Opinión | TRIBUNA

De bombardeo a bombardeo

SI TITULO ASÍ ESTE ARTÍCULO, podrían reprocharme con razón que uso la técnica de los clickbaits, sin sopesar sus consecuencias. El léxico informativo exige ahora cebos de clics para atraer a los usuarios en las redes sociales. Tirar de símiles bélicos es una de las costumbres más arraigadas en este sentido. Así, se lee con frecuencia cómo un personaje dispone de “una última bala”, o que otra figura de la actualidad fue “puesta en la diana” mientras se convierte en “batalla” cualquier diferencia de opinión solventable por medios dialécticos. Esto ocurre aunque el tema tratado sea de carácter deportivo. Y todo acaba de rebote trasladándose a las calles. 

Pero estos “eventos consuetudinarios que acontecen por las rúas” como titulaba Gregorio Peces-Barba Martínez su sección en la revista Cuadernos para el diálogo tienen vieja tradición en la esfera política. Fue precisamente este padre de la Constitución de 1978 quien citó en 2011 una frase supuestamente atribuida al general Espartero: “Para gobernar España hay que bombardear Barcelona cada 50 años” levantando así una notable polvareda en Cataluña y el resto del Estado.

Lo cierto es que siendo regente Espartero durante la minoría de edad de Isabel II, este militar y político consintió que se reprimiera con dureza un levantamiento de los algodoneros barceloneses en 1842, causando numerosas víctimas. Sin embargo, no existe constancia de que dijera textualmente aquella frase legendaria, según las investigaciones más recientes. Resulta paradójico además que Espartero hubiese sido calificado poco tiempo antes como “el pacificador de España”, tras el llamado “abrazo de Vergara” que le había estrechado al general carlista Rafael Maroto en 1839.

Más allá de las disquisiciones históricas, el ritornello de los conceptos belicistas es un hecho, ahora que vuelve la guerra fría entre los antiguos bloques. Fue Fernando Morán, ministro de Asuntos Exteriores con Felipe González cuando España se incorporó a las instituciones europeas, quien nos alertó sobre “la militarización del pensamiento político”, que se registraba en aquella época y se respira de nuevo.

Un mes más los bombardeos nos sobrecogen en latitudes próximas, especialmente en Ucrania y Gaza. Con la crisis de los rehenes pendiente, Santiago Abascal ha viajado a Israel la semana que concluye para prometerle a Netanjahu que si gobierna España suprimirá el reconocimiento de Palestina como Estado, que había aprobado el Ejecutivo con apoyo parlamentario previo ese mismo día. El portavoz de Esquerra Republicana le recriminó su actuación al líder de Vox, con una frase sarcástica, que también incide en el argot a que nos venimos refiriendo. Según dijo en los pasillos del Congreso Juan Gabriel Rufián: “Con tal de no trabajar, se apunta a un bombardeo”. Pero en este caso no se trata de un bombardeo metafórico, ni siquiera mediático, porque las bombas siguen cayendo mientras los postulados pacifistas continúan arrumbados en los confines de Europa.