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Miguel Piñeiro viajó al país nórdico con el programa ‘Jara y sedal’, que hoy emite en
La 2 la segunda parte de la grabación // Con señuelos de artesanos galaicos capturó un salmón de doce kilos y asombró a los vecinos con su destreza con el reo TEXTO M. Boo

Un ‘vikingo’ de Catoira muestra la valía de la pesca gallega en Noruega

En 2018, las autoridades de Noruega repararon en el potencial promocional y divulgativo del programa Jara y Sedal de TVE de cara a atraer pescadores del sur de Europa a los fríos y hermosos ríos de su país. Después de emitir una primera entrega, hoy, a las ocho de la tarde en La 2, se podrá ver la segunda parte de este emocionante y divulgativo programa.

La Agencia de Turismo de Trøndelag –en el Condado de Trondhjem, siendo su capital Trondheim– ofreció al espacio televisivo una estancia que coordinó la operadora Karin Fuglem de la Oficina de Turismo de Trøndelag. Cerrado el asunto del viaje, faltaba designar un protagonista que tentase a los espectaculares salmones noruegos, y el equipo de Jara y Sedal –dirigido por el santiagués Alvaro Benavent– decidió qué nada mejor que un pescador vikingo, pero de Catoira, y con alma cesureña.

Miguel Piñeiro, periodista y escritor de libros de pesca, colabora con el programa de TVE desde hace más de veinte años y reunía todos los requisitos para el viaje.

El periplo de una semana alternaba la promoción turística con la pesca del salmón, por lo que el equipo de Jara y Sedal tuvo que amoldarse a unos tiempos de grabación que normalmente se quintuplicarían.

Los ríos escogidos fueron el Namsen (entre los cinco mejores del mundo), el Orkla (frecuentado desde hace años por pescadores de A Coruña) y el Nidelva, ya en su zona de desembocadura.

La pesca tuvo que compartir protagonismo con la visita a la catedral de Trondheim, al entrañable barrio viejo de la ciudad, una comida a base de reno con los Sami (los indígenas ancestrales del país en su más pura esencia) y otros atractivos, como es el Museo Vikingo.

La pesca en el Orkla no tuvo mucha fortuna, ya que los salmones no dieron la cara y el río dio la espalda a las cañas. Alguna que otra trucha de porte y dos picadas de salmón sin finalización en la sacadera. Río de tiros fuertes, de corrientes que se nutren de las adversidades del deshielo. Aún así, el cauce asombra por la pureza de aguas en un entorno auténticamente salvaje.

La sorpresa más agradable en el Orka fue la estancia en Aunan Lodge ya que su propietario, Vegard Heggem, conocía A Coruña porque disputó dos partidos en Riazor siendo jugador del Rosenborg antes de fichar por el Liverpool.

Otra excepcionalidad fue la estancia en el prestigioso Bardshaug Herregard, sede vacacional durante años de la familia real noruega.

La consecución salmonera se circunscribía al mítico Namsen. Y no defraudó, porque en una mañana de pesca salieron seis ejemplares, el mayor de 19 kilos. Piñeiro echó a tierra el segundo más grande con un peso en báscula de casi doce kilos, una pieza ya muy difícil de ver en los ríos de la cornisa atlántico-cantábrica.

Pero a las propias dificultades de la pesca del salmón, que cuando el bicho no quiere no hay quién le haga entrar en razón, había que sumar un hándicap a mayores: Piñeiro ya había estado anteriormente en Noruega pescando con los señuelos tradicionales del país nórdico pero, en esta ocasión, decidió pescar con señuelos con firma gallega para lo que movilizó a los más destacados artesáns da pesca.

Y se llevó una maleta llena de moscas y tubos de Paco Porto, Antonio Vilariño, Eloy Saavedra, Santi Nitas, Manolo Mago; peces artificiales de Quique Veiga, Manolo García, Manuel Ferrari, Rubén García y otros señuelos como cucharillas Popper y Edu. Había que pescar un salmón con tecnología galaica, este era el empeño del catoirés.

Las dimensiones y pesos medios de los los salmones del Namsen lo sitúan entre los cinco mejores destinos del mundo salmonero, pero había que desmostrar en el programa que se puede pescar salmón al curricán, algo totalmente desconocido en la península.

Torger Haugen, el propietario de la concesión Namsen Salmon & Train Experience, haría de guía y barquero en una zona en la que se precisa una lancha debido a la extrema anchura del río. La concesión la tiene en un espectacular hotel que es un tren encima de un puente con habitaciones, comedor, cocina, baños y terrazas. Un verdadero paraíso.

Poco hubo que esperar para que chirriara el carrete, pues una pieza se sintió atraída por un pez artesano de Quique Veiga. Después de una agotadora lucha de una hora, el ejemplar daba los 11,8 kilos en la báscula y sonaba la bocina del tren, que se escucha con cada captura.

Para el último día, los esperaba el Nidelva, en plena ciudad de Trondheim, que viene a ser como pescar desde la empalizada de madera del muelle de Vilagarcía.

Después de un infructuoso intento con aparejos noruegos, Piñeiro puso en liza los mejores señuelos gallegos. Los éxitos al reo fueron tan asombrosos que docenas de vecinos de los edificios salieron a las ventanas ya que, según ellos mismos indicaron, era absolutamente inusual ver tantas capturas de reos, algunas de más de 2 kilos.

Después de hacer noche en el Hotel Scandic, el equipo formado por Alvaro Benavent, director y cámara; Raúl Cabanas, realizador; Fran Martínez, cámara; Antonio Abajo, redactor y guionista y el invitado Miguel Piñeiro emprendieron viaje de regreso a España.

15 ene 2021 / 01:00
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