Opinión | On/Off

Lo importante en Santiago

EL CASO BEGOÑA GÓMEZ no es lo más importante. En el devenir de los procedimientos judiciales a los que se enfrenta esta señora han puesto sus esperanzas tanto Feijóo como Sánchez. El popular porque da donde más duele al electorado de izquierda, la corrupción, y el socialista porque victimizarse y atacar como mejor defensa acostumbra a dar buen resultado. Que se lo pregunten a Trump. Al menos a corto plazo. Pero el caso va para largo. No termina el próximo domingo con las elecciones europeas, probablemente las más relevantes desde que existe el órgano parlamentario comunitario, el día de San José de 1958, con España sumida en la noite de pedra.

Tampoco es lo más importante, aunque sí muy reconfortante que ayer dos empresas gallegas destacaran en informativos de radios y televisiones, y hoy en las páginas de papel de la prensa escrita de toda España por sus éxitos en la gestión. Casi no es necesario citarlas -Inditex y Estrella Galicia- e incluso ni debieran recibir tan destacado tratamiento mediático por aquel viejo principio periodístico de que lo habitual deja de ser noticia.

Si convenimos que lo próximo es lo que más interesa, por encima de Begoña Gómez, Inditex, Estrella Galicia, las elecciones al Parlamento europeo o la conmemoración, ayer, del 80 aniversario del Día D, lo conveniente es centrarnos en Santiago. Porque hay asuntos sobre los que se lleva mareando la perdiz durante mucho tiempo. Cito un par de ellos: la vivienda y el turismo, íntimamente ligados en algunos aspectos. Aunque no son asuntos exclusivos de la capital de Galicia, la impronta local es decisiva para abordarlos. En turismo por el significado y característica única de la urbe, meta de peregrinos, y en vivienda por la deriva que esta condición tiene en el mercado del alquiler, más la de ser sede universitaria de primer orden.

El turismo y la vivienda son claves para la prosperidad de los compostelanos. Pero como toda actividad en movimiento acelerado genera problemas diversos. Es obligación de los responsables políticos resolverlos. En primer lugar, del Ayuntamiento. Debieran hacerse por consenso, primero de toda la Corporación y también con las demás administraciones y sectores afectados. No basta con imponer manu militari tasas onerosas ni precintar viviendas como si de narcopisos se tratara. En Raxoi cifran en más de 600 los afectados por una próxima orden de cierre. No es una minucia, que además los tribunales pueden revertir.

Y ya veremos si con estas prácticas se soluciona el problema de la vivienda. En los seis años de Gobierno Sánchez se pusieron en marcha medidas al respecto con resultado contrario a lo que se pretendía: incremento desaforado del precio de los alquileres. Tanto es así que los jóvenes ya sólo pueden aspirar a una habitación.

Desde que en 2015 Compostela Aberta entró en Raxoi, durante nueve años y con distintos gobiernos, se viene hablando de la regulación de los pisos turísticos en la ciudad, así como de paliar los efectos negativos del turismo de masas. A día de hoy parece como si se tratara de algo nuevo. Ni siquiera se envió a la Xunta la propuesta sobre la controvertida tasa, cuya imposición puede resultar beneficiosa si está asegurado el buen destino de lo recaudado.

Se dice que rectificar es de sabios, pero de necios hacerlo todos los días. Votar es un ejercicio democrático, pero no debiera entorpecer la gestión. España votará cuatro veces en menos de medio año -ahora las autonómicas se platean en clave nacional- y es posible a corto plazo una repetición en Cataluña y que Sánchez se vea obligado a disolver las Cortes. Sánchez o su esposa, cuya causa -judicial- domina la política española.

Somos Europa, somos España, somos Galicia pero en el día a día somos, también y sobre todo, Santiago.