Opinión | BUENOS DÍAS Y BUENA SUERTE

Martha Gellhorn en Normandía

DURANTE casi una hora y media hablo con Rosario Raro sobre el ochenta aniversario del Desembarco de Normandía. En realidad, hablamos de su nueva novela, que ha llegado puntual a esta conmemoración del mes de junio (“no sabía seguro si estaría por aquí cuando se celebre el centenario, así que me dije que debía escribirla ahora”, me dice entre risas). 

Rosario Raro es una novelista de largo recorrido, que dirige el Aula de escritura creativa de la Universidad Jaume I de Castellón desde 2004. De nuevo, la trágica historia de Europa a mediados del siglo XX se abre camino en su literatura, una época que sin duda conoce muy bien. Pero este aniversario del Día D y de la Hora H, de la mayor operación anfibia de la historia, debería servir también para no olvidar el tamaño de la barbarie que sufrió este continente. Más ahora, en tiempos de sombras e incertidumbres. 

Sobre todo, Prohibida en Normandía (Planeta) es una novela en torno a una mujer que quizás no ha sido suficientemente reivindicada. Es una novela sobre la guerra, sobre la barbarie, sobre la muerte de los jóvenes soldados en la arena de Omaha. Pero aquí, quien ocupa el centro de la narración es sobre todo Martha Gellhorn, corresponsal de guerra, que logra llegar a Normandía a pesar de todas las trabas (incluidas las que le puso Roald Dahl, desde su puesto como agregado aéreo de la embajada británica en Washington). Un carguero noruego, que ella veía como un escarabajo, traerá clandestinamente a Gellhorn a Europa, y esta es la columna vertebral de esta novela. Con Gellhorn conocemos cómo se movían los engranajes del mundo en aquel tiempo atroz. Y conocemos su extraordinario trabajo, a la sombra (a su pesar) de su marido de entonces, Ernest Hemingway. Antes habían estado en España, donde Hemingway escribía sus crónicas épicas, y, entre otros lugares, también en Asia (Hong Kong, Singapur, Birmania…), donde el escritor nunca llevó demasiado bien aquello de ser el señor Gellhorn (ella jamás utilizó el apellido de casada). Hay quien tiene dudas, me dice Raro, de que Hemingway pisara realmente las arenas de Normandía.

Pero Gellhorn, vestida de camillera, estuvo allí, sin acreditación, como se diría ahora, y contra todo pronóstico. Como estuvo Robert Capa. Fue la única mujer aquel día trascendental para la historia de Europa, y su figura brilla ochenta años después: también en la magnífica narración de Rosario Raro, que, en realidad, nos invita a un viaje a lomos de la tragedia y de la esperanza.

Los reportajes de Gellhorn, me dice Rosario, llegaban a la imprenta con dificultad, si llegaban. “La revista Collier’s, para la que trabajaba, no publicó su crónica del desembarco, ni muchas otras que escribió. La borraron del Día D, eso hicieron”, me cuenta. “Pero nunca se rindió, sin embargo, a esos intentos de ningunearla a toda costa: con 81 años estuvo en la invasión de Estados Unidos a Panamá”. 

En la novela, el gran periplo de Martha Gellhorn en Europa se narra con gran emoción. Por supuesto, en los capítulos de los Pirineos, volvemos a un lugar emblemático para nuestra escritora: Canfranc. Los que conocen su literatura saben bien a qué me refiero. Pero hay mucho más en estas páginas. Aquí se describe esa gran operación hollywoodiense que fue The Ghost Army, diseñada para engañar a Hitler (la noche del desembarco el dictador había estado viendo una película americana, a las que al parecer era muy aficionado, y por la mañana, cuando todo ocurrió, simplemente se quedó dormido: sólo Rommel insistió, y logró despertarlo hacia las diez…). 

Por Prohibida en Normandía desfilan no sólo Hemingway y Dahl, sino Douglas Fairbanks Jr., David Niven, o Peter Ustinov, que fueron decisivos en la gran operación de engaño a Hitler. Rosario habla de cómo llegó a Gerllhorn precisamente gracias a The Ghost Army, un auténtico plató hollywoodiense en las costas de Dover. “Gellhorn mostró siempre una gran determinación. Y bueno, quizás también porque ella fue la única mujer capaz de dejar a Hemingway…”, me dice al final de una estupenda conversación.