Opinión | La lectura y los libros
¿Por qué leemos?
¿Por qué leemos? Me gusta la respuesta de Fernando Pessoa: «La literatura es la confesión de que la vida, la propia vida, no basta». Necesitamos saber de otras vidas. Pensemos, por ejemplo, en lo mucho que pueden llegar a interesarnos habladurías acerca de personas más o menos próximas a nosotros, a pesar de que así satisfacemos nuestro apetito de una forma ramplona, alejada de la belleza y la verdad.
Conocer otras vidas es a menudo difícil. Para Jean Guitton: «El efecto de un buen libro consiste en hacernos entrar en la experiencia de otro ser, cosa nada fácil en este mundo, incluso cuando se trata de nuestros allegados: ¿cómo atravesar esas brumas de costumbres o de pudor? A menudo los que nos rodean no tienen la capacidad de comunicarnos su experiencia y es como si no tuviesen nada que decirnos. El libro nos coloca en el centro de una mente que nos es extraña; nos ofrece su misma esencia». Pero no cualquier volumen logra este milagro; solo aquel que contiene verdadera literatura, mezcla de relato, sabiduría, verdad, belleza y magia. Y, aunque se trate de un gran clásico, leerlo de cualquier manera no servirá. A nosotros nos corresponde poner nuestro mejor empeño, porque, como dice Paul Valéry: «Nunca es el autor el que hace una obra maestra. La obra maestra se debe a los lectores, a la calidad del lector. Lector riguroso, con sutileza, con lentitud, con tiempo e ingenuidad armada». Desgraciadamente, ni la lentitud ni la ingenuidad son fáciles de cultivar en esta época nuestra.
Toca ahora hablar de soledad. El hecho de habitar este mundo implica una cierta soledad, y no toda ella puede colmarse, por más que amemos y seamos amados por los nuestros. Esa cuota insoslayable puede soportarse mejor si conocemos experiencias ajenas y confrontamos con ellas las nuestras; hacerlo tiene un valor inmenso en relación con nuestras propias experiencias, porque puede permitirnos comprenderlas, asumirlas, o incluso dejar de considerar imposible modificarlas en el futuro. Habremos dado así un paso que nos acerca a la esperanza. La escritora Flannery O´Connor decía: «Quien no tiene esperanza no lee literatura. No se detiene un rato sobre nada, porque le falta el coraje. La vía para la desesperación es rechazar cualquier tipo de experiencia y la literatura es, sin duda, una forma de hacer experiencia».
Cabe que lo expuesto hasta aquí tenga alguna oscuridad. Por si acaso, lo resumo con las palabras de otro maestro, C.S. Lewis: «Leemos para saber que no estamos solos y para permitirnos experiencias que no nos pertenecen».
Y si, en lugar de «teoría», quieren un buen relato que encarne la relación que puede llegar a darse entre la lectura y la esperanza, el enlace que sigue les llevará a ‘Un príncipe del Chaparral’, enternecedor cuento del gran O´Henry, al que pueden acceder con toda facilidad en una gran web de cuentos y poesías, de libre acceso, denominada ciudadseva.com.
- Todo lo que tienes que saber sobre el Carnaval en Santiago: horarios, concursos, desfiles y más
- Gallinas en las aulas: el Entroido convierte una escuela infantil de A Pobra en una granja
- Hasta cinco tapas gratis por consumición: la nueva cafetería que no querrás perderte en el corazón de Santiago
- La Deputación da Coruña licita por 1,12 millones la adquisición de un inmueble para su sede en Santiago
- Juzgan a una agente bancaria de Monterroso (Lugo) por estafar 250.000 euros a sus familiares
- Aumenta la división sindical por el conflicto de los autobuses tras la última reunión mediadora
- Oportunidad en Santiago de Compostela: ático a menos de 200 metros de la Catedral
- Estos son los servicios mínimos de los buses de Santiago a partir de este miércoles ante la huelga indefinida
