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Opinión | POSDATA

Doctor en Economía

Y se armó

Lo habrán visto ustedes igual que yo. La comparecencia del presidente del Partido Popular ante una comisión creada en el Congreso de los Diputados para buscar explicación a las componentes políticas de la DANA resultó, como era de esperar, un sonoro pifostio. Ya se sabía lo que iba a decir cada uno, sólo se esperaba ver las formas de cada cual. Unos fueron más brillantes que otros, pero no seré yo el que le juzgue las diferencias. Lo único que quiero es mostrar mi duda, otra vez, del uso torticero que se hace de las instituciones parlamentarias y, en el caso de las llamadas comisiones de investigación, la perversión de su función.

Durante mi propia experiencia senatorial me he implicado en la constitución de varias y diversas comisiones de este tipo. En ellas había dos partes. La primera consistía en el interrogatorio a las personas que habíamos convocado, por considerar interesante su vinculación con el tema del que queríamos saber. Esas comparecencias, pues, eran exclusivamente informativas, se hacían preguntas y se esperaban respuestas sin entrar, en ningún caso, ni en acusaciones ni en defensas del entrevistado.

El debate entre los miembros de la comisión era la segunda parte de la tarea. Concluidas las deposiciones de los comparecientes ya sólo los senadores continuábamos con la labor, formulando cada quien las conclusiones que considerase oportunas. En este trance ya asomaba el debate, porque del análisis de tales conclusiones se derivaría la preparación de un informe, si fuese unánime mejor, que debía ser trasladado al pleno de la Cámara, buscando su correspondiente aprobación.

En ninguno de esos trámites se confundían investigación (saber para basar propuestas) con confrontación (sabiendo o no, forjarlas). Ahora, sin embargo, hay equívoco evidentemente intencionado entre preguntar y acusar, con lo que se pervierte la entidad misma de las comisiones de investigación. Y si aún por encima el compareciente entra también intencionadamente en un debate de mutuas imputaciones, pues ala, ya está armada.

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