Opinión
Ramón García Balado
“Festival Maré”: Pistacatro & Banda Municipal en A Quintana
La buena entente entre la Banda Municipal y le compañía circense “Pistacatro”, les llevaba repetir colaboraciones ante un público decidido a compartir espectáculo en el que la propia música se aviene como puro telón de fondo. Y confirmado en A Quintana, bajo la acostumbrada dirección de Casiano Mouriño Maquieira, “Pinstacatro” resulta una panda de provocadores a salto de mata, tomando a capricho el material musical que les aportan. Una compañía entregada a las artes vivas de Galicia, con quince años de experiencias en continua renovación, a tenor de los espectáculos que salgan al paso y cuyo nombre genérico, resulta “Producción de Soños”. Son ellos, para la ocasión, Pablo Reboleiro, Manuel Paino, Arturo Cobas, Aitor Garuz, Dulce Duco, Santiago Montero y Guillermo Porta. Un programa que, en lo puramente musical, deciden ponérselo por montera sin sobresaltos ni renuncias a su planteamiento como saltimbanquis. Piezas pues para un espectáculo abierto.
Una marcha de la que no pueden faltar dado el percal, todo un John P.Sousa, el rey de las marchas, “Liberty Bell”, aquel americano que ponía su personal sello en estos estilos a pasos medidos, y que se había criado en un ambiente casi perfecto por su propio padre, trombonista y director en una Banda de Marines. John P.Sousa tomó nota, fundando su propia formación, la “Sousa Band”, en 1892, preparando el terreno para los primeros ensayos del jazz. La famosa “Exposición de París”, de comienzos de siglo, le recibió con los brazos abiertos, garantizándole giras europeas de éxito asegurado. Chocante, si cabe, la búsqueda de los cinco pies, al gato mozartiano, y para evidencia lo que pueda surgir del atrevimiento con el primer movimiento, de la “Sinfonía nº 40, en Sol m. K. 550”, considerada en gran fresco sonoro de sus postreras sinfonías. De la “Sonata para piano, en La M. K.331”, el tan baqueteado tercer movimiento “Alla turca”, que dará el nombre a la pieza, que en la opinión de un especialista como Dal Fabro, ese famoso “Allegreto alla turca”, puede relacionarse con París, en donde los exotismos otomanos, hacían furor.
Chaplin, tenía por costumbre firmar las bandas sonoras de sus filmes, y así hizo con “El gran dictador”, “Luces de la ciudad” y tantas otras, como es el caso de “The Barber Shop”. Una habilidad incuestionable de amalgama en pura inteligencia que exhibe en lo puramente cinematográficos y lo musical, con agudo sentido de lo cómico, nunca más propicio para un espectáculo que podía seguirse a gusto por los asistentes. “Solo sax+ blues”, resultaba un engranaje más, entre los que se colaban “Viaje e encontros”, “Muse Up Rising”, “5/4 , con músicas falando”, el también cinéfilo “O Soño de Arturo”, de “Star Wars” o “Eyes of Tiger”, un Quentin Tarantino, de un heavy desmesurado y calculado para llevarse al bolsillo algún que otro “Grammy”
Pop de los sesenta, pudo encontrarse en la canción, puro rugido, “Delilah” ,aquel galés que andará por los ochenta pero que arrastraba incondicionales con esta canción, compitiendo con Cat Stevens, P.J. Proby, o el más resultón Joe Cocker. Tom Jones, había surgido con “hits” de abono seguro, tierno y por veces salvaje, tal cual demandaba su puesta escénica, ante una televisión todavía en blanco y negro. Uno de los mayores triunfos de entonces, había sido “It´s not usual”, que sería la consagración definitiva en 1963. No pasará tiempo sin que Steve Wonder, ponga su pica con “Superstition”, un artista invidente, y que terminaría acaparando premios “Grammy” en cascada. Lo suyo movía con soltura desde muy joven entre el “soul”, el “funky”, el “reggae”, y otros ritmos parecidos. Era un valor firme del sello “Tamla Motown”.
Dmtri Shostakovich, parece no resistirse al repertorio de las bandas, gracias en especial a la muy conocida “Suite de jazz”, que propiamente de jazz tiene poco que decir, a no ser el puro capricho de quien se desliza por ambiciones claramente distintas. Pongámonos en materia con “The second waltz”, una pura apetencia relajante, como fue también “Tea for two” o las bandas sonoras, muchas por necesario compromiso profesional, realizadas para el cine, y con una indiscutible aceptación. Algo parecido a lo que le sucederá con el teatro. Treinta y seis habían sido los trabajos para el cine, mientras se enfrascaba al mundo de su sinfonismo desmesurado y soberbio, del que tuvimos cumplida noticia en las programaciones de la “OSG”, con su titular Dima Solbodeniouk, al que estamos profundamente agradecidos.
“O Jai Jai”, o “Kilindemein, Rage Against the Machin”, eran detalles para completar cartel, que se cerraba con “Sing Sing”, puro Benny Goodman” que valía como anillo al dedo. Goodman, clarinetista. Saxofonista y director de orquesta, es santo y seña del “Swing” de los cuarenta en adelante, aunque su carrera profesional comenzó bastante antes. El maestro tuvo la habilidad y la perspicacia de rodearse siempre de los mejores arreglistas, ajustados a las necesidades de las modas emergentes. Ahí están nombres como Eddie Durham, Edgar Sampson, Benny Carter, Spud Murphy, Jimmy Mundy o Lou Williamson.
- Sábado trágico en Santiago: una mujer pierde la vida tras caerle encima una nevera
- Pesar por la muerte de Ramón Martínez-Rumbo, exdirector de Neurocirugía del CHUS y pionero en cirugía del Párkinson
- Crónica Social Compostelana | Concierto solidario para restaurar la Igrexa da Nosa Señora da Mercé de Conxo
- Investigan ayudas a clubes de Noia en el mandato de Santiago Freire
- La fábrica de IA de Santiago es la tercera mejor valorada de las 19 concedidas en Europa
- ¿Qué supermercados abren este puente de la Constitución en Santiago?
- Tres alcaldes del área de Santiago, entre los diez mejor pagados de Galicia
- El dieciocho: el nuevo espacio gastronómico de Área Central que ostentará la pizzería más premiada de Galicia