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Opinión | Círculos Concéntricos

Martí Saballs Pons

Martí Saballs Pons

Director de Información Económica de Prensa Ibérica

El año de la verdad de Telefónica

Marc Murtra, actual presidente de Telefónica, presentó pérdidas históricas de 4.318 millones de euros en su primer año de gestión, con el objetivo de reposicionar la empresa ante la competencia global

El presidente de Telefónica, Marc Murtra.

El presidente de Telefónica, Marc Murtra. / EFE

El 2 de enero de 2000, Telefónica era la mayor empresa española por valoración bursátil. Valía 81.000 millones de euros. Ayer, su valor rozaba los 21.000 millones. Una caída en algo más de 26 años del 74%, que sería del 80% si se compara con su valor máximo de 107.000 millones, alcanzado en octubre de 2007. La empresa de telecomunicaciones es hoy la decimoquinta más valorada de la bolsa española. Por comparar, en el mismo periodo la capitalización de la mayor empresa europea de telecomunicaciones, Deutsche Telekom, ha pasado de 200.000 millones a 165.000 millones, un 18% menos.

Factores tecnológicos, estratégicos, regulatorios y financieros están detrás de la destrucción de valor de Telefónica. La ola inversora del grupo, tanto en adquisiciones internacionales como en infraestructuras, iniciada bajo las presidencias de Juan Vilallonga y César Alierta generaron una deuda financiera neta que llegó a alcanzar los 60.000 millones. Una herencia envenenada para el penúltimo presidente de la compañía, José María Álvarez-Pallete, cuyo principal objetivo era limpiar el balance para poder enfrentar a la empresa la revolución del sector. El negocio recurrente -el uso del teléfono- decaía por la irrupción de nuevos entrantes y Telefónica empezó a virar hacia lo que Pallete bautizó como “supermercado de contenidos digitales.” Mientras tanto, las reclamaciones a la Comisión Europea para unificar y consolidar el mercado de telecomunicaciones en la Unión Europea para poder enfrentarse a la competencia de los grandes grupos tecnológicos estadounidenses caían en saco roto. En la UE hay 38 operadores frente a tres en EEUU y tres en China.

Pallete fue obligado a dimitir como presidente de Telefónica el 18 de enero de 2025, siendo sustituido por Murtra, que hasta esa fecha presidía Indra. El cambio fue auspiciado por La Moncloa y aprobado por el grupo Caixa. El Estado, a través de Sepi, controlaba un 10% de Telefónica. El mismo porcentaje de capital tiene Criteria, instrumento inversor de Fundación Caixa, y Saudi Telecom, empresa de telecomunicaciones controlada por la dictadura árabe. Murtra, que fue jefe de gabinete del antiguo alcalde de Barcelona, Joan Clos, antes de trabajar en sector privado, era desde febrero de 2021 miembro del patronato de la Fundación Caixa donde coincide con Álvarez-Pallete.

En este año, Murtra no ha dejado de actuar. Telefónica presentó ayer unas pérdidas históricas de 4.318 millones fruto de las decisiones tomadas estos últimos doce meses. Su objetivo, enmarcado en el plan estratégico presentado en noviembre, es dar la vuelta a la empresa para resituarla en el actual escenario y poder estrechar la “brecha tecnológica” que hay con EEUU y China. Como Pallete, sigue pidiendo a la UE que facilite la concentración del sector en la que quiere ser protagonista y consolidador. Telefónica se ha desprendido de sus negocios en Argentina, Chile, Colombia y Uruguay. Los cuatro mercados estratégicos se limitan a España, Brasil, Alemania y Reino Unido. En este país acaba de comprar la empresa británica Netomnia por 2.300 millones para desarrollo de fibra en Reino Unido, y ha despedido a 4.525 empleados en España. La deuda financiera neta ha caído a los 26.824 millones de euros. El dividendo se ha reducido en un 50%: de 0,3 a 0,15 euros por acción.

El mandato de Marc Murtra como presidente de Telefónica se acaba en enero de 2029. Le quedan tres años, salvo que no sea destituido -tal como ocurrió con su antecesor- por un nuevo Gobierno, los inversores valorarán el recorrido de la acción. Desde su llegada a la presidencia ha caído un 7,5%. Si 2025 fue el año del saneamiento para Telefónica, empieza el de la verdad.

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