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El Sagrado Corazón do Deza decidirá su futuro entre Scientia School y una propuesta gallega

La compañía depositó su oferta en el Juzgado Mercantil número 2 de Pontevedra hace semanas // El economista Venancio Salcines enviará hoy la suya a la administración concursal, apoyada por el Comité de Empresa del colegio

El futuro del Sagrado Corazón do Deza, ubicado en Lalín, se decidirá en cuestión de semanas. A la única oferta registrada hasta el momento en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Pontevedra (la proposición de Scientia School, compañía administrada por Atlas Holdings Europa SL) se sumará hoy la proposición del director general del Centro de Estudios Superiores Universitarios de Galicia (Cesuga), Venancio Salcines, quien mostró interés por este centro en 2019. Esta, enviada ya a los administradores concursales, parece ser de más agrado tanto para el personal como las autoridades académicas de Galicia.

MALOS AUGURIOS. Los conocidos problemas financieros del Colegio Sagrado Corazón do Deza empezaron hace más de una década (cuando sus actuales alumnos de Educación Infantil y Primaria todavía no habían nacido) como consecuencia de la pésima gestión llevada a cabo por su fundador: Fidel Fernández Presas.

En aquellos momentos, la entidad buscaba (mediante una puja) obtener tres millones a fin de sobrevivir, pero esta quedó desierta, abriéndose un plazo para presentar proyectos de adquisición, cuyas cantidades podían ser inferiores. Eso fue en 2010, cuando el centro llevaba dos años intervenido judicialmente.

Por obra divina, un total de 18 profesores decidieron aunar esfuerzos y formaron una nueva sociedad limitada, proponiendo una iniciativa que, tras el dictamen del Juzgado Mercantil número 2 de Pontevedra, acabó ejecutándose. La operación contó además con el visto bueno de Caja Duero, financiadora parcial y principal acreedora contra Presas.

Parecía un cuento con final feliz. Sin embargo, los conflictos fueron llegando poco a poco, dañando nuevamente la salud financiera del centro. Nunca recuperada. En 2018 comenzaba otra etapa, cuando Joaquín Pereira (actual gestor) adquirió el 72,48 % del accionariado.

Tampoco duraría mucho la alegría. Su deuda se agrandaba. El tiempo para afrontarla se reducía. “El director pagó a los profesores con dinero que no tenía, sacándolo de la caja del colegio”, acusa un testimonio con relación al inicio de esta nueva tragedia, destacando que “después este faltó para pagar a los proveedores, dejando al colegio en quiebra”. La catástrofe parecía repetirse, si no llegaban más cuartos. Esa era la primera opción. Única favorita. ¿La segunda? Otro concurso.

EL PRECIO DE LA CONTINUIDAD. En diciembre de 2019, Francisco Guerrero aparece de la nada para hacerse con el Sagrado Corazón do Deza. Se presenta como administrador general de Scientia School, empresa perteneciente al conglomerado Atlas Holdings Europa SL, que se postula como una “operadora de centros de enseñanza básica, formación profesional y superior en España” con el expertise (habilidad) en la recuperación de colegios distress (en peligro) que no cuentan con recursos humanos y económicos.

Según la página web de esta compañía, las adquisiciones se plantearían siempre “preservando sus valores, ideario y proyecto educativo”. De acuerdo a estos ideales y como consecuencia del caos económico que albergaba el centro, ambas partes se reunieron para dilucidar un acuerdo, con el objetivo de evitar un nuevo concurso de acreedores.

La semana siguiente Guerrero volvía a pasarse por el colegio lalinense, acompañado por varios miembros de su equipo, consolidando un pacto verbal con la dirección del complejo, pero solo dos semanas más tarde Scientia School se retiraría. Una decisión que adoptaba “tras analizar la documentación relativa al centro y no cumplirse algunas condiciones consignadas en el planteamiento previamente pactado”.

