Opinión | Políticas de Babel

Lo que decidirá la Eurocámara

EL RESULTADO DE LAS ELECCIONES al Parlamento Europeo que se celebran hoy marcará el futuro de la Unión en el próximo lustro. Lo hará a nivel ejecutivo y legislativo, pues son muchas las leyes que están pendientes de decisión y sanción. Además del éxito o fracaso de las propuestas que abanderan el Partido Popular Europeo (EPP) en coalición con la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D) y los liberales de Renew Europe (RE), será decisivo el resultado que obtengan los grupos más escorados a la derecha, como los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), o Identidad y Democracia (ID). Las nuevas alianzas que se puedan forjar apuntan a ser incluso capaces de alterar el arco parlamentario (ya en 2019 los liberales y los Verdes irrumpieron con fuerza). Todo ello hará que las iniciativas electorales, y aquellas que están pendientes de decisión o ejecución por parte de la Eurocámara, el Consejo o la Comisión Europea, se vean afectadas por el resultado de las urnas (en torno a 120 propuestas legislativas han quedado paralizadas debido al proceso electoral).

Entre las decisiones que dependerán del resultado electoral destacan cuestiones como la lucha contra el cambio climático, la desertificación, la sequía, y la agenda verde que aspira a acabar con las emisiones netas de gases de efecto invernadero de aquí al 2050. Hoy ese Pacto Verde empieza a ser cuestionado o revisado por la mayoría de los grupos, tras las presiones de agricultores y ganaderos. Las “protestas del campo” han hecho que se planteen rebajas en las exigencias, se proteja la Ley de cadena alimentaria, y se revisen los acuerdos de libre comercio con terceros países, así como la farragosa burocracia de las ayudas e iniciativas dentro de la Política Agraria Común (PAC). También el reajuste presupuestario y la política fiscal común se verán afectados. Problemas derivados de la seguridad y la Defensa serán priorizados dentro de la Estrategia industrial europea de Defensa, la denominada “autonomía estratégica”. Habrá que ver cómo se va desarrollando el Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo que tanta polémica ha generado, y el grado de cumplimiento del mismo que asuman los Veintisiete. El apoyo militar y económico a Ucrania seguirá vigente, pero afectado por la “fatiga de la guerra”. Asimismo, las instituciones buscarán un consenso a la hora tanto de fomentar un acuerdo de paz en la Franja de Gaza, como de sugerir la hoja de ruta para el reconocimiento de dos Estados en Israel y Palestina que cuente con las partes implicadas (dejando aparte a Hamás, claro).

En la IX Legislatura se aprobaron cerca de 900 actos legislativos, que superan los 2.300 si se incluyen otras directrices o resoluciones ya ratificadas. Pero un nuevo Parlamento, una nueva Comisión Europea y un Consejo Europeo más presionado harán que muchas de las propuestas legislativas pendientes se tengan que reformular para salir adelante. Hablamos de temas tan diversos y acuciantes como las reglas en torno al uso de la Inteligencia Artificial; de directrices sobre patentes e iniciativas farmacológicas; de legislación sobre la restauración de la naturaleza o el bienestar animal (incluido su transporte y alimentación); de acciones frente a las injerencias extranjeras (Qatargate, Rusia, China, etc.), y el peso de los lobbies; de medidas destinadas a la autosuficiencia industrial (fuentes de energía, renovables, microchips, etc.); de fórmulas de empleo para los jóvenes; de aspectos relacionados con la inflación y la vivienda (alquileres y pisos sociales); y hasta de iniciativas en defensa del Estado de Derecho y los valores europeos que ciertos grupos políticos ven amenazados.