Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | POLÍTICAS DE BABEL

Profesor universitario

El éxito de Kast en Chile

Irrumpió José Antonio Kast de manera contundente en el panorama político de América Latina, ganando con casi 17 puntos de ventaja sobre la comunista oficialista Jeannette Jara las elecciones presidenciales. Llegó para seguir ampliando esa especie de “marea azul” que impregna el subcontinente americano. Se une, así, a otros países que se vienen sumando a un giro político hacia las derechas que, hoy por hoy, semeja irreversible. En el caso de Kast, su campaña electoral ha sido decisiva para terminar de movilizar a un electorado deseoso de cambios sociales y económicos que abran la puerta a una época más segura, renovada y libre.

El ciudadano medio chileno ha reaccionado, y desea poner pie en pared frente a la delincuencia y el narcotráfico. En este sentido, Kast infunde confianza y firmeza; determinación ante un crimen organizado cada vez con más presencia e impunidad en la República chilena. Asociado a este creciente temor ciudadano, debemos situar la inmigración. Aunque vincular la criminalidad con la migración irregular casi nunca es justo ni atinado, y menos en Latinoamérica, es cierto que determinados casos asociados a bandas organizadas del narcotráfico, la trata de seres humanos, o el crimen organizado, llegadas o instruidas incluso desde países vecinos de la región, han distorsionado una visión de la realidad en la que la inmigración ha salido malparada.

Kast lleva años hablando sin tapujos, de manera diáfana y cercana. Y esto proyecta honestidad y convicción; y atrae el favor de los votantes más desencantados con el devenir del país y el “establishment político”. El mal llamado “socialismo del siglo XXI” no ha sabido dar respuesta a los problemas que denuncian los ciudadanos. Si a esto añadimos una voz que sabe romper la dicotomía “derecha vs. izquierda”, y arma su retórica desde un posicionamiento alternativo y hasta “antisistema”, la conexión con la mayoría social está garantizada; especialmente en un país que ha vivido tantos vaivenes políticos.

Ante tanta incertidumbre, el ciudadano de a pie busca reencontrarse con valores tradicionales; ésos que aparentan generar mayor estabilidad social y afectiva, como la familia y el orden público. Y ahí es donde Kast ha sabido despuntar y deslumbrar; haciendo uso, como buen transmisor de ideas fuertes, directas y sencillas, de una herramienta tan actual como las redes sociales. Su equipo llenó las plataformas digitales de propuestas concretas y factibles. Dentro del ámbito de la seguridad, priorizó el control fronterizo, el refuerzo de la Policía de Investigaciones (PDI) y del cuerpo de Carabineros de Chile (institución policial que integra las Fuerzas de Orden y Seguridad del país), y el endurecimiento de las penas.

En el ámbito económico, prometió un mercado más libre y abierto, menos burocrático, y más dispuesto a apoyar la iniciativa privada, el emprendimiento y la inversión extranjera. En la esfera fiscal, abanderó una reducción de los impuestos a empresas y particulares. En el terreno administrativo, un adelgazamiento de la estructura estatal, ministerial y de gestión. Y en el campo de lo más cercano y práctico para las familias, mayor libertad educativa, religiosa y hasta sanitaria; además de apoyo a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que logren gestionar con eficacia, y compitiendo a la baja en precios y exigencias, los ahorros y las inversiones de los trabajadores, destinadas a futuras pensiones de todo tipo. Así pues, considero que Chile no ha votado por un regreso al “pinochetismo”, sino que ha apostado por un proyecto de unidad que resuelva sus problemas más acuciantes.

Tracking Pixel Contents