El hecho, ya de por sí era raro: ¿Un grupo internacional llega a un trato precontractual sin haber consultado antes la situación económica de la unidad productiva que quieren comprar? ¿Quizás querría esperar a su venta concursal? “No es nuestra estrategia”, respondía Guerrero, dejando en el aire las futuras acciones que pudiesen gestar los siguientes meses: “A veces la vida da muchas vueltas e igual un día nos llama el administrador concursal”.

Un segundo acercamiento tendría lugar a mediados de enero. Parecía que esta vez se consumaría la salvación del Sagrado Corazón, pero tampoco fue así. Nuevamente Scientia School, solo diez días más tarde, comunicaba su “decisión de empresa”, achacando a esta los plazos e indicando que “el tiempo les comía”. El grupo habría trabajado con reuniones continuas para lograr un acuerdo. ¿Por qué un mes más tarde, cuando el concurso estaba al caer? ¿Qué falló cuando eran conscientes de que estaba cerca?

Poco después la dirección del colegio solicitó entrar en el concurso de acreedores, aunque no fue hasta el 24 de febrero cuando el Juzgado Mercantil número 2 de Pontevedra acordaba esa declaración, según informaba ese mismo día el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), con motivo de su insolvencia, quedando a partir de entonces intervenidas por la administración concursal Lener, según manifestó el testigo consultado, propuesta del propio Joaquín Pereira.

“Creo que existe un diálogo entre Joaquín y Guerrero, porque en las quiebras hay un momento fundamental que es lo que se llama el concurso de acreedores”, señala este experto, explicando que “en este caso el director tenía una obsesión enorme por dirigir el proceso, porque de esa manera lo preparaba para Scientia School que, estando completamente sola, ha hecho una oferta por lo mínimo de lo mínimo”.

Lener, un despacho de abogados de Vigo encargado de la administración concursal del colegio Sagrado Corazón de Lalín, realizó el informe preliminar correspondiente del pasivo del centro a mediados de julio, cuya cantidad se elevaba a los 2,1 millones de euros, incluyendo la hipoteca del colegio: una cifra con bastante peso dentro del total.

Justo al día siguiente, los medios publicaban la intención de compra por parte de Scientia School, que realizaba su tercera oferta consecutiva el 22 de julio, haciendo que esta administradora concursal convocase a todas las partes en el complejo estudiantil, con la intención de que Francisco Guerrero expusiese su plan para hacerse con dicha escuela. Aquí llegó el batacazo: la última proposición contempla el despido del 48% de sus trabajadores.

Actualmente, Lener continúa con los trámites ordinarios para la compra de la entidad que se encuentra en fase de liquidación, gestionada en el Juzgado Mercantil número 2 de Pontevedra. Desde la administración señalan que hay una oferta que ya está presentada en los juzgados desde hace varias semanas. Aunque el proceso para adquirir el colegio sigue abierto, la única proposición registrada hasta el momento había sido la de Scientia School SL.

LA OFERTA. El equipo de investigación ha tenido acceso a esta oferta que, entre otros, justifica “en esta situación tan precaria” los motivos por los cuales Scientia School SL es “la mejor de las opciones o alternativas posibles”, aunque no todo son alegrías. La compañía señala que mantendrá solo el 52 % de los puestos laborales, es decir, 32 empleados.

El proceso que utilizaron para seleccionar a estos trabajadores se basa en un conjunto de criterios relacionados con el uso de metodologías activas e innovación educativa; la competencia digital docente de acuerdo al marco establecido por el Intef; y las habilidades lingüísticas en inglés. Este baremo, reconocido por la empresa como “objetivo e imparcial”, casualmente perjudica a la plantilla más veterana, cuyos sueldos son mayores como consecuencia de los años cotizados.

Del mismo modo, el número de unidades se vería reducido para el curso 2020-2021, suprimiendo tres de ellas en Educación Infantil, Primaria y Secundaria (una cada una respectivamente), acortando además cuatro horas de Orientación. Un ajuste que provocaría la pérdida de 82 alumnos (casi el 30 %) en comparación con el año anterior.

