Opinión | Global-mente
Guerra de drones
Llegan con un zumbido similar al de un cortacésped, volando por debajo de los radares para que no los detecten, precisos y comparativamente baratos: son los temibles Shahed-130, los drones iraníes que desde el 28 de febrero hostigan a los países del Golfo.
Omán, Baréin, Emiratos (EAU), Kuwait, Catar, Jordania, Arabia Saudí, Irak y Chipre han recibido enjambres de drones enviados por Irán. Si la inmensa mayoría fueron interceptados por el escudo antimisiles de EEUU también es cierto que algunos impactaron. Un dron Shahed iraní mató a seis militares estadounidenses en Kuwait el 1 de marzo y otro provocó el cierre del aeropuerto de Dubai el 7 de marzo.
De hecho Emiratos, Baréin y Catar aseguran que, pasados los primeros días de guerra, les llegan más drones que misiles balísticos desde Irán. Puede que sea porque muchas plataformas de lanzamiento de misiles iraníes han sido destruidas por los bombardeos de Israel y EEUU.
Pero hay también razones económicas: un dron Shahed-136 cuesta entre 20 000 y 50 000 dólares mientras que un misil iraní Fateh-110 cuesta entre uno y dos millones de dólares. Y lo mismo vale para los misiles interceptores de EEUU, por ejemplo el misil básico de la batería Patriot cuesta 4 millones de dólares. Los drones aventajan en precio a los misiles, son más rápidos de fabricar y de reponer las reservas. Los contendientes tienen que echar cuentas, medir cuántos gastan y no quedarse sin existencias.
Según declaraciones del comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, recogidas por el New York Times, Euronews y la agencia EFE, en las primeras 72 horas de guerra los países de Oriente Medio lanzaron 800 misiles interceptores Patriot para neutralizar unos 2 000 drones y 500 misiles balísticos iraníes. O sea, más que los 600 que recibió Ucrania en cuatro años de guerra.
Inmensamente ricos, los países del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, EAU, Catar, Kuwait, Omán y Baréin) son líderes mundiales en gasto militar, a excepción de Baréin superan el 5% del PIB. Y sin embargo ahora recurren a Ucrania para protegerse de los drones iraníes, según afirmó Volodímir Zelenski. Durante cuatro años de guerra los ucranianos tuvieron que ingeniárselas para protegerse de las oleadas de misiles y drones con los que Rusia siembra la muerte en sus ciudades y destruye sus infraestructuras.
E hicieron de la necesidad virtud. Para localizar la llegada de los drones Shahed, tres ingenieros y una teniente del Ejército ucraniano inventaron un prototipo de detección acústica rudimentario: un micro y un móvil atados a un poste captan el zumbido del dron varios km antes de que sea visible; envían los datos a una central que identifica el dron y su trayectoria y la transmite a los militares sobre el terreno que lo abaten. Hoy el sistema Sky Fortress es una red de 10 000 sensores baratos, extendida por todo el país. Además Ucrania fabrica cada mes decenas de miles de drones interceptores, de 1 000 a 2 000 dólares unidad, de modo que casi el 90% de los drones que entran en su espacio aéreo son neutralizados.
En la guerra de precios Ucrania es imbatible, pero en su combate contra Rusia necesita sistemas de defensa antiaérea más potentes. Ahora la guerra en el Golfo se le presenta a Zelenski como una oportunidad para llegar a un trato: cambio drones interceptores por misiles interceptores.
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