Opinión | Tribuna

Energía, equilibrios

Vaya por delante que estoy muy preocupado por el medio ambiente y el cambio climático; y que soy un convencido de la necesidad de una transición energética rápida y a escala global para limitar los efectos. Es perentorio girar con más vehemencia hacia las energías renovables y reducir el consumo todo lo posible, teniendo en cuenta que debemos hacer hueco a las enormes exigencias energéticas que van a suponer las futuras fases de la digitalización. 

Galicia no es excepción. Que nadie se engañe. Seguimos siendo muy deficitarios en energía, porque la mayor parte de las fuentes primarias siguen siendo fósiles. Si queremos producir toda la energía que consumimos a partir de renovables dentro de las fronteras de Galicia, incluyendo la plataforma marítima, vamos a necesitar muchísimos más parques eólicos y fotovoltaicos, apostar también por la producción para autoconsumo y las comunidades energéticas y confiar que otras soluciones tecnológicas como la mareomotriz alcancen la madurez de la eólica y la solar. Siempre pueden surgir sorpresas positivas. Ojalá que lo hagan. Pero no podemos confiarnos en ello. Toca actuar ya.

Y esto me lleva al siguiente punto. Si necesitamos un despliegue tan amplio, no podemos pretender lograrlo con impacto cero; la dispersión de Galicia no permite que fijemos distancias que pueden ser perfectamente asumibles en Castilla y León o Aragón; no podernos oponernos a cualquier ubicación. Tenemos que encontrar equilibrios. Partiendo de una planificación general en el territorio que descarte emplazamientos por motivos evidentes o aquellos en la que los costes sociales van a ser elevados; confiando en los informes técnicos elaborados con la independencia y rigor que acordemos entre todos; compensando a los afectados; y seguros de que la justicia verificará que las cosas se han hecho bien de forma eficaz y ágil cuando sea preciso, hay que actuar. No podemos seguir parados otro quinquenio.

La idea de la compensación nos conduce al punto final de mi argumento. Hasta la fecha, los gallegos hemos regalado o casi regalado nuestros recursos. Agua, sol, viento son el petróleo del siglo XXI. Si noruegos o saudíes entendieron perfectamente que tenían que sacar partido a su recurso, nosotros debemos tratar de hacer lo mismo con los nuestros. Los gallegos en su conjunto, y especialmente los que viven en los municipios en los que se van a soportar los costes de la implantación o los sectores afectados, debemos obtener parte de los beneficios. En el grupo de expertos económicos que la Xunta constituyó para hacer frente a los efectos de la pandemia, y posteriormente en la Sociedad impulsa, discutimos sobre esta idea y esbozamos lo que finalmente ha acabado siendo la sociedad Recursos de Galicia. Una herramienta para gestionar los recursos naturales propios de manera ágil y provechosa para nuestros ciudadanos y nuestras empresas. Una herramienta que trata de responder a lo que muchos han estado pidiendo, con razón, desde hace tiempo.