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Opinión | On/off

Periodista

Los Cien Mil Hijos de Sant-Yago

Alcanzado el primer cuarto del siglo XXI Santiago logró superar los 100.000 habitantes. Tras décadas de situar los popes locales la cifra como objetivo, en ocasiones pareció a punto de caramelo pero inmediatamente las estadísticas oficiales se encargaban de amargar. Esta vez el INE no pudo resistirse. El organismo público -sin dependencia de Tezanos que se sepa- certificó que el 1 de enero de este 2025 la capital de Galicia rubricaba 100.842 habitantes como población de derecho. Es de prever que el próximo primero de año el guarismo no retroceda. Merced a los extranjeros, incluso podría batir récord. En un año llegaron a la capital gallega más de un millar de inmigrantes. De no ser por ellos no habría nada que festejar. Bienvenidos. Gracias.

Superar los cien mil debería tener repercusión positiva sobre financiación pública local, aportar recursos para la contratación de personal y la prestación de mejores servicios. No están claros, o al menos no se evaluó hasta el momento, los datos y cifras exactas. Raxoi nos debe una explicación. Seamos prudentes a la espera de que se nos ilustre. Lo único seguro es el aumento de miembros de la Corporación Municipal, cuestión sobre la que también es seguro habrá cuando menos división de opiniones. Porque si 25 no son capaces de entenderse, ni siquiera quienes forman o apoyaron al Gobierno local, más babel será con 27 y los consiguientes asesores. Además, a mayor número de sillones más posibilidades tienen los grupos minoritarios. Y ya vemos el cacao que se cuece en el Gobierno central.

Orillando estas cuestiones, diría que menores, la importancia de superar los cien mil radica en aspectos simbólicos y emocionales. Es un pequeño chute de autoestima picheleira. Subidón individual y colectivo. Cuando alguien de fuera nos pregunte ya podremos contestar: sí, más de cien mil en lugar de casi. En el ámbito planetario es cifra modesta, pero en el orbe galaico Santiago está de cuarta, cada vez más cerca de la tercera (Ourense, 105.609). También la que más crece (1,4 por ciento) de las siete grandes. Vigo es la que menos (0,1 por ciento), sin alcanzar los 300.000, sin contar las luces. A Coruña se le acerca (¿Fenómeno Inditex?) con más de 250.000 (0,8 por ciento).

El hito de los cien mil, y creciendo, debería servir también para reflexionar sobre qué ciudad de futuro nos espera. Los episodios recientes con túneles cerrados e incendios mal atendidos no casan con la importancia de una gran ciudad que además empieza a ser grande, capital de Galicia, meta de las mayores peregrinaciones de la historia y con universidad cinco veces centenaria. Raxoi ha de ponerse las pilas para frenar el deterioro en seguridad ciudadana, mejorar el transporte público, la limpieza y otros muchos servicios ordinarios. Presentan un déficit en su funcionamiento, situación agravada en lo que va de siglo, tal vez debido a gobiernos municipales en situación precaria por no disponer de mayorías confortables para ejercer con la autoritas que requiere el gobierno de una urbe de estas características.

Junto a Santiago, Lugo también se alza con el reconocimiento oficial de los cien mil, cifra por la que también los lucenses suspiraban desde hace tiempo. Resulta chocante que las dos ciudades hermanadas por su relevancia histórica, a menos de cien kilómetros de distancia en línea recta, reciban el castigo de una pésima comunicación vial entre ambas. El ferrocarril ni se le espera y por carretera nos acaban de abofetear con el incumplimiento de la promesa tantas veces repetida de la unión por autovía. Tampoco será este año, quince después de la primera promesa.

Aunque el titular lo parezca, nada tiene que ver con los ejércitos franceses de hace dos siglos enviados para restablecer el régimen absolutista en España. Los Cien Mil santiagueses de hoy somos hijos, debemos nuestra razón colectiva de ser a quien con su nombre alumbró y dio sentido a esta ciudad. Es de justicia reconocerlo y a quien competa actuar en consecuencia.

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