Opinión | Notas de actualidade

A Vera Cruz de Palacios

Se está celebrando, actualmente, el ciento cincuenta aniversario del nacimiento del arquitecto Antonio Palacios Ramilo (Porriño, 8 de enero de 1874-El Plantío, 27 de octubre de 1945), algo que conmemora especialmente la Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid y que, también, puso en valor el Ministerio de Cultura teniendo algún eco, igualmente, en Galicia, su lugar de origen y territorio en el que dejó su huella artística en sitios tan diversos como Panxón, Baiona, O Porriño, Mondariz, A Guarda, Noia, Santiago y O Carballiño.

Entre sus grandes obras gallegas cabe evocar, en este caso, el templo de A Vera Cruz, de O Carballiño, promovido por el párroco, don Luciano Evaristo Vaamonde, quien iba a contar con la desprendida colaboración de Palacios, así como con el buen hacer del maestro de obras Adolfo Otero Landeiro, el responsable de poner en marcha una construcción que sería concluida por Adolfo Otero Cerdeira, autor, por otra parte, de un libro, publicado en el año 2004 por la Xunta de Galicia, que responde al título “Santuario de la Vera Cruz de San Cibrán de Carballino de Antonio Palacios”.

Ahora otro miembro de la familia que llevó a cabo la construcción, Rafael Otero Janeiro, aporta una nueva publicación a la que se le ha otorgado el premio Antón Losada Diéguez, en su modalidad de Investigación y Ensayo, en la convocatoria número treinta y nueve del mismo, que convocó a dieciséis autores, en este apartado, muchos de ellos de muy reconocido prestigio. 

Lo que ahora aporta Rafael Otero es una obra estructurada en cuatro apartados: descripción del proyecto, construcción, el arte de Antonio Palacios y, además, un epílogo, partes a las que hay que sumar una introducción y la bibliografía correspondiente. Prologa el libro Avelino Muleiro, en su condición de Director del Instituto de Estudos Carballiñeses, responsable de su edición.

El conocimiento del autor del tema considerado es profundo y atinado. Tiene la formación de un historiador del arte, la información requerida para llevar a cabo su trabajo y, además, una exquisita sensibilidad artística que se proyecta en su modo de entender la arquitectura, de expresarla en lo que escribe y hasta en la elección de un repertorio gráfico muy bien seleccionado y comentado.

No se trata de una obra voluminosa. Lo que se pretende es explicar un determinado tema desde la madurez de quien, a lo largo de su vida, ha tenido en la Vera Cruz un referente personal de primer nivel. Refleja, en definitiva, el ser y el sentido de esta obra de Palacios, grandiosa, como tantas otras, pero llamada a ser, en este caso, orgullo de ese O Carballiño que también, en estos días, tuvo y tiene su recuerdo, conmemorativo, para aquel generoso arquitecto que la soñó y a la que otorgó forma.