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Opinión | Firma invitada

Profesor emérito de la USC

Compadreo madrileño del Tribunal Supremo

En estos 19 días que han transcurrido desde que se anunció la condena del fiscal general, el 20N, hasta que se publicó la motivación de la sentencia, nos hemos enterado del compadreo madrileño que tienen algunos de los magistrados que le han condenado con abogados de la acusación, tanto del abogado del novio de la presidenta Díaz Ayuso, como del Colegio de Abogados de Madrid. Este compadreo hace dudar de la neutralidad exigida y más en casos tan relevantes como el que comentamos.

Uno de los magistrados, el señor Del Moral, resulta que dirigió la tesis doctoral del abogado del novio de la presidenta de Madrid, es decir, que durante años tuvieron una relación continuada, con aprecio mutuo, cualidad necesaria para que fructifique una tesis doctoral. Este magistrado, conjuntamente con los magistrados Verdugo y Martínez Arrieta,impartían conferencias retribuidas en el Colegio de Abogados de Madrid. Justamente el último, presidente de la sala y ponente de la sentencia, según se ha conocido, dijo en la sede del Colegio de Abogados que acababa la conferencia «porque tenía que poner la sentencia». Con esto revelaba, antes que se supiera, que la sentencia era condenatoría, dado que había un cambio de ponente, pasando de quién en principio le correspondía, la magistrada Susana Polo, a él. Esta revelación fue seguida por risitas de los asistentes como si estuviesen en un compadreo de amiguetes. Aunque esta revelación supone una revelación de secretos y por ello ha sido denunciado con la correspondiente querella, no creo que prospere, dado que todo el procedimiento tiene que ser cursado por el mismo Tribunal Supremo. Hay cosas que pasan en Madrid que no son fácilmente explicables, como que la hija del magistrado Marchena, otro de los magistrados que firman la condena, figure en el número 36 de 35 plazas convocadas para fiscal y sin embargo consiga la plaza. Es curioso que alguna de las clases dadas por los magistrados lo eran en el período de espera de la sentencia. Parece que la relación inevitable de los magistrados con parte de los interesados en el juicio daba igual. En otro ámbito sería causa de sonrojo y vergüenza. Pero desgraciadamente en el Supremo parece natural.

Respecto a la sentencia, parece que los cinco magistrados que condenan al fiscal general han aplicado y traducido la frase «In Dubio Pro Reo» como «En Duda, a Por el Reo». Así, en la sentencia dice que el fiscal o alguien de su entorno filtraron el correo. Si no se sabe quién lo hizo, no se puede condenar a alguien como se dice en un comunicado de la Unión Progresista de Fiscales muy duro con el Tribunal Supremo.

Hay muchas cosas en la motivación innovadoras, algunas contradiciendo otras sentencias del mismo Tribunal Supremo respecto a revelación de secretos, pero hay un aspecto fundamental que quiero resaltar. Seis periodistas de distintos medios declararon que el correo no les vino de la fiscalía general. No dijeron quién les filtro aduciendo el derecho reconocido a no revelar las fuentes. Pero si dieron pistas convincentes de su afirmación. El Tribunal Supremo, en la motivación, no duda de la veracidad de lo afirmado por los periodistas en la vista oral ni del derecho a no declarar, pero no lo tiene en cuenta porque lógicamente tendrían que absolver al fiscal. En otras palabras, la sentencia dice que es verdad y mentira al mismo tiempo. Dice que es verdad, y así queda bien con los periodistas, pero no lo puede tener en cuenta porque entonces no puede haber condena. Hay una lógica llamada borrosa que se estudia en Matemáticas pero esta es lógica enfangada.

Hay una cosa buena en todo el proceso y es que probablemente el Tribunal Constitucional o el Tribunal Europeo de los Derecho Humanos anularán la sentencia y pondrán en evidencia una vez más, la incompetencia y parcialidad del Tribunal Supremo.

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