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Opinión | Tribuna

Mazón y Feijóo, Ábalos y Sánchez

El presidente del Gobierno y el líder del PP estuvieron pésimamente aconsejados sobre la verdadera naturaleza de sus imputables

El expresident de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón.

El expresident de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón. / EP

La jueza ha superado innumerables obstáculos para alcanzar una conclusión más razonable que razonada, Carlos Mazón debe ser imputado por su absentismo laboral presuntamente doloso en la dana, con el resultado de 230 muertos. Las garantías procesales permiten felicitarse de una velocidad encomiable, al solicitar la investigación del expresidente a quince meses de las inundaciones. En las responsabilidades políticas, más exigentes, cualquier espectador desapasionado advertía en noviembre de 2024 que la continuidad del gastrónomo al frente de la Generalitat valenciana era insostenible. Solo se mantuvo durante un año más por la tozudez del político que más reproches lanza contra la inacción del Gobierno. Se llama Alberto Núñez Feijóo, y le alcanza el deber de manifestar si preservará su inacción budista en un previsible ascenso a La Moncloa.

A la hora de establecer comparaciones, conviene desasirse por una vez de la referencia a Trump amparando a sus altos cargos mendaces o violentos.

La metáfora se encuentra en casa. Feijóo ha apoyado incomprensiblemente a Mazón con la misma energía mostrada por Pedro Sánchez para rehabilitar con tozudez a José Luis Ábalos. Se puede hablar de la ceguera que suscita la afinidad ideológica, o del vulgar miedo al poder de subordinados valencianos dotados de un descaro singular. También cabe referirse a un encubrimiento cómplice.

Como mínimo, Feijóo y Sánchez estuvieron pésimamente aconsejados sobre la verdadera naturaleza de sus imputables. De hecho, el presidente del Gobierno tuvo que expulsar a Ábalos del Olimpo tras haber vislumbrado como mínimo las acusaciones formalizadas ahora en el Supremo, y suficientes para desacreditar a un partido entero. La Moncloa rehabilitó además al presunto mafioso como diputado, el propósito del que no se enmienda. Tampoco Feijóo advirtió la gravedad de su respaldo hasta que Mazón fue insultado ante el Rey. Las buenas amistades degeneran en pésimas políticas.

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