Opinión | Tribuna

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Mientras ultimaba mi reportaje de investigación ‘El plan francés que puso a salvo a Unamuno y Soriano’ para ‘La Aventura de la Historia’ pude comprobar las concomitancias entre lo vivido por ambos personajes en 1924 y otras circunstancias relevantes un siglo después.

Veamos: Miguel de Unamuno y Rodrigo Soriano se fugaron de Fuerteventura por vía marítima a Francia el 8 de julio de 1924, recelosos con la amplia amnistía del dictador Primo de Rivera publicada en la ‘Gaceta de Madrid’ tres días antes. Ambos eran conscientes de las amenazas que pendían sobre sus vidas si regresaban a la península, rechazando además el pensador bilbaíno de forma expresa que hubiera cometido delito alguno, lo que creía habría supuesto aceptar ese derecho de gracia.

Situémonos ahora en 2024: para normalizar la situación de Cataluña, el BOE del pasado 10 de junio publicaba la ley Orgánica de Amnistía, aprobada definitivamente por el Congreso de Diputados el 30 de mayo último. Entre sus beneficiarios teóricos se encuentra el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, cuya voluntad de regresar a su tierra sin purgar delito alguno tropieza con palos judiciales en las ruedas cada día que pasa.

Segunda analogía: en mayo de 1924, el “bloque de izquierdas” (Cartel des gauches) se impuso en las elecciones legislativas celebradas en Francia, facilitando así el apoyo del Gobierno del radical Éduard Herriot a la operación de expatriación de Unamuno y Soriano, desde Canarias.

Por el contrario, Marine Le Pen ha prometido en declaraciones a ‘El Periódico’ de la semana pasada ser “implacable” con Puigdemont, prohibiendo su actividad política en Francia si llega al poder en los comicios legislativos previstos entre el 30 de junio y el 7 de julio próximos. La dirigente ultra niega el atributo que posee su país como ¨tierra de asilo¨ y cuestiona por tanto la afinidad de la extrema derecha flamenca belga con el europarlamentario de Waterloo.

Tercera coincidencia: los proscritos de Fuerteventura pisaron París en plenos Juegos Olímpicos (JJOO) de 1924, oficialmente conocidos como los Juegos de la VIII Olimpiada. La Ciudad del Sena también acogerá entre el 26 de julio y el 11 de agosto de este año otros JJOO, también llamados Juegos de la XXXIII Olimpiada. Difícil será que el espíritu deportivo del pedagogo y barón Pierre de Coubertain se imponga entre quienes marean ahora las perdices extremistas.

El exilio unamuniano de 1924 se habría resuelto si la tiranía primorriverista no hubiese brindado motivos para evadirse de Fuerteventura a los deportados. Tampoco estaríamos en éstas en 2024 si Puigdemont hubiese continuado en España en 2017 tras proclamar unos segundos la independencia catalana, sometiéndose a la jurisdicción del Tribunal Supremo. Así lo hizo su correligionario de Junts Josep Rull, ahora flamante presidente del Parlament catalán. Futuribles naif en todo caso porque, como asegura el tango de Gardel ‘Volver’ y demuestra la historia de España, la nieve sigue plateando las sienes de algunos exiliados.