Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Buenos días y buena suerte

Profesor titular de Universidad

Entre ‘Pluribus’ y ‘Un mundo feliz’

No sé si han tenido la oportunidad de ver la primera temporada de ‘Pluribus’, la nueva serie de Vince Gilligan (AppleTV y a través de Movistar), que arrasó con ‘Breaking Bad’ en su día, y, casi a la misma altura, con ‘Better Call Saul’. Si no la han visto, se la recomiendo vivamente, porque creo que merece mucho la pena. No suelo recomendar series televisivas (muchas de ellas suelen decepcionarme, antes o después), salvo alguna cosa. ‘Pluribus’ es el ejemplo perfecto de una distopía bien sintonizada (utopía, si se mira de otro modo: tiene las dos caras de la misma moneda), y representa la entrada de Gilligan en la ciencia ficción, que, como ha dicho en ocasiones, le encanta.

Más que ciencia ficción, que lo es, se trata de una historia distópica sobre el futuro no tan lejano de la humanidad. Palabras mayores, o sea. Ya el título me atrapó, con ese latín inesperado: en realidad corresponde a la frase ‘E pluribus unum’ (de muchos, uno), que está en el escudo de los Estados Unidos, aludiendo primero a la federación de las colonias y luego, indirectamente, al origen diverso de la inmigración. No sé si Trump se ha enterado, pero deberían decírselo. (Luego, como saben, cambiaron el lema nacional por ‘In God We Trust’…). En fin. Ya empezamos a tocar aquí asuntos interesantes. ¿Me habla usted de Estados Unidos a través de una distopía? ¡Pues ha elegido el momento perfecto de la historia! Pero, en realidad, la serie de Gilligan se pensó y se diseñó hace ya algunos años.

No les destriparé la serie, que es bastante adictiva y cuenta con una historia que deja en cada capítulo excelentes ‘cliffhangers’. O sea, mucho suspense. Pero háganse a la idea de que la ciencia cuenta mucho aquí (física, química: es sello Gilligan). Hay eso que podría llamarse terror tecnológico. Y, ya puestos, no falta algo que se podría definir como la felicidad desde la mentira. Mis amigos de Hi Coruña Intelligence Hub me aseguraron que ‘Pluribus’ era el complemento perfecto para la relectura de una genialidad como ‘Un mundo feliz’, de Huxley (también hay una serie, de 2020, aunque se canceló con una temporada), y para debatir sobre las capacidades proféticas del escritor británico, algo de lo que hablaremos este jueves en A Coruña, en la tertulia del Hi. Y es que Huxley empieza a estar muy de moda.

El arranque de ‘Pluribus’ es formidable: presenta una situación anómala descubierta por los científicos que observan el firmamento. Una secuencia de ARN transmitida desde un lugar a muchos años luz que al fin consigue un propósito: crear una sociedad feliz y sin conflictos porque ya no hay mentes individuales, sino que todas están conectadas telepáticamente: lo que se conoce como mente colmena. De ahí, claro, el título. Todos lo saben todo, todos lo conocen todo. Salvo trece personas en el mundo: los inmunes. Y, entre ellos, la autora de bestsellers Carol (Rhea Seehorn), que espera salvar el mundo de este contagio, de esta abducción, que conduce al esclavismo.

En este punto, las similitudes con ‘Un mundo feliz’ son extraordinarias. Pero la serie tiene, se lo aseguro, su belleza y personalidad propias. Aquí hay también una sustancia (que se disimula como leche) que parece estar en el origen de ese dominio que ‘algo’ mantiene sobre toda la humanidad. No es el ‘soma’ de Huxley, pero tiene su aquel. Huxley sabía de estas cosas. Gilligan no explica las intenciones políticas: que cada uno se haga su idea. Pero hay implicaciones morales, como en sus producciones anteriores. Parece una crítica contra la pérdida de la libertad individual: quizás, si no decides, no sufres. Pero creo que también tiene mucho de crítica al capitalismo, que controla a la humanidad desde la creación de una felicidad superficial basada en el consumismo. Y aflora, para mí, una idea potente sobre el totalitarismo de base tecnológica, que podría estar ya entre nosotros.

Tracking Pixel Contents