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Opinión | Posdata

Doctor en Economía

Perdónelos, señoría

Queridos, basta ya, una cosa es que critiquemos las actuaciones del juez Peinado, que yo también lo he hecho, sí, no lo voy a negar, pero otra bien distinta y muy condenable es que intentemos dejarlo en ridículo. ¿Qué sabremos nosotros de cuales son y deben ser los modos en que se han producir las actuaciones de un juez en el ejercicio de sus trascendentes actuaciones? Por favor, ya os lo digo, basta ya.

Los peores de todos vosotros son los bocazas que solo hablan por molestar, con verdades o mentiras, que tanto les da. Es de eso de lo que podemos acusar a los que van por ahí diciendo que el día en que el juez Peinado acudió a interrogar al ministro Bolaños, mandó retrasar algún tiempo el comienzo del interrogatorio mientras se instalaba en la sala una tarima desde la que se le viese a él mismo con mayor elevación que al interrogado. ¡Por favor! ¿Pero cómo se le pueden ocurrir a alguien semejantes tonterías?

Voy a acabar pidiendo que a todos los que sueltan la lengua con semejante exceso, se les obligue a volver a la escuela, aunque ya no estén en edad para ello, para repasar las cuestiones más elementales, como lo es la de hablar con cancelas. O a un psiquiatra, no vaya a ser que tengan dentro del cerebro interferencias que les impidan pensar como es debido. Cualquiera de las dos cosas, me da igual, pero habrá que hacer algo con semejante desafuero.

Ya bastante trabajo me costó entender la forma en que el interrogador se dirigía al interrogado y las cuestiones sobre las que manifestó interés, como para tener que esforzarme ahora en saber si debo dar crédito o no a lo de la tarima. Ya no me quedan fuerzas. Además, a una tarima se puede subir cualquiera, pero la estatura de verdad se mide desde el suelo, sin alturas distorsionantes. Así que, ¿qué más da si el juez se subió a una tarima o no?

Es que, aún por encima, inventáis estupideces. ¡Iros al cuerno! ¡Dejadme en paz! Bastante tengo con lo que es cierto como para entretenerme en mentiras. Si no fuese porque yo no tengo nada que ver con esas bobadas, hasta le pediría perdón al juez Peinado, para vosotros, no para mí.

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