Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Políticas de Babel

Profesor universitario

La huella de Trump en Venezuela

Cualquier acción que ahora suene aperturista o colaboracionista por parte de Venezuela hacia el mundo o hacia Estados Unidos es porque así lo ha exigido la Administración Trump; la más reciente: la promesa de “puesta en libertad de un número importante de personas”. Eso sí; será a cuentagotas, y bajo ‘medidas cautelares’ para seguir controlándolos a ellos y a sus familias, como estamos viendo con los primeros españoles ya ‘liberados’. Lo anunció Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano mayor de la ahora sumisa “presidenta encargada” Delcy. El chavista aludió a ellos como “personas” en “procesos de excarcelación”, no como ‘presos políticos’, pues ello supondría el reconocimiento de un delito contra los derechos humanos; ésos que el régimen venezolano viola una y otra vez desde hace más de dos décadas (ojalá liberen pronto a los 800 torturados y apresados que siguen encarcelados, y resarzan a los cerca de 20.000 que han sufrido lo mismo).

El petróleo es la excusa para un control más eficiente de la República Bolivariana, que conduzca al país no sólo hacia la democracia y la libertad, o hacia la prosperidad económica, sino sobre todo hacia un alejamiento claro y manifiesto de otros regímenes igual o más preocupantes para Trump: China, Rusia e Irán. Después están Cuba y Nicaragua, claro; que caerán por su propio peso sin la ayuda económica bolivariana y bajo la marea azul que recorre el Continente. Pero igual de importante me parecen Colombia y México, pues es en esos dos contextos donde debemos situar no sólo un odio manifiesto hacia EE.UU. y el mandatario neoyorquino, sino también la red de cárteles de la droga y organizaciones criminales del tráfico de armas y personas que tanto inquietan a La Casa Blanca (al igual que deberían alarmarnos a los europeos).

Y es que en Venezuela el cártel de los Soles, como concepto de apoyo militar y ejecutivo a la banda criminal Tren de Aragua, deja rastros innegables de colaboración con las FARC y con la también colombiana guerrilla del Ejército de Liberación Nacional; de vínculos con los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación en México (documentados por la DEA, la CIA, el FBI y hasta los departamentos de Justicia y del Tesoro estadounidenses); y con conexiones con el cártel de Juárez, el de Tijuana (Arellano Félix), y el del Golfo (incluidas sus extensiones con el de Los Zetas). Todas estas organizaciones, que operan con la connivencia de ciertos Estados, tienen intereses en territorio estadounidense, y acuerdos con grupos ilícitos del país, como con la Mara Salvatrucha de EE.UU., o con destacadas familias de la mafia global.

El petróleo lo veo más como una estrategia de resarcimiento frente a agravios, ultrajes y latrocinios del pasado basados en confiscaciones y expropiaciones ilícitas. Venezuela, aun con el 17% de las reservas de petróleo mundiales, apenas produce el 1% por la obsolescencia de sus infraestructuras, dificultades de extracción y falta de expertos. Estabilización política desde dentro; recuperación de la riqueza social a través de recursos naturales frente a una inmensa e injustificable pobreza; y transición hacia una democracia alejada de los regímenes comunistas y dictatoriales que envenenan el mundo. En esta triple fase, poco o nada podrá rascar, a estas alturas, el Gobierno de España; salvo temer por cuanto se pueda descubrir sobre su colaboración con los Gobiernos ilegítimos de Venezuela y más allá. Ésa es la hoja de ruta del Despacho Oval liderada por Marco Rubio, quien se juega mucho frente a la comunidad hispana y como candidato presidencial.

Tracking Pixel Contents