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Opinión | POLÍTICAS DE BABEL

Profesor universitario

Javier Milei está de aniversario

El presidente de la República Argentina, que cumple este mes dos años al frente del Gobierno, recibió el martes en la Casa Rosada al también derechista José Antonio Kast, flamante vencedor de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas en Chile el domingo pasado. Además de felicitar al trasandino por su rotunda victoria frente a la candidata comunista Jeannette Jara, aprovechó Javier Milei para ofrecerle al chileno futuras líneas de colaboración entre ambas Repúblicas; así como para explicarle los retos, y sobre todo los logros, conseguidos por el argentino a lo largo de sus dos años de mandato. De momento, ya sabemos que Kast anticipó una relación entre Chile y Argentina “como nunca antes se ha visto”; y que incluye, además de una alianza estratégica, un compromiso de colaboración en seguridad fronteriza y frente al crimen organizado, así como un dialogo económico y comercial fructífero para ambos países.

Estas palabras de su colega chileno le gustaron mucho a un Milei que tomó posesión como presidente el 10 de diciembre de 2023, tras derrotar al peronista Sergio Massa en unas elecciones en las que se impuso la desesperación de jóvenes y trabajadores tras más de una década de estancamiento económico, una de las inflaciones más altas del mundo, un peso hundido, un cepo cambiario ruinoso, un Banco Central quebrado, y una pobreza de casi el 42% oficial que afectaba a 19 millones de pobres, y a 4,3 millones de indigentes.

Pues bien; estos días, a mitad de su mandato, Milei se afana en mostrarle al mundo los éxitos de su gestión. Y lo cierto es que redujo la pobreza en Argentina de forma drástica, incluidos los 1,7 millones de niños y niñas que, según UNICEF, han logrado abandonarla. También el PIB del país se ha ido recuperando, desde caídas anuales constantes, hasta el impresionante 4,5% de crecimiento que prevé el FMI para 2025 (otros organismos lo elevan hasta más allá del 5%), y en torno al 4% para 2026. El plan de ajustes, recortes y desregulación liderado por Milei ha revolucionado las arcas públicas del país (con impactos negativos, eso sí, en partidas a la universidad, la investigación, y los servicios hospitalarios). El presupuesto ha pasado del déficit al superávit por primera vez en década y media. En cuanto a la seguridad, el crimen organizado ha sido castigado severamente, y los homicidios cayeron ya el año pasado más de un 11%.

Ahora falta que los salarios se sigan recuperando; y que la caída del empleo público se pueda compensar con la oferta empresarial y laboral del sector privado, que va en aumento y permite calcular un paro de apenas el 6,5% para 2026. Todo dependerá de si Milei es capaz de aprobar un ambicioso paquete de leyes sobre reformas laborales, impositivas y tributarias que logren consolidar el nuevo orden económico y de cuentas públicas que Argentina necesita. Pero todas estas iniciativas son tan ambiciosas como complejas, pues requieren la aprobación del Congreso de la Nación Argentina (que acaba de renovarse este pasado 10 de diciembre); y se toparán, sin duda, con la oposición de numerosos sindicatos y sectores laborales temerosos de perder algunos de sus derechos.

Nuestros hermanos argentinos, y los seguidores del partido La Libertad Avanza, con el 41% de los votos, le manifestaron a Milei en las pasadas elecciones legislativas del 26 de octubre, que aprobaban las iniciativas del líder de la “motosierra”. Esperemos que el porteño, que cuenta incluso con el músculo protector y financiero del Departamento del Tesoro de Donald Trump, sea capaz de devolverle a Argentina todo su histórico esplendor.

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