Opinión | { POLÍTICAS DE BABEL }

Mujeres que lideran Europa

ESTA TERCERA DÉCADA del siglo XXI pasará a la historia, al menos en Europa, como el período que echó por tierra muchos de los (pre)juicios esencialistas que consideraban a las mujeres como actores (más bien actrices) débiles en las que debíamos depositar interesadas esperanzas ideológicas basadas en la moderación y el consenso. Nada más patriarcal y alejado de la realidad. Resulta curioso, incluso apasionante, observar cómo esos nuevos movimientos de radicalización política que tanto asustan a gobiernos y analistas políticos, están hoy liderados por mujeres capaces de hacer tambalear incluso las bases sobre las que se edificó esa UE que logró integrar a veintisiete países tan diversos como complementarios. En Italia manda, sin lugar a dudas, Giorgia Meloni. En Francia, según las urnas, hace lo propio Marine Le Pen. Y hasta en la Comisión Europea ha sabido mostrar las armas de mujer y toda su capacidad una Ursula von der Leyen que aspira a lograr un segundo mandato al frente de una de las instituciones más relevantes de Europa; la que nos obliga a todos sin remisión; como también nos obliga Christine Lagarde, presidenta del BCE, con las duras reglas fiscales que apoya y su larga negativa a bajar los tipos de interés que tanto sufren las clases medias y las familias.

Incluso la discreta, joven y reservada abogada y política maltesa Roberta Metsola, ha logrado presidir, desde enero de 2022, un Parlamento Europeo que, tras las elecciones del pasado 9 de junio, resultará más diverso y heterogéneo que nunca. Ni el jurista y político Viktor Orbán en Hungría, ni el neerlandés Geert Wilders, ni el italiano Matteo Salvini, ni el polaco Jaroslaw Kaczynski, ni el español Santiago Abascal, han logrado alcanzar estos días una influencia europea e internacional como las mujeres que, reconozcámoslo, hoy mecen la cuna de esa UE a la que, pese a todo, unos y otras pertenecemos. La flamante lideresa francesa del partido Reagrupación Nacional, Marine Le Pen, ha demostrado ser capaz de desestabilizar una Asamblea Nacional francesa que incluso ahora aparenta no atreverse a mantener ese “cordón sanitario” que mantenía a las fuerzas más radicales fuera de los ámbitos de decisión del país galo. Por su parte, la periodista y abanderada del partido Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, ha sabido asumir el pragmatismo de la política real, hasta el punto de forjarse la amistad y el respeto incluso de los líderes socialdemócratas del contexto europeo e internacional (Pedro Sánchez incluido). Y hasta la médica, madre de familia numerosa (tiene 7 hijos), y exministra de Defensa, de Trabajo y Asuntos Sociales, y de Familia, Tercera Edad, Mujeres y Juventud alemana Ursula von der Leyen, lidera hoy día, desde la presidencia de la Comisión Europea, la iniciativa para crear un Ejército europeo de disuasión, respuesta rápida y Defensa.

Es cierto que Riikka Purra, al frente del Partido de los Finlandeses, no tuvo tanto éxito. Y tampoco logró sorprender la atípica feminista, economista y lideresa de la ultraderecha alemana Alice Weidel, quien por cierto defiende la cultura cristiana de Europa y el control férreo de las fronteras, con el mismo ímpetu que reivindica los valores de la familia tradicional. Éste es, como las urnas han demostrado a lo largo de Europa, el panorama y el futuro hacia el que apuntan nuestros jóvenes; que son, a fin de cuentas, quienes más nítidamente nos ayudan a interpretar el desamparo en el que los han dejado los grandes partidos tradicionales. Cabe preguntarse si acaso las jóvenes europeas y aquellas de mediana edad emularán a quienes hoy día mecen la cuna en la que todos descansamos.