Opinión | TRIBUNA
FITUR 2026: el laboratorio de la hospitalidad y el horizonte gallego de 2027
La Feria Internacional de Turismo (FITUR), que se celebra en IFEMA Madrid del 21 al 25 de enero de 2026, ha dejado de ser un mero escaparate de destinos para convertirse en el centro neurálgico donde se diseña la ética de la hospitalidad global. En esta edición, con México como País Socio, la industria no solo celebra el éxito cuantitativo de un 2025 histórico, sino que se enfrenta al espejo de su propia sostenibilidad. El crecimiento del 13 % del PIB turístico español -que ya aporta 218.459 millones de euros a la economía nacional- obliga a una reflexión profunda: la transición de la cantidad a la calidad ya no es una opción, es un imperativo moral y económico.
El éxito de 2025, con 97 millones de visitantes internacionales y un gasto récord de 134.710 millones de euros, demuestra la resiliencia de España. Sin embargo, los foros previos a la feria, como la Conferencia Iberoamericana de Ministros y Empresarios de Turismo, CIMET 2026, dirigida por Eugenio de Quesada; el XII Foro Hotusa Explora -que será inaugurado por el ministro Jordi Hereu Boher y por Amancio López Seijas- y el 13º Foro de Liderazgo Turístico de Exceltur, presidido por Gabriel Escarrer, bajo el lema Gobernando nuestro futuro: Por un turismo que suma, se reclama una gestión profesional de los flujos y la regeneración de los destinos maduros para evitar la saturación y fortalecer la percepción social del sector, marcarán una hoja de ruta clara.
En este escenario de transformación, la digitalización desempeña un papel protagonista. FITUR TechY, en su 20º aniversario, explora la transición «De robot a aliado», subrayando que la Inteligencia Artificial debe ser la herramienta que humanice el servicio, no que lo sustituya. La creación del nuevo Pabellón del Conocimiento y el espacio FITUR Experience evidencian que el viajero del siglo XXI ya no busca lugares, sino vivencias personalizadas que respeten la identidad del territorio.
Galicia acude a esta cita con una madurez estratégica envidiable. La comunidad, que cerró 2025 rozando los 7 millones de turistas y con un éxito rotundo en la internacionalización de sus rutas, encara 2026 como el gran ensayo general para el Año Santo 2027. La gestión de Alfonso Rueda y José Manuel Merelles se enfoca en un relato cosmopolita y sostenible. El Camino de Santiago sigue siendo la arteria vital de este modelo, con hitos como los 100.000 peregrinos del Camino Portugués, pero la apuesta gallega va más allá: busca la rentabilidad a través de la desestacionalización y el refuerzo del turismo rural y termal.
Los retos para este nuevo ciclo son exigentes. La industria debe navegar entre la incertidumbre geopolítica y la necesidad de una formación de vanguardia para sus 2,9 millones de empleados. Se impone erradicar la ilegalidad en el alojamiento, distribuir la riqueza de manera más equitativa en el territorio -siguiendo la Declaración de Sevilla- y afrontar el cambio climático con infraestructuras resilientes.
FITUR 2026 es, en definitiva, el preludio de un cambio de paradigma. España y, de forma singular, Galicia, no solo buscan liderar las estadísticas, sino encabezar un modelo de prosperidad que integre a las nuevas generaciones en un sector que es, por encima de todo, un motor de bienestar y cultura. El objetivo común es gestionar con eficacia para que el turismo siga siendo ese puente inquebrantable entre pueblos y una fuente de riqueza sostenible en el tiempo y en el espacio.