La oferta estaría condicionada a que no se produjese, hasta la fecha de formalización de la compraventa, una alteración sustancial de los activos que componen la unidad productiva; que no existan cargas o gravámenes sobre el inmueble más allá de los asumidos en la propia oferta; y, especialmente, que el Juez del concurso autorice la venta eximiendo a Scientia School de la deuda asumida por el Fogasa.

En este sentido, la compañía solo tendría que abonar 1.336.879,15 euros para cubrir parte de la deuda que acumuló durante años el Sagrado Corazón, cuya cantidad corresponde a la hipoteca, los pagos a trabajadores y el débito relacionado con la Tesorería General. Del mismo modo, la empresa voluntariamente accedería a invertir 287.520 € para revalorizar las instalaciones del complejo estudiantil.

Durante noviembre de 2019, el empresario Venancio Salcines también mostró interés por esta escuela, opción que en su momento habría asegurado la continuidad del colegio, cuando un profesor le comentó la posibilidad de adquirir el colegio. Cuatro días después, el economista se reunió con Pereira y los miembros del Comité de empresa.

Según fuentes próximas al centro, Salcines (director general del Cesuga) contactó con los miembros del Comité de empresa del Sagrado Corazón do Deza esta semana, a quienes les habría llegado un mensaje el martes para negociar el futuro de esta institución académica:

“Estimados miembros del Comité de empresa del Sagrado Corazón de Lalín, en nombre del profesor Venancio Salcines nos gustaría convocarlos, en el propio centro, para una reunión el próximo jueves a las 10:30 de la mañana. El motivo de la misma es mostrarle su interés por adquirir el colegio y la propuesta laboral que iría acompañada a esta propuesta. Un saludo.”

Durante esta reunión, Venancio presentó a la asamblea de trabajadores su iniciativa (efectuada bajo la empresa Breixo Investiment) que inicialmente plantea los afectados por el ERE extintivo, entre los que se encontraría el propio Joaquín Pereira, además de un compromiso por parte de esta entidad para crear una bolsa de empleo destinada a aquellas personas afectadas con más de tres años de antiguedad. El documento fue aprobado por los cinco integrantes del Comité de Empresa y fue entregado hoy a los administradores concursales.

En este sentido, las declaraciones apuntan que la oferta que presentaría Salcines “será mejor que la de Scientia School”, la cual garantizaría más puestos de trabajo (40 frente los 32 que contempla el conglomerado internacional), que además contaría con los empleados veteranos (conllevando más gasto) e invertiría una mayor cantidad de fondos en mejorar el complejo estudiantil.

déficit del centro
La DEUDA que pagaría la multinacional

··· El importe del Privilegio Especial reconocido a favor del Banco Sabadell con relación al préstamo hipotecario del colegio: 1.257.429,18 euros.

··· Los salarios e indemnizaciones pendientes de pago que están vinculados a los 32 trabajadores que se asumen con la transmisión del centro: 31.046,93 euros.

··· La deuda reconocida en el concurso de acreedores a favor de la Tesorería General de la Seguridad Social en la cuantía vinculada a los 32 empleados del complejo estudiantil: 48.403,04 euros.

Escándalos, quiebras y acusaciones rodean al propietario de Atlas Holding Europa S.L.
Estanislao Martínez fundó con sus primos Neoskin, la empresa que en 2008 defraudó veinte millones

Lalín. Algo raro llama la atención en el anexo tres de la oferta que remitió Scientia School para adquirir el colegio Sagrado Corazón do Deza. En él no aparece la firma de Francisco Guerrero, quien acudió siempre a las sucesivas reuniones que mantuvo con Joaquín Pereira y trató con los medios gallegos aquellas cuestiones que fueron suscitando sus repentinas intenciones de adquirir el centro lalinense. Aquí figura otra persona. Don Estanislao Martínez. ¿Quién es? ¿Cuál es su función? y sobretodo: ¿Por qué no apareció en ningún momento?

