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Opinión | POLÍTICAS DE BABEL

Profesor universitario

El castrismo quiere negociar

Más que dar ruedas de prensa, el régimen cubano, con Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro a la cabeza, lo que deberían hacer es retirarse, y dejar que la libertad y el progreso regresen a Cuba. La situación en la Isla caribeña ya la conocemos desde hace décadas debido a la mala gestión, la opresión y la corrupción de un Gobierno que se ha ido lucrando a nivel personal y familiar, al tiempo que el pueblo se iba arruinando. Su disposición a negociar con Estados Unidos tampoco nos sorprende ni nos aporta nada nuevo, dado que no les queda otra salida, salvo fugarse, exiliarse en un país cómplice de la órbita castrista, o someterse a la justicia internacional. No en vano, tanto el actual presidente, como el hermano de Fidel Castro, ya han sido sancionados por Washington, e incluso están siendo investigados por la Fiscalía y los departamentos de Estado y de Justicia estadounidenses.

El problema en Cuba nuevamente surge en el terreno de la transición política. Primero, porque la cornucopia del poder se resiste a perder sus privilegios. Segundo, porque la oposición no se ha podido armar debidamente todavía. Para ello habría que reforzar los vínculos entre la disidencia interior y la diáspora exterior, especialmente la asentada en Miami, que lleva tiempo presionando al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio para propiciar una transición que hoy día es más necesaria que nunca. Son varios los nombres que destacan en la parrilla de candidatos para acabar con el régimen castrista. Desde José Daniel Ferrer, fundador de la Unión Patriótica de Cuba y encarcelado repetidas veces, hasta la periodista y activista Yoani Sánchez, fundadora de la publicación ‘14ymedio’. También sobresale la voz de Berta Soler, lideresa de las Damas de Blanco. Asimismo, Guillermo ‘Coco’ Fariñas, premio Sájarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo 2010; Manuel Cuesta Morúa, del partido Arco Progresista; y Rosa María Payá, hija de Oswaldo Payá y creadora de la plataforma Cuba Decide, son tres figuras decisivas en el futuro de Cuba. También lo son el artista del Movimiento San Isidro, Luis Manuel Otero Alcántara; el preso de conciencia del Partido por la Democracia, Félix Navarro; o el líder del proyecto Estado de SATS, Antonio Rodiles.

En todo caso, como parece que Díaz-Canel y Raúl Castro no se atreven ni a fugarse, y aspiran a una amnistía con la que ya fueron tentados antaño, se disponen ahora a relajar la tensión con Donald Trump; y se ofrecen a acometer “acciones conjuntas” que abran un “espacio de entendimiento”. De hecho, las negociaciones entre Washington y La Habana lideradas por el general Alejandro Castro Espín (hijo de Raúl y nieto de Fidel), van por esa vía. Incluirían la entrada de empresas estadounidenses en sectores cubanos como el de la banca, la energía, o el turismo (que favorecería la compra de petróleo a EE.UU.); así como la ruptura de la dictadura con el terrorismo, la trata de seres humanos, el blanqueo de capitales, etc. También la liberación de presos políticos está sobre la mesa. De ahí la excarcelación de otros 51 activistas con mediación incluso del Vaticano, que también propició la liberación de unos 500 en 2025. Eso sí, Amnistía Internacional recuerda los 1.200 presos que todavía ocupan las cárceles cubanas; al tiempo que denuncia que muchos de los liberados lo son sólo temporalmente, bajo vigilancia, o en libertad condicional. Y no olvidemos a muchos de los 1.400 (estudiantes, periodistas, etc.) que fueron arrestados tras las manifestaciones del 11 de julio de 2021, tras ser acusados de falsos delitos en juicios colectivos.

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