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La dramática decisión del presidente francés

Una apuesta a todo o nada que hizo saltar por los aires el tablero político francés. El domingo a poco de conocerse los resultados de las elecciones europeas en Francia el presidente Emmanuel Macron anunció la disolución de la Asamblea Nacional, la cámara baja, en la que el campo macronista solo disponía de una mayoría relativa. La victoria aplastante de la ultraderechista Agrupación Nacional de Marine Le Pen, aunque previsible dado los insistentes sondeos, marca un nuevo hito en la historia de la V República francesa. Y Macron ha optado por la fuga hacia delante para intentar descolocar a los de Le Pen y de paso a todos sus adversarios. 

Al activar el artículo 12 de la Constitución, el presidente convoca automáticamente legislativas para elegir a los 577 diputados el 30 de junio y el 7 de julio. El sistema electoral francés establece dos vueltas. Para ser elegido en la primera vuelta hay que obtener más del 50% de los votos que deben representar al 25% de los electores de la circunscripción. De no ser así, los candidatos que obtengan al menos el 12,5% de los votos pasan a la segunda vuelta y entonces el más votado sale diputado por esa circunscripción. 

Es un sistema que obliga a recomponer alianzas de cara a la segunda vuelta, y que a menudo ha servido para evitar que sea elegido el candidato/a de extrema derecha. 

Así fue en el pasado durante la presidencia de Jacques Chirac. Hay que remontarse al 21 de abril de 1997 para topar con una disolución, también sorpresiva, de la Asamblea Nacional. En aquel momento el presidente Chirac consideró que dadas las malas perspectivas económicas era preferible adelantar las elecciones legislativas que debían celebrarse en marzo de 1998. 

Le salió el tiro por la culata. La izquierda se unió bajo el paraguas llamado “Gauche plurielle” (izquierda plural) en el que tuvieron cabida socialistas, comunistas, radicales de izquierda y verdes. En la segunda vuelta se llevó 319 escaños, puso a Lionel Jospin de primer ministro y obligó a Chirac a gobernar en cohabitación hasta 2002. 

Una situación si no infernal casi y con un desenlace dramático. 

Llegan las elecciones presidenciales del 21 de abril de 2002, Chirac y Jospin son candidatos, ambos encabezan los sondeos con el 18% - 19% de las intenciones de voto. A las ocho de la tarde de ese fatídico domingo cae el veredicto de las urnas: Jean Marie Le Pen pasa a la segunda vuelta desbancando a Lionel Jospin que en el acto se retira definitivamente de la política. 

La izquierda plural se ve abocada a movilizar masivamente a sus electores para que acudan a votar por Chirac y cortarle el paso hacia el Elíseo al candidato del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen. 

Desde entonces la historia se ha repetido con más o menos dramatismo, el cordón sanitario ha mantenido a raya al FN para evitar que toque poder, pero igual ya no, si como sugiere el resultado del domingo, los electores dan la mayoría en la primera vuelta a los candidatos ultraderechistas. Y en esa pérdida del miedo ha jugado un papel Marine Le Pen que en 2018 consiguió refundar el partido creado por su padre con un nombre menos belicoso: Agrupación Nacional. En las dos últimas elecciones presidenciales (2017 y 2022) estuvo en la segunda vuelta frente a Macron. ¿Podrá, tras las legislativas, imponerle a Macron una cohabitación con su delfín Jordan Bardella como primer ministro?