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Opinión | POLÍTICAS DE BABEL

Profesor universitario

El acierto de Von der Leyen

Ursula von der Leyen, en su discurso durante la Conferencia de Embajadores de la UE celebrada del 9 al 13 de marzo en Bruselas, reconoció sus dudas sobre la idoneidad de que la UE siga siendo “la guardiana del antiguo orden mundial”. Se refería la presidenta de la Comisión Europea a “un mundo que se ha ido y no volverá”. Y también a “un orden internacional basado en reglas” que es bueno “defender”, aunque parece difícil “confiar únicamente en él” para “proteger los intereses de la UE”.

Por su parte, António Costa discrepó abiertamente, señalando que en tiempos convulsos como los actuales, “los valores y la confianza son más importantes que nunca”. Habló el presidente del Consejo Europeo de una “influencia” y una “autoridad” europea que “hace poderosa a nuestra Unión”. De ahí que Costa insista en que la UE debe seguir defendiendo un “orden internacional basado en normas”. Pero muchos no percibimos ni esa influencia ni esa autoridad de la que habla Costa.

Además, el portugués, al igual que el Gobierno español y buena parte del socialismo europeo, no supieron ni entender ni leer bien el mensaje de la alemana; porque Von der Leyen también había añadido en su discurso la necesidad de “defender siempre el sistema basado en normas que ayudamos a construir con nuestros aliados”. De hecho, sus declaraciones en el seno del Parlamento Europeo, apenas 24 horas después, que señalaban “la fundación de la UE como un proyecto de Paz”, y el “compromiso inquebrantable de la UE con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional”, pretendían no tanto corregir lo expresado frente a los embajadores, cuanto enfatizar esas otras ideas que también había apuntado el día anterior, pero que nadie quiso o supo escuchar; como que “ya no podemos confiar en el viejo orden como única forma de defender nuestros intereses, ni asumir que sólo sus reglas nos protegerán de las complejas amenazas” que nos acechan. Por eso la alemana recalcó que “necesitamos construir nuestro propio Camino Europeo, y encontrar renovadas formas de cooperar con los socios”.

Acierta Von de Leyen; pues igual de importante es mantener el statu quo establecido en el siglo XX tras la Segunda Guerra Mundial, como ir construyendo uno nuevo, más realista y mejor adaptado al momento actual, para que podamos sobrellevar con solvencia los nuevos desafíos del siglo XXI. Y para eso, Europa, además de seguir reivindicando el multilateralismo clásico (como pretende el Consejo Europeo), debe adoptar un enfoque más pragmático, disuasorio y geopolítico (como se sugiere desde la Comisión Europea mirando a China, a Rusia, y al propio Estados Unidos).

Por tanto, y aunque quien marca la política exterior de la UE es el Consejo Europeo y la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la estonia Kaja Kallas, el debate abierto por Von der Leyen resulta hoy día más astuto, realista y necesario que nunca. Porque, si bien es cierto que, como señaló Kallas, “nuestro ADN está compuesto por los Derechos Humanos y el Derecho Internacional”, la UE debe ser capaz de forjar una sola voz y una influencia que en estos momentos no existen. Prueba de ello es que ni EE.UU. ni China ni Rusia se han inmutado por las declaraciones de Von der Leyen o António Costa. Esto es así porque lo que en Europa se diga u opine hoy día, para nuestras potencias rivales no vale nada. De ahí la importancia de tener más autonomía estratégica, mayor autosuficiencia energética, y más fuerza militar y disuasoria dentro de un nuevo orden internacional en el que nos hemos quedado fatalmente relegados.

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