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Opinión | Global-mente

Periodista

Me falló la BBC

La primera vez que vi la BBC fue el 30 de enero de 1965. Me quedaron grabadas aquellas imágenes en blanco y negro de un cortejo fúnebre. Era el funeral de Estado de Winston Churchill, emitido en directo por la BBC para todo el mundo. Entonces estaba en Inglaterra, luego en casa de mis padres en Vigo recuerdo, por las mañanas de los domingos, a mi madre decir: “Antonio, pon a BBC a ver qué contan”, y mi padre se afanaba con el dial para captar la emisora de la que hablaba con admiración y orgullo porque además en ella trabajaba su amigo Raimúndez, exiliado en Londres.

No, no es BBC, es LA BBC; el artículo subraya su singularidad, que es única entre todas las demás emisoras de radio y televisión. Los años que trabajé en una redacción internacional con periodistas de Europa y de fuera, siempre sentí ese respeto hacia la BBC. Era el modelo del buen periodismo: rigor, credibilidad, imparcialidad, valentía, todo con un estilo sobrio y elegante.

En conflictos como la guerra de Bosnia o la de Kosovo, con tantas facciones queriendo colar su versión de los hechos, la BBC era como un faro con su máxima: “balance, no bias in news broadcasting”. De ella aprendí a tomar la distancia informativa que te permite dejar de lado prejuicios y simpatías para poder contar los hechos con equilibrio y sin sesgo.

Eso era sagrado en la BBC… hasta que estalló el lío del documental de Panorama: “Trump: A Second Chance”. El 4 de noviembre el Telegraph publicó la filtración de un informe interno de la corporación en el que un asesor externo del Comité de estándares editoriales, señala que el vídeo editado del discurso de Trump del 6 de enero de 2021 inducía a una “impresión engañosa”. En efecto, en el montaje se pegaron dos frases de Trump pronunciadas con un intervalo de 50 minutos, de modo que en la versión de Panorama parecía que Trump había dicho: “Vamos a marchar hasta el Capitolio … y estaré allí con vosotros. Y lucharemos. Lucharemos con uñas y dientes”.

O sea que se omitió lo que dijo entremedias y en particular la frase en la que pide a sus seguidores que se comporten pacíficamente. Pegar dos cortes de frases para construir una nueva es una mala praxis periodística, descontextualiza lo dicho por la persona y lo tergiversa con la sospechosa intención de influir en la audiencia.

El revuelo que se montó provocó la dimisión del director general de la BBC, Tim Davie, que reconoció que se habían cometido errores, y de la directora ejecutiva de informativos, Deborah Turness, quien admitió que la controversia estaba dañando a la BBC.

Y no sólo. También a Panorama, que se define como: “Serie documental de investigación que revela la verdad sobre las historias que importan”. Es el programa de actualidad más longevo del mundo, en antena desde el 11 de noviembre de 1953. El episodio “Trump: A Second Chance”, producido por October Films Ltd., fue emitido una semana antes de las elecciones presidenciales de 2024. ¿Nadie supervisó? ¿A nadie le llamó la atención el corte?

Una negligencia lamentable en la era de la posverdad que ha dado a Trump un motivo sólido para atacar a una institución como la BBC y de paso asestar otro golpe al periodismo profesional.

Que este percance sea una llamada al rigor informativo, a volver a las reglas básicas del periodismo algo erosionadas por la competencia sin cuartel de los influyentes de las redes sociales. Y así poder proclamar: long live BBC!

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