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Opinión | TRIBUNA

Economista

Santiago de Compostela no es una ciudad menor

Durante los últimos días (3-4 febrero) he podido conocer a través de la prensa, dos declaraciones que, como ciudadano de Santiago no pueden menos que preocuparme.

La primera de ellas es producto de una reunión entre la Presidencia de la Xunta de Galicia y una amplia representación de entidades empresariales gallegas vinculadas al turismo para plantear un nuevo programa de cara al llamado Xacobeo 2027.

La segunda una petición, desatendida, precisamente de la Alcaldesa de Santiago de Compostela para tratar de dicho evento religioso con el propio Presidente de la Xunta.

¿Cómo es posible plantearse un programa a nivel gallego de promoción de un evento ciudadano, Año Santo Compostelano, sin el consenso y el acuerdo con la ciudad que lo produce y acoge?

Santiago de Compostela, no es una ciudad menor. Es no sólo capital de la Comunidad Autónoma de Galicia, por decisión libre de su Parlamento, sino que también cuenta con un Estatuto de Capitalidad especifico. Es una ciudad Patrimonio de la Humanidad, así declarada por la UNESCO , Capital europea de la cultura, sede la Universidad más antigua y prestigiosa de Galicia, amén de Sede de la Archidiócesis de Santiago y que da nombre a más de 300 ciudades en el mundo. Adicionalmente, es el origen y causa de la existencia del Camino de Santiago, Primer Itinerario cultural europeo que, precisamente da lugar, a la celebración del Año Santo Compostelano cuando el 25 de Julio, día de Santiago, coincide en domingo.

Pues bien parece ser que ello es insuficiente para que a la ciudad y a su representación política no se le reconozca el derecho a intervenir de manera directa en la preparación y desarrollo de un evento que hace recaer sobre la ciudad y sus ciudadanos la responsabilidad de las decisiones adoptadas en otros ámbitos.

Es necesario resaltar, en este sentido, que el Municipio tiene competencias específicas sobre un amplio número de materias para ordenar la vida municipal (actos, actividades, transporte, tráfico, aparcamientos, seguridad, etc.) que constituyen sus fortalezas para garantizar los objetivos que se pretendan alcanzar.

Por otra parte, ha de considerarse que en la promoción exterior del turismo y la proyección internacional del evento la Administración Central tiene un papel esencial a través de las Oficinas de Turismo en el exterior y su presencia en Ferias y Eventos pero, al tiempo, es la que tiene la facultad de facilitar los incentivos fiscales a las empresas y entidades que pudieran realizar aportaciones para su financiación por lo que resulta necesario que, tanto la Administración autonómica como la local, acuerden un programa de actuación conjunto.

En definitiva, no hay otra alternativa que caminar juntos desde ya para que en la definición del programa se contemplen todas las variables y necesidades a satisfacer para que el próximo Año Santo Compostelano sea un evento positivo para todos.

Aquello de «sentidiño» que, con tanta facilidad, se evoca, debería respetarse.

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