Opinión
José Antonio Martínez Perallón
Starfleet Academy, ¿nuevo horizonte o callejón sin salida para Star Trek?

Imagen promocional de la nueva serie de la franquicia Star Trek centrada en la academia de la Flota Estelar. / INFORMACIÓN
Star Trek ya tiene nueva serie destinada a recoger el relevo de la franquicia televisiva: Starfleet Academy. Todos los nuevos títulos nacidos en el renacer de la saga galáctica han ido encontrando sus finales naturales y la única que quedaba en antena, Strange New Worlds, se acerca a su desenlace. Antes de que llegue el vacío, Paramount ha desenterrado un viejo proyecto que desde comienzos de los años 90 había tenido hasta cuatro intentos fallidos de recibir luz verde. Una serie centrada en las aventuras y desventuras de un grupo de cadetes que aspiran a ingresar en la Flota Estelar. Un reparto adolescente con el que se buscaría abrir la saga a nuevas generaciones. Sin embargo, al adentrarnos en las aulas de esta especie de Hogwarts en el espacio lleno de promesas, nos encontramos ante una encrucijada peligrosa.
En estos momentos, la saga galáctica se encuentra perdida en tres momentos temporales diferentes. En primer lugar, la era de la serie clásica. Los tiempos del capitán Kirk, Spock y compañía y de los que es precuela Strange New Worlds. La segunda es la línea temporal en la que se situaban las series de televisión creadas entre los 80 y los 90, como La nueva generación, Espacio Profundo 9 o Voyager. El final de Picard, ambientada en esa línea, nos dejaba en bandeja una nueva serie protagonizada por Siete de Nueve (Jeri Ryan) como nueva capitana de la Enterprise. La tercera se creó en Star Trek Discovery con un viaje al futuro de un milenio que nos mostraba un mundo en el que la Federación se había ido al garete a causa de un suceso catastrófico conocido como La quema.
Seguramente los fans más veteranos tendrán las dos primeras opciones entre sus favoritas. Sin embargo, ha sido precisamente en el tercer escenario, el más polémico de los tres, donde la serie ha decidido echar sus raíces. Los productores debieron pensar que, al ser un terreno más desconocido, tenían carta blanca y estarían menos lastrados por la continuidad para atraer a los nuevos públicos. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. El lienzo en blanco se ha convertido en un campo de minas, al haber elegido uno de los momentos más polémicos de la serie. En primer lugar, tiene el problema de que se trata de una línea un poco complicada de entender precisamente para los nuevos públicos; mientras que divide a los fans de toda la vida. En segundo, porque se aleja de esa idea de un futuro optimista en el que el mundo ha dejado atrás la pobreza, la desigualdad y la guerra. En cambio, nos encontramos con un mundo que se está lamiendo las heridas y lejos del esplendor de antaño. Tampoco es que sea un aliciente para los públicos jóvenes, ¿verdad?
No estoy para nada de acuerdo con esos reproches de que la serie se ha vuelto "woke" y chorradas similares con argumentos de inclusión forzada. Si quienes sostengan esto se proclaman fans de toda la vida, no entiendo qué serie pensaban que estaban viendo durante estos años porque desde sus inicios Star Trek ha hecho decididas apuestas por la diversidad en sus tramas. Desde el primer beso interracial mostrado en televisión en los tiempos de Kirk y Uhura; al primer beso televisivo entre dos mujeres en la pequeña pantalla. A lo largo de estas décadas de historia ha habido razas y personajes de género no fluido y personajes que, si bien no se mostraban como abiertamente homosexuales, sí que había insinuaciones sobre su tendencia. A lo mejor es que la censura televisiva de la época, no dejaba mostrar claramente estas cuestiones. Ahora que ya se puede hacer de manera más explícita, otros también han sacado del armario sus discursos de odio.
En plena guerra fría, Star Trek mostró a personas de distintas razas colaborando en el puente de mando de la Enterprise. Desde afroamericanos a orientales, pasando incluso por los rusos. Como era el futuro, se daba por hecho que era normal dejar atrás las tensiones raciales. La trama de la nueva serie consolida todo lo que se nos contó en Star Trek Discovery, ahora que había quien mantenía que toda esa serie había quedado fuera del canon. Starfleet Academy ha sufrido lo que se viene a conocer como el review bombing, críticas negativas en distintos foros escritas para hacer bajar la valoración y publicadas incluso antes de que se estrenara la serie.
