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Opinión | Firma invitada

Profesor emérito de la USC

El mejor de los mundos posibles

El mejor de los mundos posibles es la respuesta de Leibniz al problema del mal en el mundo, respondiendo a la pregunta de cómo Dios podía crear un mundo con tanto mal. No tuvo mucho éxito con su respuesta, recibiendo muchas críticas e ironías como la que vino de Voltaire en su novela ‘Cándido’.

Hoy en día, la guerra de Ucrania, el genocidio de Gaza, la crueldad de los terroristas de Hamas, la persecución de los rohinyas en Birmania, el asesinato de católicos en muchos lugares de África, así como muchas otras desgracias nos hacen preguntar como es posible tantos sufrimientos, algunos de las cuales los vemos cerca de nosotros. La misma alteración del equilibrio estratégico con la llegada de Trump nos llena de incertidumbre, incertidumbre que se agranda para los inmigrantes americanos, haciendo más acuciante la pregunta ¿estamos en el mejor de los mundos posibles?

Si se enmarca dentro del marco de la evolución histórica, se constata que en todas las épocas hubo guerras, desgracias y desolación. En todos los tiempos hubo épocas de penuria y ansiedad. Algunos índices, como la esperanza de vida o el porcentaje de alfabetismo de la población mundial, muestran que la humanidad mejora por lo menos en bienestar.

Desde el punto de vista científico, aunque la Ciencia no contesta a preguntas fundamentales como lo hace la Filosofía o la Teología, si apunta a que Leibniz tenía razón.

Para que sea posible la vida inteligente, es necesario que se cumplan una serie de condiciones, como el valor relativo entre la fuerza débil y la fuerte de las fuerzas entre partículas elementales. En los primeros instantes del Universo, cuando se forman los núcleos más ligeros, como el deuterón, es crucial el valor de dichas fuerzas. Si tuviesen otros valores relativos no se formaría el deuterón y tampoco el resto de los núcleos y por tanto no sería posible la vida. Igual que esta relación entre fuerzas, existen muchas otras que no tienen explicación científica, hoy en día. Todo ello se resume en el llamado principio antrópico que afirma que hay un ajuste delicado entre diversos parámetros de la Física para que sea posible vida inteligente.

Para dar respuesta al porqué de esos valores, se propuso la existencia de muchos universos, sin conexión entre ellos, cada uno con valores diferentes de los parámetros físicos. Uno, nuestro Universo era el que tenía unos valores que hace posible la existencia de vida inteligente. La propuesta al no poder ser verificada y ser bastante artificial,está lejos de ser comúnmente aceptada por la comunidad científica

Podemos decir, que en el Universo en el que vivimos, la única vida posible es la que experimentamos, con todas sus potencias y también sus limitaciones. Es la mejor y única posible. Otra cosa es que el mal ocasionado por nuestros egoísmos, ambiciones y omisiones no se pueda disminuir. En la mano de los humanos está la responsabilidad de ir haciendo mejor el mundo, transformándolo.

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