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Opinión | Global-mente

Periodista

Golpe de timón y silencio de los corderos

El golpe de timón de Trump en Venezuela deja a todos, sean aliados o enemigos, traspuestos y sin hoja de ruta. La primera víctima colateral del inesperado plan para el día después de la captura de Maduro y su esposa, fue la oposición venezolana. Tanto María Corina Machado como sus apoyos fuera de Venezuela, se quedaron de piedra al descartar el presidente estadounidense a los ganadores de las elecciones de 2024 como relevo en el poder en Caracas. Una frase de un pragmatismo frío e hiriente, descalificaba a la premio Nobel de la paz 2025 por falta de “apoyos y respeto” dentro de Venezuela para ocupar el poder. Trump y Marco Rubio prefieren dejar al frente del ‘protectorado’ a quienes controlan los resortes del régimen chavista a cambio de que se plieguen a sus exigencias. La oposición venezolana, sumisa, ni rechistó.

Segunda víctima colateral, el Congreso de EEUU. Cada vez más irrelevante en la América de Trump, el legislativo no solamente no fue consultado ni informado de la operación ‘Absolute Resolve’, sino que fue desairado por el presidente al decir en la rueda de prensa que dio en Mar-a-Lago que “el Congreso tiene tendencia a filtrar”. Y así zanjó el asunto saltándose la Constitución de EEUU que, entre otras limitaciones, obliga al presidente a informar en 48 horas al Congreso de una operación de este calibre. La intervención militar en Venezuela fue el 3 de enero y Marco Rubio no acudió al Senado hasta el 7 de Enero. Pero tampoco aquí la reacción de la oposición fue contundente. El jefe de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer se limitó a calificar de “imprudente” la intervención militar sin autorización del Congreso y sin plan para el día después.

Los aliados europeos de EEUU, salvo alguna excepción, o aplaudieron o prefirieron primero callar y luego parapetarse detrás de la caída de un dictador como Maduro para no tener que condenar la violación del derecho internacional que protege la soberanía de los Estados. El mas escurridizo fue Emmanuel Macron. Siendo Francia el único miembro de la Unión Europea en posesión del arma atómica y con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, cabía esperar mas claridad de parte del presidente de un país tan celoso de su soberanía y con afán de liderazgo. Espabiló cuando el ex ministro de exteriores y candidato presidencial, Dominique de Villepin, le reprochó una actitud sumisa y de vasallaje, y de “negación de la identidad histórica” de Francia.

Sin tiempo para asimilar lo sucedido y ya el siguiente envite: Groenlandia. Ese sí que pone en un brete a Europa. Sin visos de pararle los pies a EEUU, la UE se da de bruces con su dependencia militar y su retraso tecnológico resultado de décadas de sopor. Da fe el que de las doce tecnológicas, más punteras ligadas a la IA, sólo una es europea: la holandesa ASML -según la revista Time.

Entre los enemigos de EEUU, Rusia es el más descolocado por el éxito militar de Trump. Sin Maduro, Putin pierde en Venezuela un socio y cliente además de un ‘pied-à-terre’ en el continente americano, y puede que también parte de sus ingresos por el petróleo que sostienen la economía rusa y su maquinaria de guerra. Además, si EEUU se apropia de Groenlandia podrá disputarle a Rusia el control de Ártico, la última frontera en la Tierra todavía virgen. ¿Hasta cuándo?

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