Opinión | NOTAS DE ACTUALIDAD

Estamos en junio

EL AÑO CORRE dejando atrás ya una buena parte de su recorrido. El buen tiempo parece augurar un magnífico verano. El turismo y la peregrinación siguen trayendo hasta Galicia ríos de gentes, batiendo marcas anteriores. Y si durante años era habitual, en estas fechas, ver como se dirigían hasta Compostela por el Camino Frances –por esa senda que suma peregrinos que provienen, también, de los llamados camino del Norte, o de la Costa, y Primitivo, al reunirse, todos ellos, en Melide–, ahora también los hay, y en número creciente, que utilizan los conocidos como Portugués, Inglés y Vía de la Plata. Se puede decir, por ello, que, por todas partes, se ha generalizado ir a Santiago de tal guisa.

Esta estampa, que no es nueva pero sí renovada, será, a buen seguro, persistente en los meses venideros. Galicia es, así, tierra transitada por caminantes que llegan hasta aquí desde orígenes bien lejanos y que han de tener, como correspondencia, un buen acogimiento, en aras a la hospitalidad debida. Los datos últimamente conocidos suponen que, diariamente, hay unas dos mil personas pasando por cualquier punto de esa extensa red de caminos. Obviamente tal realidad ha de administrarse con altura de criterios y exige contar con suficientes medidas que atiendan a la seguridad, la atención a la salud, el alojamiento en idóneas condiciones y, si cabe, la programación, en determinados lugares que acostumbran a ser aquellos en los que el caminante pernocta – y en los que pasa una buena parte de la jornada-, de una serie de actividades con las que el viajero entretenga esas horas de descanso conociendo el entorno con la información debida, procurando acercársele a lo que somos... En definitiva, comportándonos como ejemplares anfitriones de quienes hasta aquí llegan.

Y es que es muy importante construir la imagen de lo que, como gallegos, somos, de que nos perciban como un pueblo en el que quien viene es recibido con afecto, con una sonrisa siempre, testimonio del pertinente acogimiento. No cabe otra cosa. Nadie sobra, todos tienen aquí un destino, en una convocatoria permanente a lo largo de los siglos...

Estamos en junio. El próximo domingo elegiremos a quienes nos representan en Europa. Ojalá que los que tengan esa responsabilidad, y esa honra, lo hagan de lo mejor posible. Más tarde viviremos un nuevo solsticio de verano y, después, la noche de las hogueras de San Juan. Un mes éste que debemos saborearlo día a día. Los estudiantes concluyen sus cursos. Las vacaciones, para muchos, están a la vuelta de la esquina. Vivimos los días con más horas de sol del año, lo que invita a salir, a gozar de la naturaleza, a hacer todo tipo de planes. Vienen los peregrinos y lo seguirán haciendo. Galicia ha de ser lo que es: tierra de acogida, destino óptimo, lugar para conocer, que enamora.