Santiago
+15° C
Actualizado
miércoles, 23 junio 2021
09:18
h
El guardiacivil José Antonio Anido, hijo de una emigrante de Santa Comba, cuenta en una serie su infiltración en ETA // Fue descubierto cuando un miembro de la banda armada visitó a sus padres y vio la foto de su jura de bandera TEXTO X. M. Lema

La historia del ‘topo’ xalleiro, en las pantallas de televisión

“De los infiltrados conocidos que la Guardia Civil ha tenido en ETA, el más importante para nosotros y para la lucha antiterrorista ha sido un agente que conocemos con el alias de Joseph”. Las declaraciones son del coronel Manuel Sánchez Corbí. Se refieren a un agente con raíces en Galicia. Y en la comarca de Xallas. La madre de José Antonio Anido Martínez nació en la parroquia de Santa Sabina, en Santa Comba, un municipio que bien conoce el topo, que con una honrosa trayectoria ha cobrado protagonismo en la serie El Desafío: ETA, que ha llegado, en varios idiomas, a 240 países, de la mano de la plataforma Amazon Prime Vídeo.

Anido es hijo de la emigración. Después de décadas de trabajo y discreción y de ser objetivo de ETA, ha roto su silencio. Con todas las precauciones, aparece en la serie. Recordemos que en 1995 el diario Egin publica una foto suya, informando que se trataba de un infiltrado en la organización terrorista. Ahí culminaba un impagable servicio prestado al Estado español y al sistema democrático, nunca debidamente reconocido.

Anido ingresó en la academia de la Guardia Civil de Baeza. Se fijaron en él. “Mi perfil reunía lo que la unidad de servicios especiales buscaba para infiltrarme en ETA y luchar contra el terrorismo”, dice en la serie documental. Destaca que su dominio del francés “fue muy importante, ya que nuestra labor se centraba en Francia”. Había pasado toda su vida en Estrasburgo. En mayo de 1991 empieza el proceso de infiltración en los ambientes abertzales de Bayona. “Llega el momento que me dicen que tengo que empezar una nueva vida. Llego a Bayona y empiezo a moverme. Yo estaba en el grupo de borrokas y gente de manifestaciones casi todos los fines de semana”, confiesa el hijo de Rosalía, una emigrante xalleira, que hizo historia como espía. En el libro Sangre, sudor y paz. La Guardia Civil contra ETA (Silva-Sánchez-Araluce) relata que el proceso no fue sencillo: “Tuve que pasar diversas pruebas duras, llegué a ser detenido por otros guardias civiles, desconocedores de mi condición, y que pensaban que yo era un colaborador de ETA”. El jefe de operaciones del servicio de información francés, Alain Ortega, valora su inscripción en una Gau Eskola (escuela de euskera para adultos) y que gracias “a los contactos de gente que estaba en el entorno de ETA”, acabó recogiendo sus frutos.

Eso sí: esto no pasó hasta 1994, cuando le propusieron ir a recoger al tesorero de la banda, Zorion Zamacola: “Me di cuenta de que había dado un paso importante cuando llegan a la puerta de mi casa y me entregan un sobre con el encargo de ir a recoger a Zorion”, señala. Lo tiene en su casa meses. Zamacola era un tipo desconfiado, frío y observador: “Mi gran temor era hablar, soñar en voz alta”, comenta.

El tesorero de ETA dormía por el día y “trabajaba” por las noches. Escribía y rompía los papeles. Cuando escuchaba llegar el camión de la basura le mandaba bajar la bolsa. El agente Anido se decidió a usar todas las bolsas de la misma marca, y cuando bajaba los desperdicios le daba el “cambiazo” en un escondite habilitado por miembros de la Benemérita. Y esas bolsas llenas de papeles rotos eran oro molido para los investigadores. En su periplo, José Antonio tuvo que “fumar porros” e incluso festejar atentados: “Estaba muy herido, pero tenía una labor”, recuerda. Una misión tan destacada que se convirtió en el chófer del líder de ETA, Mikel Antza. Ni más ni menos. Propició información muy valiosa. Como los datos del coche de Kantauri, cuando se reunió con Antza. Las propias autoridades señalan que “se obtuvo un volumen de información que sirvió para marcar las pautas de la lucha antiterrorista durante las siguientes dos décadas”.

Todo se truncó en 1995. Un miembro de la banda sanguinaria visita la casa de sus padres en Estrasburgo y se marcha nervioso. Anido llama a sus padres y se entera de la situación. Se da cuenta de que hay una foto de su jura de bandera visible en la casa paterna. Se comunica con sus superiores, que activan la huida. Se marcha en avión y comienza otra nueva vida. Hace años en un reportaje indiqué que la biografía de José Antonio Anido, que posteriormente se transformó en Antonio Cabana Romar y hoy en día vive en el anonimato, era propia de un guión de película de acción. Por el momento, ya protagoniza un conocido documental.

02 ene 2021 / 01:00
  • Ver comentarios
Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
TEMAS
Tema marcado como favorito
Selecciona los que más te interesen y verás todas las noticias relacionadas con ellos en Mi Correo Gallego.