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La tómbola de los ‘top jobs’ de la UE

EL REPARTO de los cuatro altos cargos de la UE parecía cosa hecha este lunes, hasta que llegó Giorgia Meloni y mandó parar. La primera ministra italiana, crecida por sus buenos resultados en las elecciones europeas, no tragó con que los ‘tres grandes’ (conservadores, socialistas y liberales) la marginaran y sellaran un trato como es tradición.

Los conservadores del PPE, la fuerza más votada, se reservan la presidencia de la Comisión Europea con un segundo mandato de Ursula Von der Leyen. Nadie parece poder cuestionar seriamente su reelección, aunque tenga quienes le reprochan su autoritarismo. Von der Leyen necesita 361 votos sobre 720 en el PE. Cosa hecha. Con el apoyo de socialistas (S&D) y liberales (Renew-Renovar Europa) y del PPE contaría con 406 votos, por lo que no precisa del grupo presidido por Meloni (CRE, Conservadores y Reformistas Europeos). De necesitar ampliar apoyos ahí están los Verdes, un socio aceptable para los socialistas y liberales que no los de Meloni. 

La presidenta saliente del Parlamente Europeo, la maltesa y conservadora Roberta Metsola, tampoco parece plantear dudas para continuar en el cargo. 

La presidencia del Consejo Europeo, hasta ahora ocupada por el belga Charles Michel, se la llevaba el portugués António Costa. Sentaba bien: es socialista, de un país del sur y se entiende bien con Von der Leyen y Emmanuel Macron. Pero a algunos su asunto pendiente con la Justicia portuguesa les raspa un poco. 

Queda el cargo de Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, hasta ahora ocupado por el socialista Josep Borrell. Aunque sometido al principio de unanimidad de los 27 países miembros, el puesto ha ganado muchísima relevancia durante el mandato de Borrell, por la invasión rusa de Ucrania y por la guerra de Israel en Gaza. 

Kaja Kallas tenía el visto bueno de los tres grandes, reunía los atributos para encajar en el cargo: mujer, del Este, y liberal. Con ella volvería a ejercerlo una mujer, tras la británica Catherine Ashton (2009-2014) y la italiana Federica Mogherini (2014-2019), ambas socialistas. Con Kallas se estrenaría al frente de la diplomacia europea una dirigente del Este de Europa, de Estonia, una de las tres repúblicas bálticas que estuvieron bajo el imperio ruso y de la URSS, y que ahora están en primera línea de la confrontación con Moscú. 

Con 47 años, esta abogada y economista, tiene ya una sólida trayectoria política, en su país donde es primera ministra desde 2021, y en Europa, donde fue eurodiputada entre 2014 y 2018.

Ya antes de la invasión rusa de Ucrania fue una de las pocas voces que advertían de las ambiciones imperialistas del Kremlin, bajo su mandato Estonia envió rápidamente ayuda militar a Kiev contribuyendo decisivamente a parar los tanques rusos en los primeros días de la guerra. Kaja Kallas, sobre quien pesa una orden de captura del Kremlin, es una de las más acérrimas adversarias de Vladímir Putin y una inquebrantable aliada de Ucrania. Algo que ha provocado dudas acerca de su idoneidad para el puesto, pero lo que ha jugado en su contra es su adscripción a los liberales. A Meloni no le ha faltado tiempo para recordar que su grupo, el CRE, sacó tres escaños más que los liberales de Renew en el PE. Y ahora reclama su parte en el reparto de los top jobs’. Sería poner una pica en… Bruselas.