Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Buenos días y buena suerte

Profesor titular de Universidad

Cómo salvar a la izquierda

Según todos los síntomas, hay un aumento exponencial de la ultraderecha, pero no sólo en España. Parece un fenómeno bastante global, inspirado, qué duda cabe, por las políticas trumpistas y por los asesores de su primera época, como Bannon, aunque él acabara de aquella manera con los engranajes del poder. Bannon se gusta más como outsider, y, si consultan las hemerotecas, una actividad siempre muy loable, verán que, a partir de 2018, hizo todo lo posible por derechizar Europa. Bueno, por ultraderechizarla. Ahora vemos las consecuencias. En la confusión y el ruido, la izquierda siempre pierde.

Ayer mismo, Soledad Gallego-Díaz, en su reflexión dominical de ‘El País’, concluía que Trump necesita un “electorado europeo de extrema derecha”, no sólo para avalar sus políticas, sino para moldear Europa a su gusto (y sin obstáculos). O, ya puestos, para destruir su proyecto de modernidad. Viendo el panorama y las encuestas, se diría que podría lograrlo en sólo unos meses.

Todo esto sucede, según algunos medios norteamericanos, en el peor momento político para Trump. Sí, tal vez se extrañen ante esta afirmación, considerado la persistencia de sus movimientos autoritarios, o el amedrentamiento del Caribe (aun considerando lo que significa ahí Maduro), con matanzas jamás explicadas con luz y taquígrafos. Mejor le va con lo de Ucrania: no ha logrado la paz, esa que prometió que conseguiría en dos tardes, pero, a cambio, somete a Zelenski a una perpetua humillación, apoya a Putin en las fronteras del Donbás, y, sobre todo, ningunea sin cesar a Europa: que, por cierto, ya se ningunea bastante a sí misma. Ese Trump que algunos ven en medio de un bajón de legislatura (y que, sin embargo, acaba estrechando la mano a Mamdani, un momento chic de diplomacia casera), aparenta un dominio de la situación, pero quizás sólo es eso: pura apariencia.

El ‘New York Times’ publicó hace unos días un artículo en el que afirmaba que Trump se enfrenta a “la realidad de envejecer en el cargo”. Es un hecho inevitable: Trump es ya el presidente de más edad elegido en los Estados Unidos. Pero la reducción de su agenda puede pasar también por un aumento de las dificultades globales y el fracaso negociador en muchos casos. El tiroteo a la Guardia Nacional le ha servido para endurecer (¡aún más!) la política migratoria, pero nadie cree que eso ayude a disimular el problema. Bannon ha reaparecido para afirmar que, paradójicamente, Trump podría acceder a un tercer mandato, lo que hoy no es posible con la 22 enmienda de la Constitución en la mano. “Hay que terminar el trabajo”, dicen que dijo.

La gran pregunta es qué va a hacer la izquierda. Mamdani parece el inicio de una nueva época en los Estados Unidos, pero muchos no ven su proyección más allá de Nueva York. No amenaza a Trump: de momento. En Europa, la izquierda ha perdido mucho fuelle, al tiempo que la ultraderecha avanza. El escenario para el socialismo es muy complejo. Con todo, la derecha se enfrenta a la necesidad de gobernar con la ultraderecha, por ejemplo, en España. Y este escenario es también muy complejo de cara a unas cercanas elecciones. Nadie duda del desgaste que el asunto Ábalos ha supuesto para Pedro Sánchez, pero la pregunta es si la técnica conocida como ‘flooding the zone’ (inundar la zona), que consiste en abrumar a la opinión pública convirtiéndolo todo en polémica, igualando el gobierno al caos, algo que el propio Bannon inventó en su día para la ultraderecha, le puede funcionar electoralmente a Feijóo y a la derecha. Y Abascal, mientras, casi en silencio.

Tracking Pixel Contents