y con las propuestas de Verónica ese personaje crece. Es una pena que ella no pueda disfrutar del resultado, porque su trabajo es maravilloso.

¿Hay alguna escena o momento con ella que se le haya quedado especialmente grabado?

Todos. No sabría elegir uno.

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