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Opinión | Posdata

Doctor en Economía

Más de lo mismo

Este mismo periódico informó anteayer de que las empresas ocupadas en la generación energética reclamaban al gobierno que, por causa de los daños que les ocasiona el retraso en la respuesta debida a las concesiones pendientes para el desarrollo de su negocio, mantuviese o reforzase las subvenciones que aún reciben.

Okey, vale. Este solo es uno de los grupos empresariales de los que reciben capital público para desarrollar sus negocios, tanto en situación de crisis como en la expectativa de ganancia. Lo difícil es encontrar algún sector que no los haya recibido. En Galicia, por ejemplo, además del energético, hay otros varios, entre ellos el de la construcción naval, también la automovilística, fundiciones o constructores de infraestructuras, por citar solo a algunos de los de mayor envergadura.

Nadie se queja. Tampoco o menos que nadie los trabajadores a los que dan empleo, claro, porque a ellos les va en ello la estabilidad o permanencia de sus empleos. Pero, puestos a pensar, ¿Cuánto dinero público se dedica en España a dar sostén al sector privado? Puedo hacer la pregunta de otro modo: ¿los capitalistas promueven sus negocios, no solo con el estudio de sus expectativas mercantiles, sino también con la previsión de las ayudas públicas que puedan lograr, a modo de inversión sin coste y no remunerable?

Si fuese así, que lo puede ser, esto de la economía de mercado sería pura filfa. Fíjense en que también se podría hacer de ella la siguiente lectura: «currantes, ingresaréis un buen sueldo por vuestro trabajo, aunque luego, que no hace falta que lo tengáis en cuenta, porque se nota menos, os quitaremos una parte en impuestos, para financiar al Estado que nos tiene que ayudar a nosotros a lograr negocio».

¿Se dan cuenta? Pagan menos de lo que parece y ganan más de lo que dicen. Ya me dirán. Desde luego, yo, que emocioné parte de mi juventud renegando del capitalismo, señalándolo como la sima de la explotación de la clase obrera, de vez en cuando creo que la Historia me engañó. Siguen explotándola, pero sin que se entere. Y yo no lo vi venir.

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