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domingo, 18 octubre 2020
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Abet, tras la prueba de ADN, podría conocer su sentencia en 10 meses

La llegada al Juzgado de Caldas fue tranquila y sin incidencias // El siguiente paso será la elección del jurado // El acusado regresará a la prisión de máxima seguridad de León a partir del sábado

José Luis Abet Lafuente acudió en la mañana de ayer al Juzgado de Instrucción Nº2 de Caldas citado por la Audiencia Provincial de Pontevedra para realizarse una prueba de ADN (una muestra de saliva) que permita determinar coincidencias en la escena del crimen y el arma utilizada. La llegada a las dependencias judiciales ha sido tranquila, sin ninguna incidencia reseñable.

Esta ha sido la primera vez que, por imposición, el autor del triple crimen de Valga se ha sometido a una prueba de ADN, ya que hasta ahora, tanto él como su abogado, habían manifestado su negativa en reiteradas ocasiones.

De este modo, un año y un día después del terrible asesinato, el 17 de septiembre de 2020, se ha retomado el procedimiento penal que determinará si, finalmente, José Luis Abet será condenado a prisión permanente revisable.

El abogado del acusado, Manuel Franco Argibay, ha informado a EL CORREO GALLEGO que “en realizar la prueba se tardó media hora”. “Se hicieron dos isótopos que luego se introdujeron en una cápsula y se precintaron”, explica. Ahora, los resultados se harán llegar al departamento de balística de la Guardia Civil para cotejarlos con las huellas halladas en el arma homicida.

El resultado, según ha podido averiguar el equipo de investigación de este diario, se demorará aproximadamente un mes. Por ello, la siguiente fecha clave de todo este proceso, y también la más cercana, es la que afecta al procedimiento civil: la llamada de la abuela paterna para realizar el informe psicosocial por parte del Imelga, el próximo miércoles 23 de septiembre.

“Ahora también hay que esperar si se presenta algún tipo más de prueba, pero no lo creo, porque el informe del forense ya está, y no hay mucho más que hacer en todo esto”, apunta el abogado, que añade que “el siguiente procedimiento debería ser la designación del jurado”. Con todo, advierte que “no puedo adelantarlo, porque no sé si la Guardia Civil va a aportar algún tipo más de información, pero no lo creo, porque sino ya habríamos tenido alguna notificación durante estos meses, y llevamos mucho tiempo paralizados”.

De este modo, con todas las pruebas sobre la mesa y los informes realizados, el paso de la designación del tribunal del jurado podría demorar un poco los plazos pero, según fuentes judiciales han informado a este periódico, “unos 10 meses como máximo”. Así que este tiempo es lo que tardaría en conocerse la sentencia para José Luis Abet.

Por el momento, y tras haber realizado dicha prueba de ADN, el acusado ha vuelto a ser trasladado a la cárcel de A Lama (Pontevedra), a la espera de regresar a la prisión de máxima seguridad de León. “Las cundas en las prisiones son los miércoles a mediodía y los sábados a la mañana, con lo cuál, este sábado o el próximo miércoles debería regresar”, apunta Franco Argibay.

Sentido homenaje a las víctimas en el primer aniversario del crimen
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Valga. Este miércoles 16 de septiembre fue un día gris en Valga (Pontevedra). No solo por las nubes que cubrían el cielo, sino porque se cumplía el primer aniversario del fallecimiento de las tres vecinas asesinadas a sangre fría por el exmarido de una de ellas: José Luis Abet Lafuente.

Sandra Boquete, Alba Boquete y María Elena Jamardo fueron homenajeadas anteayer en una misa celebrada en su honor a las 19.00 horas de la tarde en la capilla de Santa Cristina de Campaña.

La llegada de la familia de las fallecidas fue temprana, para tratar de esquivar a los múltiples fotógrafos que se agolpaban a las puertas del cementerio. Asimismo, numerosos vecinos y amigos quisieron acercarse al cabo de año para recordar a las tres víctimas mortales de este terrible asesinato que, a finales de 2019, mantuvo conmocionado al municipio.

Casi un centenar de personas se acercó a la capilla de Campaña, aunque no todas pudieron acceder al recinto, por las actuales restricciones frente al covid-19, que impiden cúmulos de más del 50% de la capacidad de la iglesia.

Teniendo en cuenta que ya se trata de un lugar de culto de pequeño tamaño, solo entró la familia y los más cercanos, de manera que durante el oficio religioso los vecinos permanecieron sentados en los muros del cementerio o frente a la puerta del lugar.

Todavía, un año después, se podía observar a personas afectadas por el suceso a la entrada de la iglesia, que escondían sus lágrimas tras gafas de sol oscuras, pero que no podían contener el llanto invadidas por lo que fue el último suceso trágico y el peor de la historia reciente de la zona. También el cementerio se convirtió en un campo florido con múltiples centros de rosas que recordaban al día del propio entierro, como si no hubiese pasado ya un año de aquella fecha. Á.P.

17 sep 2020 / 20:28
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