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Opinión | Global-mente

Periodista

Petroestado fósil contra Electroestado solar

Avisa el oráculo de Davos que la mayor amenaza para los próximos dos años es la «confrontación geoeconómica». Eufemismos fuera, los mandamases de la economía y la política mundial vaticinan una lucha de gigantes por dominar los recursos y los mercados globales. El último año y el inicio de este ya dieron bastantes pistas.

De un lado EEUU con Trump pisando a fondo el acelerador expansionista, del otro China inundando mercados con sus productos hipercompetitivos. Y cada uno apostando por una energía con la que dominar el mundo, Trump el petróleo y Xi la solar.

No es novedad la adicción del presidente de EEUU por las energías fósiles y su aversión por las renovables. ‘Drill baby drill’ no se quedó en un eslogan de campaña del republicano, no, en esto también cumple su promesa y dio luz verde a perforar a todo meter en las costas del golfo de México, California y Alaska sin importarle el daño medioambiental o el creciente caos climático. ¿Pero, eso qué es?, pensará el que sacó a EEUU del Acuerdo de París sobre el clima y ha suprimido subvenciones y ayudas fiscales a las renovables que califica de ‘New Green Scam’ o sea «estafa verde». Bajo su batuta EEUU se acaba de retirar de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (adoptada en Nueva York el 9 de mayo de 1992) y de otros muchos organismos internacionales que calificó de «malgastar los dólares de los contribuyentes».

De modo que a tope con las energías fósiles, aunque sean de mala calidad, caras de extraer y supercontaminantes. Eso es lo que promete el sueño trumpista de volver a explotar el crudo venezolano. Cierto que el país tiene las mayores reservas comprobadas del mundo, pero también es sabido que su oro negro es muy pesado, viscoso y espeso, y que extraerlo es más difícil y costoso que el petróleo más ligero. Además, hay que poner miles de millones de dólares para reanimar una industria obsoleta, y ciertas ‘majors’ no se apresuran mal que le pese a Trump.

El director general de ExxonMobil, Darren Woods, fue explícito: «Nos han incautado nuestros activos allí dos veces, así que volver a entrar una tercera vez requeriría cambios bastante significativos…».

Y el mercado tampoco teme contrariar al presidente. Hay exceso de oferta mundial de crudo y los precios del barril rondan los 60$, el nivel crítico para los productores estadounidenses. Es más, según prevé The Economist, las renovables superarán en 2026 al carbón (otro apego de Trump) en la producción de electricidad.

Detrás de ese ‘sorpasso’ está sin duda China. Es la economía que más rápidamente se está electrificando en el mundo: coches, transporte público, calefacción, fábricas. Una apuesta de Estado por el desarrollo masivo de las tecnologías limpias está transformando al gigante asiático en un Electroestado y en una potencia exportadora sin rival. Sus exportaciones de paneles solares y baterías superan con creces las de derivados de energías fósiles de EEUU. La Unión Europea es su principal cliente, pero los países emergentes de Africa y del Sudeste Asiático están viviendo una revolución gracias los paneles solares chinos a bajo precio. De nada han servido los aranceles de Trump, en 2025 el superávit comercial de China rompió el techo del billón de dólares.

¿Quién ganará la batalla del futuro, el Petroestado fósil o el Electroestado solar?

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