Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | La opinión

Profesora de la USC

Nochebuena y Navidad

«Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad». Esto me da pie para felicitarles estas fiestas antes de comenzar. Les sonará la letra por lo popular que se ha hecho a través de Los Chunguitos en la década de los ‘80. No obstante, es un villancico tradicional del que hay información desde 1950, localizada en Torralba de Calatrava (Ciudad Real). Como, a mi modo de ver, la letra no es nada especial, prefiero buscar otro villancico que les pueda alegrar estos días el anhelado encuentro familiar.

Parto de algo que me ha pasado: siempre me llamó poderosamente la atención - ¡a saber por qué! - la figura del jumento, asno o mula que suele ponerse en el Portal. Nada aparece, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento, sobre la presencia de este u otro animal en tal lugar, pero no es banal que se les represente en un momento tan singular. Comenzaron a situarse en los belenes en 1223, cuando Francisco de Asís inicia esta tradición en Grecchio. Para saber más les invito a leer un pequeño libro de Joseph Ratzinger titulado «La bendición de la Navidad». Saciará su curiosidad.

En búsqueda de ese canto más atinado y enlazando con la importancia que cobran los animales piadosamente representados para para dar calor al Niño en aquella supuesta fría noche de Belén de Judá, les cuento una historia verídica poco conocida, simpática y del todo singular. ¿Saben que en los ss. XVII y XVIII existían ‘villancicos de gallegos’ y, ya rozando el XIX, ‘villancicos en gallego’? En ellos todo tenía un carácter local. El belén era gallego y la Virgen y el Niño también: ella, compostelana, y la nueva criatura, pariente del poderoso señor Santiago, su primo, patrón soberano de España. Bien lo relata Carlos Villanueva en una monografía de la que extraigo estas ideas. Por lo que se refiere a la mula gallega, sirva este ejemplo: «Tocay galeguiños, tocai a gaitiña, / que hoy ha nacido o rey de Galicia. // Que hasta la mula do Rey es galega, / tocay galeguiños a la paradiña». Y, por lo que se refiere al parentesco entre primos, véase esta otra: «Dime Domingón, / ¿quién es ese Neno? // Primo de Santiago, / Patrón de os Galegos».

Puestos a imaginar, se inventa también un cambio de lugar. Belén se convierte en Galicia en un pispás, una bucólica e idílica aldea rural en la que la pobreza es protagonista, tanto en la vida real como en el simbolismo que hay detrás. De todos los textos que apuntan hacia esa realidad, hay uno que, como se diría en la actualidad, a fines del s. XVIII se hizo viral. Es obra del poeta Marcos Parcero, preceptor de los niños de coro de la catedral, fallecido en 1824 y enterrado en el Capilla mayor de Santo Domingo de Bonaval. A más de uno le sonará: «Da Ulla a meu cabo veño / a Jesús que aquí se fai / ó Neno que naceu hoxe / tan probiño no portal. / A máis, coa axuda de Dios / teño mentes de botar / una tonada, que ainda / ninguén a oieu cantar». Esta tonada que se pone en boca de una pastora – sí: ¡galega! – cumple ahora 235 años, pues data de la Navidad de 1790 y pasa por ser, de momento, la primera que se conoce escrita ‘en gallego’ y para un villancico ‘de gallegos’. Para darle vida sugiero que busquen la melodía que de ella hizo el maestro de capilla de la catedral de Santiago Melchor López (1759-1822). Intuyo que les gustará.

Y para desengrasar e ir más allá de lo local, si están por esta ciudad, acérquense a visitar en el templo catedralicio la exposición de belenes del mundo en la Capilla del Pilar. Abre la mente y, por si alguno lo duda -puede que sí- comprobará que los protagonistas tienen rostros reconocibles y transmiten su propia personalidad. Viendo tal variedad verificarán que por eso no van en contra de nadie, ni de na.

Tracking Pixel Contents