Como protagonista de la serie tenemos a Holly Hunter, en el papel de la capitana Nahla Ake, medio lanthanita, una especie de la que nada sabemos, con una edad superior a los 400 años. Ella recibe la tarea de formar a los nuevos cadetes de la Flota Estelar y, de alguna manera, nos recuerda a la capitana Janeway (Kate Mulgrew) de Voyager, al sentirse un poco como la madre de todos ellos. Su longevidad la sitúa en un plano en el que parece que no se mueve con las rígidas normas de la Flota. Le gusta pasearse descalza por la nave y su manera de sentarse en el puente de mando es informal. En esta primera promoción de la nueva academia, pasará a ser su protegido un joven llamado Caleb (Sandro Costa), con el que tiene una deuda por un hecho traumático de su pasado. Ya que seguimos con el símil de Voyager, Janeway también apadrinó a un exconvicto, Tom Paris (Robert Duncan McNeill), al ponerle en el puente de la nave y darle su confianza. Caleb viene a ser el rebelde de la Academia, pero con unas dotes para el hackeo y para meterse en líos. Capitana y cadete comparten un enemigo común, que promete ser un villano recurrente en la serie, una especie de pirata espacial interpretado por Paul Giamatti. Aunque la madre de Caleb será una de esas tramas que prometen dar guerra.
La nueva serie ha sabido adoptar la fórmula de Strange New Worlds y los episodios clásicos de la franquicia al tener episodios autoconclusivos que se alternan con una trama serializada que va creciendo conforme avanza la serie. En esta primera temporada, la fórmula nos está sirviendo de carta de presentación de los personajes. Hemos podido ver a Kraag, un klingon que se aleja de la faceta guerrera de esta especie y se decanta por la medicina. Se trata del primer klingon LGTBI presentado en la historia, por lo que la polémica con los enemigos de la diversidad está servida. También hemos conocido a Sam, una forma de vida artificial que busca aprender más sobre los humanos. Destaco este personaje porque nos ha servido para conectar la serie con otro de los títulos emblemáticos para los fans: Espacio Profundo 9. Su episodio es un homenaje al protagonista de esa serie, Benjamin Sisko (Avery Brooks), aunque para aquel que no la haya visto avisamos que se nos cuenta el final de la serie y el destino del personaje. El actor que interpretara a su hijo (Cirroc Lofton) vuelve a aparecer aquí retomando a su personaje. Una técnica a la que se ha recurrido ante la imposibilidad de contar con Brooks, que permanece retirado de la actuación y de las cámaras desde años, pero que autorizó que se utilizara una grabación que realizó hace más de una década. El homenaje a Sisko empujó a la serie al top de las series más vistas de la plataforma, tras unos inicios en los que el boicot parecía estar cosechando sus frutos y el paso de la serie estaba siendo más bien discreto.
Benjamin Sisko no ha sido la única conexión con el pasado. Uno de los platos fuertes de la serie es el regreso de Robert Picardo retomando a su personaje del Doctor en Star Trek Voyager. ¿Seguirá siendo un recurso cómico para marcarse speechs a lo abuelo Cebolleta, o tendrá algún episodio centrado en él? Como era un ser holográfico ha podido sobrevivir a este futuro en el que la Federación renace. De otras series vienen también la ingeniera Jett Reno (Tig Notaro), un personaje que formó parte del reparto de Star Trek Discovery; también de ese título proviene Sylvia Tilly (Mary Wiseman), la que fuera la mejor amiga de su protagonista. En Starfleet Academy contamos con el regreso de razas de toda la vida, como los klingon, los vulcanos o los betazoides, pero se permite lanzar algunas nuevas procedentes del mestizaje como la teniente comandante Lura Thok, jefa de cadetes y que mezcla a dos razas que llevan su ADN impregnado de alma guerrera como los klingon o los jem'hadar (una especie que fue modificada genéticamente para potenciar sus facetas más agresivas). Es la número dos de la Academia y entre ella y la capitana no sé si hay una conexión mucho más estrecha de lo que nos están contando.
El final de la primera temporada se ha estrenado esta semana en Estados Unidos. En España tardaremos unas semanas más en completar los episodios que faltan. Tras unos comienzos un tanto titubeantes, la serie parece ir encontrando su camino a lo largo que avanza la temporada y vamos conociendo a todos los personajes. Será el momento de hacer balance y que los ejecutivos de Paramount decidan si esta serie será el buque insignia de la franquicia. Porque tampoco hay que dar nada por seguro, ya que se trata de una etapa turbulenta en Paramount. Tras los acuerdos para la compra de Warner, la compañía afronta una etapa de reorganización interna que podría tener impacto directo en sus estrategias de contenido, incluyendo Star Trek. Así que todas estas polémicas pueden tener consecuencias.
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