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Opinión | Notas de actualidad

Catedrático de Arte

Cuatro para una (I)

Esa es la cuestión, en lo que concierne al próximo futuro del Rectorado de la Universidad de Santiago de Compostela: cuatro candidatas para una plaza. Todas ellas, con las precisas competencias para enfrentarse al cargo con la debida solvencia pero, en el más que probable supuesto de que ninguna de ellas consiga el número de votos precisos para asumirlo en una primera vuelta, habrá que ir a una segunda en la que tan solo serán dos las que opten a conseguir tal objetivo.

La mayor de las que se presenta nació en 1965 y la más joven, en 1978. Se puede considerar, pues, que todas pertenecen a una misma generación y que se encuentran en la plenitud académica, en todos los casos. En ese contexto lo deseable sería que, tras una primera vuelta, aquellas que no accedan a la segunda se integrasen en las candidaturas vencedoras en ese primer intento. La Universidad une más que separa a sus componentes y, en este contexto, no hay distancias, en las propuestas que se puedan plantear, que hagan incompatibles a sus integrantes, nada más que a aquellas personas que se autoexcluyan.

Y es que la configuración de equipos cerrados, desde un primer momento, va a dejar a muchas personas, ilusionadas, competentes y válidas, excluidas nada más producirse la primera votación y supondrá, además, que de las candidatas y de sus equipos que no hayan superado el corte para la segunda vuelta, queden, en casi todos los casos, fuera de lo que es la gestión, en altos cometidos, desde el Rectorado.

Sea como sea, quienes se ocupen del siguiente mandato lo harán con la ilusión precisa, en un momento que no va a ser fácil a la hora de defender la mejor oferta posible, en clave universitaria, de carácter público y, ante todo, pensando en Galicia entera. Los programas que, en cada caso, se aporten, seguramente, que afrontarán estas tres premisas. Y lo han de hacer desde el ánimo de aportar el mejor de los servicios a sus usuarios, administrando, de forma óptima, los recursos disponibles. El cómo se cumplen tales metas lo han de plantear unos programas que han de ser, sobre todo, realistas, a valorar, y votar, por quienes tengan derecho a ello en este caso.

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