Estanislao Martínez Paz es el administrador del conglomerado Atlas Holdings Europa. Una “boutique empresarial muy selectiva de los proyectos en los que participa”, pero con un pasado algo “preocupante” en determinados negocios. Uno de ellos fue Hedonai, conocida marca estética que figuraba en la cartera de inversiones de AHE, cuya operativa recuerda a la del Sagrado Corazón de Lalín: una persona ajena al colegio lo adquiere, posteriormente lo lleva a la quiebra en situación de preconcurso voluntario (domina el proceso administrador) y un tercero lo compra exageradamente barato.

Aunque en el caso de Hedonai se cambiaron los papeles. Aquí quebró la empresa que dirigía Martínez. De hecho, Diego Guerrero (vicepresidente de la compañía entonces) señalaba que esta podría haberse salvado, acusando que Estanislao Martínez y Francisco Sanz (consejero delegado) habrían hecho lo posible para llegar al concurso de acreedores e inmediatamente vender esta a “un grupo inversor no identificado”, máximo beneficiario de este proceso.

Los socios “no fueron capaces de aportar los cuatro millones” que les liberaría de su deuda, tras adquirir Hedonai en 2014 por medio de Vousse (empresa vinculada de Atlas Technology SL que a su vez estaba administrada por Atlas Holdings Europa SL) a la firma Nazca, su anterior propietario. Sin embargo, según esta fuente sí habrían tenido fondos, pero decidieron no aportarlos para provocar esta quiebra.

Eso ocurrió a comienzos del 2017. Meses después, el proveedor de limpieza que tenía Hedonai, Limpiezas Antón SL, se querelló contra la empresa por un presunto desvío de fondos gestado para eludir su embargo ante los reclamos de sus acreedores.

El juzgado de instrucción número 31 de Madrid admitió tramitar la demanda de esta compañía, que antes del concurso ya había ganado un juicio que obligó a Hedonai a pagar los retrasos por 140.000 euros más intereses. En este sentido, la audiencia solicitó al banco Caixa Geral las cuentas de Hedonai, con el objetivo de comprobar estas posibles irregularidades económicas.

Años atrás el apellido Martínez se había asociado al mediático fraude de Neoskin (una cadena de centros depilatorios) en México. El hecho noticioso se produjo en 2008: “Casi 100 sucursales repartidas por 30 estados de la República cerraron repentinamente”. Esta empresa, fundada en 2001 por los hermanos María Guadalupe Garza Martínez y Javier Garza Martínez junto a Estanislao Martínez, primo de ambos, ofrecía supuestos contratos de franquicias por cantidades que oscilaban entre los 50.000 y los 100.000 dólares, que los dueños tendrían que transferir a una cuenta estadounidense.

Este sistema les hizo multiplicar su volumen de negocio, expandiéndose progresivamente no solo en México; también por Brasil, Canadá, EUA, Guatemala, Honduras y Panamá. Hasta que la burbuja explotó. Aquel noviembre, tras el cierre de las filiales, todos los franquiciados averiguaron que solo eran “prestadores de servicios”. Asimismo, la Asociación Mexicana de Franquicias manifestaba que Neoskin nunca había sido registrada.

A Estanislao, que años atrás había abandonado el negocio, no le pasó absolutamente nada. Sin embargo, sus parientes (María y Javier) se fugaron a San Antonio (Texas). Precisamente en EE.UU. fueron detenidos posteriormente, aunque demasiado tarde: el fraude aumentó a los 20 millones de dólares con más de 23.000 clientes y trabajadores afectados. Si este pasado se convierte en presente: ¿Qué sucederá si Scientia School se hace con el Sagrado Corazón do Deza? j. Garnelo

02 oct 2020 / 00:53
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