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Opinión | Posdata

Doctor en Economía

Sin trucos, amigo

Oye, Rueda, sin mala intención ni buscar disputa que no quiero, voy a exponer un comentario que tengo pendiente y que ahora creo que es oportuno hacerte llegar.

Mira: no creo que un gobierno autonómico haga bien cuando ocupa una parte importante de su actuación en reclamarle a otro, el central, la resolución de sus asuntos. Lo haces todos los días y sobre todos los temas, pero si el estado de las gestiones gubernamentales en España tuviese que asumir un funcionamiento como el que tu sigues, deberíamos considerar que el propio estado autonómico está mal diseñado. 

La institucionalización del Estado de las Autonomías significa el reconocimiento del derecho al autogobierno de las nacionalidades y regiones. Fíjate, eh: autogobierno, es decir, valerse por sí mismas, al menos en las competencias que se le reconocen en el correspondiente Estatuto. Si hubiese otras que el gobierno autonómico creyese que, sin ese reconocimiento, estarían más adecuadamente atendidas por él, el asunto se puede resolver por dos vías: o reformando el Estatuto para incorporarlas o demandar del gobierno central su delegación, como haces, correctamente, por ejemplo, con la gestión del litoral marítimo.

Pero no entrar a los problemas ni por una vía ni por la otra es hacer trampas en la partida. En eso incurres cuando, la semana pasada, la Xunta hace pública la decisión de no hacer aportaciones de capital público a Altri, señalando, desde mi punto de vista correctamente, que se trata de una iniciativa privada y que también ella, por ese carácter, debe valerse por sí misma. Hasta ahí, ya digo, bien; pero es que a continuación tú mismo proclamas públicamente «que lo haga el gobierno central», como si el razonamiento no tuviese que ser para él el mismo que lo sea para la Xunta.

Es como si tú sólo quieras transitar por una vía, ninguna de las otras dos, sino la de jugar sin las reglas debidas, solo con la reclamación a otro sobre lo que tú crees que hay que hacer, pero no haces, sin que se sepa cuál es la razón de tu incapacidad, el no poder o el no querer. O que busques la disputa que yo no quiero buscar. Cosa que, desde luego, no es bonita. Piénsatelo.

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